Lectores y escritores

En este apartado el protagonista es el lector y sus creaciones, EL LECTOR ESCRITOR, en su sentido más amplio; es decir, no sólo el lector de mis libros sino todo aquel que quiera enriquecer este rincón literario con sus textos. Envíalos a la dirección:

miguelangelguelmi.escribe.narramos14@blogger.com



En el "asunto" de tu correo escribe el título de tu composición, tu nombre y, si lo deseas, tu lugar de residencia. Ejemplo:





La luz en la niebla. Pedro Márquez. Gran Canaria.



Por último, escribe o pega el texto en el cuerpo del mensaje.



¡Y RECUERDA! Cuida la ortografía y los signos de puntuación.



¡BIENVENIDOS!

Relato Breve por Irene Viera Díaz.

Hace mucho, mucho tiempo, en otra galaxia, existió un mundo, un mundo habitado por seres muy similares a nosotros, quizás casi iguales, llamados pygmaios. Hoy os contaré su historia.

"Los pygmaios eran seres de baja estatura, diferentes entre sí pero en el fondo iguales, vivían en sociedad y dedicaban su tiempo a sobrevivir. Se conoce que estos seres constituían pequeños grupos, los cuales presentaban rivalidades entre ellos. Si un grupo conseguía recolectar más frutos un año que otro grupo, estos quemaban sus campos de cultivos. Si conseguían cazar un mayor número de animales, otros  los robarían.


Como podemos apreciar los pygmaios vivían en una constante guerra entre ellos y estaban ya, acostumbrados al caos. Un día un suceso cambió absolutamente todo, una raza superior invadió su poblado. Los pygmaios consternados no sabían que hacer pues nunca algo así había pasado. En vez de luchar contra el enemigo luchaban entre sí, ya que no se ponían de acuerdo en nada, unos querían defender el poblado, otros simplemente atacar al enemigo de forma directa... Finalmente su raza desapareció, al igual que había desaparecido el sentimiento de paz en ellos hacía mucho tiempo."

Microrelato Paola Díaz Jorge

Me encontraba sola, solo dios sabe dónde. Desorientada y perdida, las nubes parecían enfadadas, era un mal día. Acabe mi jornada de cinco horas a las 4:30 cogí un autobús hasta su última parada, no sabía dónde estaba ni importaba, total nadie se iba a preocupar si no llegaba a la hora de cenar. No sé qué hacía en aquel lugar, creo que buscar la felicidad que nunca he tenido, y creía poder encontrar allí. No había mucha gente, y la que había más bien daba miedo. Asustada por el panorama decidí volver, si en 23 años no la había encontrado, ahora tampoco lo iba a hacer.

Los Tacones de la Vergüenza. Yanett Naranjo Martín. Gran Canaria

 

Había una vez una chica llamada Madonna, era cantante y le gustaba mucho el mundo de la moda. Un día tenía una actuación en los Ángeles y se había comprado un vestido, elaborado en terciopelo y encaje que era mágico, ya que cada vez que se lo ponía se le unían las paletas, porque las tenía separadas y estaba muy acomplejada.

Unas horas antes de la actuación, se puso el vestido mágico con el que se sentía más segura de sí misma, ya que con él, no le daba vergüenza sonreír. Luego cogió un pintalabios de color rojo del bolso y se pintó los labios. Madonna, estuvo toda la tarde mirándose en el espejo del camerino, hasta que llegó la hora de la actuación y antes de salir al escenario se roció con su colonia preferida que era la de color rojo de Carolina Herrera, y muy dispuesta llegó al escenario. Pero había un problema... se había pegado toda la tarde mirándose en el espejo del camerino, que se había olvidado de ponerse los tacones negros de aguja que se había comprado para la ocasión y cuando llegó al escenario, se miró los pies y se dió cuenta que tenía puestas las zapatillas de estar por casa. Por lo que le dió mucha vergüenza y se fué avergonzada al camerino, de donde no quizo salir en dos semanas.

Llevo... Samantha M. Gran Canaria

Llevo en mis entrañas tu nombre. Aquel por el que nacen y mueren. Dejas solo lágrimas y dolor en tu camino pero dulce es la miel de tus labios. Cuántos te anhelan, te desean, te cogen y te dejan. Eres viento y calma, eres luz y oscuridad, eres todo lo que el pensamiento da.

 Por ti temblaron estas manos del dolor que te llevaste. Por ti no hay día sin lamento, ni noche sin tormento. ¿Pero no te das cuenta que te necesito?

Devuélveme lo que tu lucha se llevo. Los días y los años que marcaste en mi piel. No tuviste piedad de este corazón que por ti sangre de su sangre apartó.

Llevo en mis labios tu nombre y cuánto quisiera gritar que por ti hoy moriré, mi libertad.

"La foto comprometedora" Sara Rivero García

 

    Se encontraban John y Kate, dos modelos muy famosos, en casa de John jugando su habitual timba de pocker de cada viernes por la noche, cuando se unieron a ellos un grupo de jóvenes estudiantes de arquitectura.

El grupo de universitarios invitó a los modelos a salir a tomar alguna que otra copa y, aprovechando el estado ebrio de los famosos, les tomaron una foto bastante comprometedora para ambos.

La foto fue subida a internet al amanecer el sábado. Cuando Kate y John fueron informados de esto, decidieron ofrecer a los chicos un reloj valorado en 3.000.000 € a cambio de que eliminaran dicha foto.

Los modelos se encontraron con los estudiantes y les hicieron la entrega del reloj al mismo tiempo que éstos eliminaban la foto delante de ellos.

Todo era una trampa, ya que Kate denunció el robo de su reloj a la policía e hizo que detuvieran a los chicos.

En el juicio, los profesores de los futuros arquitectos lanzaron el reloj de Kate a su cabeza matándola en el acto. Debido a esto, profesores y alumnos fueron condenados a ocho años de prisión, por lo que decidieron crear una nueva escuela de arquitectura dentro de la propia cárcel.

 

 

(Partiendo de cinco recortables: una modelo, un modelo, una cámara de fotos, un maletín de fichas de pocker y un reloj de oro)

Relatos Breves. Mónica Bolaños

Llaman a la puerta

Llego a mi casa, noto que olvidé las llaves y entonces toco el timbre. Mamá responde por el teléfono y le digo que soy yo y me pregunta que quién es yo y yo le digo que soy yo, Mónica. Ella cuelga el teléfono y al parecer sale, pero la que abre la ventanilla de la puerta es una chica igualita a mí. ¿¡Qué!?—Pienso—, ahora viene esa historia de que yo no soy yo porque soy la clon de mí misma y toda esa retahíla de las películas de ciencia ficción. Mira —le digo a la chica—, ya mismo te vas a la calle si no quieres que te haga cosas que ni tú en tu vida te las podrías imaginar. La chica se queda pensando y dice algo supuestamente inteligente para tratar de confundirme (al fin y al cabo es igualita a mí), pero lo que dice son puras tonterías de niña recién salida de la escuela. Y hasta ese momento me doy cuenta de que la chica soy yo pero hace cinco años, y que para la situación extraña, estoy comportándome serena (es decir, el otro yo, la chica que escribe). Me despido y le deseo buena suerte, porque si me quedo es posible que no esté preparado para verme y perdonarme lo que fui.

Relato breve Febrero. Sarabia R. Almeida Suárez.

Anoche tuve un sueño, en el estabas tú, y yo. Soñé que estabas en una playa solitaria, de arena blanca y agua cristalina, y yo me acercaba, pero nunca conseguía alcanzarte. Entonces llego él, te cogió de la mano, yo grite, pero no me oías. Se sentó a tu lado y os besasteis. No quería rendirme, pero sentía que todos mis esfuerzos no servían para nada, así que lloré, lloré como un niño. Me desperté y lo único que quería, es que lo que había soñado no fuese verdad. Pensé en llamarte, pero me acorde que era sábado y sabia donde estarías. Fui al parque, al banco de todas las semanas y ahí estabas tú, con él.