Lectores y escritores

En este apartado el protagonista es el lector y sus creaciones, EL LECTOR ESCRITOR, en su sentido más amplio; es decir, no sólo el lector de mis libros sino todo aquel que quiera enriquecer este rincón literario con sus textos. Envíalos a la dirección:

miguelangelguelmi.escribe.narramos14@blogger.com



En el "asunto" de tu correo escribe el título de tu composición, tu nombre y, si lo deseas, tu lugar de residencia. Ejemplo:





La luz en la niebla. Pedro Márquez. Gran Canaria.



Por último, escribe o pega el texto en el cuerpo del mensaje.



¡Y RECUERDA! Cuida la ortografía y los signos de puntuación.



¡BIENVENIDOS!

EDUARDO RODRIGUEZ JIMENEZ.RELATOS BREVES

Bajándose del coche vio que venía su vecino caminando. Luis le preguntó qué a dónde iba y él le dijo que a su casa. Entonces lo invitó para que fuera en su coche.
Tuvo que esperarse un poco porque Luis iba a comprar algunas cosas en el supermercado.
Su vecino era un hombre muy paciente. Cuando ya Luis había salido, su vecino se dio cuenta de que no tenía prisa y los dos se fueron a la playa. Allí estuvieron un buen rato y después se fueron a sus respectivas casas. Luis estuvo lavando su coche mientras que su vecino estaba paseando a sus perros. Lavando su coche notó algo raro en su vecino y empezó a preocuparse.
Al día siguiente, fue a su casa para ver que tenía, y él le dijo que le había robado a su hermano y estaba arrepentido.

Micro-texto José Daniel Pérez Sosa

Del agujero entre las ruinas, surgió el sonido del estruendo de piedra contra piedra, un crujido, y luego, unas manos emergidas de las tinieblas, aferrándose a los mellados bordes del escaso muro. Después de las manos, aparecieron poco a poco: una cabeza de largos cabellos y de un blanco espectral, que habían sido regados con polvo de arcilla roja; una cara angulosa, pálida, demacrada y fría como el mármol; y la empuñadura de una espada, hermosa en su simetría;  sobresalía detrás de los amplios y fornidos hombros.
Y la multitud, extrañada, excitada y horrorizada; empezó a murmurar…  

Los Gnomos Navideños

Eran tiempos de Navidades y Anita estaba sola. Ella era muy egoísta, nunca ayudaba a sus compañeros y nunca quería tener compañía. En la Noche Buena, Anita se acostó muy temprano. No conseguía conciliar el sueño, así que se levantó para beber agua. Oyó un ruido en el desván. Subió muy asustada y se encontró un Gnomo Navideño que, sin decir nada y muy deprisa, la cogió del brazo y la llevó a las Navidades Pasadas. Después de esto la devolvió a su casa, llegando así el Gnomo de las Navidades futuras que la llevó a las Navidades de los cinco años siguientes. Ella se veía muy sola y triste en la calle, pidiendo algo de abrigo y de comer. Todos la miraban devolviéndole el daño que ella había hecho. Finalmente Anita se asusta mucho decidiendo así cambiar su vida y ser mejor persona.

Relatos breves: Jennifer Pérez Suárez .


 

Hablemos de lo que me quita el sueño, tu mirada.

Una mirada puede decir muchas cosas y no decir nada al mismo tiempo.

Tu mirada no es tu amiga, porque tu mirada te delata, ella sabe cómo hablar sin decir una palabra, como gritar cuando necesitas ayuda y como decir te quiero cuando no salen las palabras de tu boca. Así es tu mirada.

No intentes engañarme nunca mirándome a los ojos, tu mirada y yo somos cómplices, nos hicimos amigas el día que me enamoré de ella y justo detrás estabas tú.

Cuando tengas ganas de llorar búscame, porque tu mirada y la mía se empaparán de lágrimas al mismo tiempo, porque ellas se necesitan, se apoyan.

No sé si mañana encontraré tu mirada en el mismo sitio de siempre, a la misma hora, mientras hacemos lo posible por no mirarnos, pero el hecho de no encontrarla no significa que no la vea.

 

Jennifer Pérez Suárez . Lo que me quita el sueño.

Hablemos de lo que me quita el sueño, tu mirada.

Una mirada puede decir muchas cosas y no decir nada al mismo tiempo.

Tu mirada no es tu amiga, porque tu mirada te delata, ella sabe cómo hablar sin decir una palabra, como gritar cuando necesitas ayuda y como decir te quiero cuando no salen las palabras de tu boca. Así es tu mirada.

No intentes engañarme nunca mirándome a los ojos, tu mirada y yo somos cómplices, nos hicimos amigas el día que me enamoré de ella y justo detrás estabas tú.

Cuando tengas ganas de llorar búscame, porque tu mirada y la mía se empaparán de lágrimas al mismo tiempo, porque ellas se necesitan, se apoyan.

No sé si mañana encontraré tu mirada en el mismo sitio de siempre, a la misma hora, mientras hacemos lo posible por no mirarnos, pero el hecho de no encontrarla no significa que no la vea.

 

Relatos Breves, Irene Viera Díaz.

En la radio sonaba una vez más Lucy in the sky with diamonds, un viejo tema de los Beatles. John, yacía en la cama, tumbado, mientras todo tipo de criaturas proliferaban a su alrededor. Estas aparecían y desaparecían intentando asustarle, pero él estaba abstraído, disfrutando una vez más de los efectos del ácido lisérgico. Pensamientos sin sentido rondaban su cabeza, cada vez eran más, y cada vez más extraños. De repente todas las criaturas desaparecieron, y solo la pudo ver a ella, la chica con los ojos de caleidoscopio. Estaba allí observándole, siempre lo había estado, y John siempre lo había sabido. Otra vez, otra vez, ella había aparecido sin avisar. John se incorporó, y en lo que duró su leve pestañeo ella ya había desparecido...

Relatos Breves. Mónica Bolaños

Volvió a la Estación de Francia de Barcelona después de 30 años y lo buscó con la mirada, sabiendo, que después de tanto tiempo era imposible que él estuviera allí esperándola como aquél día habían acordado. La gente iba y venía, golpeándola a su paso, cargados con maletas y ella allí parada, en espera de un sueño, una locura.

Y sus ojos toparon con un hombre que miraba a la gente al pasar con la misma insistencia y ansiedad que ella…y supo que era él, su primer amor. Él la descubrió y se quedaron mirando, llenándose con la imagen real del otro.

-Ya estás aquí. Te he estado esperando.- dijo él tomándola de la mano.

- Sí, he vuelto. Ha sido un camino muy largo.