El miedo se había apoderado de mi, por completo, sin embargo, mi paso cada vez era más apresurado. Había mirado unas tres veces para atrás y tres veces él, seguía ahí.
Continué mi camino y sin poder impedirlo comencé a llorar. Sentía miedo, agobio, nervio... jamás había deseado tanto llegar a casa.
De pronto sonó el despertador, todo había sido un sueño, un horrible sueño, sonreí al encontrarme en mi cama, segura y sin nadie que me hiciera sentir miedo, Todo había acabado.
