Lectores y escritores

En este apartado el protagonista es el lector y sus creaciones, EL LECTOR ESCRITOR, en su sentido más amplio; es decir, no sólo el lector de mis libros sino todo aquel que quiera enriquecer este rincón literario con sus textos. Envíalos a la dirección:

miguelangelguelmi.escribe.narramos14@blogger.com



En el "asunto" de tu correo escribe el título de tu composición, tu nombre y, si lo deseas, tu lugar de residencia. Ejemplo:





La luz en la niebla. Pedro Márquez. Gran Canaria.



Por último, escribe o pega el texto en el cuerpo del mensaje.



¡Y RECUERDA! Cuida la ortografía y los signos de puntuación.



¡BIENVENIDOS!

Ese extraño vecino del 5º.Tamara Niedergesass Herrera.Gran Canaria

Era domingo por la mañana temprano, me desperté de mala gana y resacada por la fiesta de la noche anterior. Había sido el cumpleaños de mi compañera de piso, o sea que, hoy la libraba de limpiar todo el desastre. Al levantarme salí del piso para recoger el correo en el portal. Baje lentamente, pero accidentalmente me resbalé, y caí por las escaleras. Durante unos segundos, en los que no sabía si llorar o reír sin parar, permanecí con los ojos cerrados. Al abrirlos un extraño joven estaba ante mí. Estaba muerta de vergüenza, sin embargo, me sumí en un largo ataque de risa.

Me detuve durante unos minutos a observarlo, tendría mi edad y me miraba de forma perturbadora. Me resultaba familiar, no obstante, no recordaba haberlo visto por el edificio. Era un tanto extraño, es decir, su aspecto y su todo eran raros y siniestros. Daba miedo. ¿Quién sería? Al preguntarme eso se encendió una bombilla en mi cabeza, era aquel tipo del quinto que no salía nunca y no hablaba con nadie. No le dije nada, no sabía si darle la mano o simplemente sonreír. Tras un corto e incomodo apretón de manos bajé el primer escalón, y de su boca salieron unas palabras impactantes, que me dejaron estupefacta. ¿Cuándo repetimos lo de anoche?

Ese extraño vecino del quinto. Dunia Oliva. 4ºA


 "ESE EXTRAÑO VECINO DEL QUINTO"

<<Eran las cinco de la tarde. Este dato suele resultarle indiferente a la mayoría de personas que leen o leerían esto, pero Noah no forma parte de ellas. Bueno, comienzo:

Eran las cinco de la tarde de un lunes y Noah volvía a casa después de una dura y larga jornada laboral. No sabía cómo se sentía, ya suspiraba ya bostezaba… Y es que hacía aproximadamente dos semanas que su nuevo vecino del quinto hacía ruidos extraños cada día sobre las cinco de la tarde. Se oían voces de personas y maullidos de gatos que parecían temer a este señor. Noah siempre se ha considerado un hombre valiente, aunque ésta situación le hacía dudar sobre la existencia de su vecino y esto le asustaba. Tenía que elegir entre soportarlo toda su vida o en entrar a su casa, observando así cuál sería el verdadero significado de los extraños ruidos provocados. Optó por tocar el timbre y esperar. Acto seguido, se abrió la puerta con un chirrido peculiar, es decir, alguien se había aproximado a ella y había puesto su mano sobre el pómulo, girándolo y llevándolo hasta su propio cuerpo. >>

Esto fue, al menos, lo que leí esta mañana en el periódico. Todo el edificio comenta la desaparición de Noah, o sea que algo debió de haber ocurrido en el momento en que se adentró a la casa de su vecino. De este hombre sólo se sabe que se fue de la ciudad. Circula en bocas de mucha gente que cada vez que obtiene una presa, se muda a otro lugar, en busca de más personas, cuyas guiadas por su curiosidad, sean capaces de tocar el timbre y esperar que el extraño vecino del quinto les de paso a su casa.

Ese extraño vecino del quinto. Raquel Mª Suárez López

Cada pocos segundos me paro y miro el reloj. Sólo son las cuatro, o sea que todavía debo esperar media hora. Me siento inquieta y algo nerviosa, pero intento relajarme y respirar con normalidad. "¿Qué te pasa?-me digo- sólo vas a conocer a tu nuevo vecino." Mi vecino. Ese extraño vecino del quinto. Hace poco que llegó a nuestro bloque de pisos y nadie sabe gran cosa acerca de él. No es de ese tipo de vecinos extrovertidos y sociables, sin embargo, anoche me llamó expresando su deseo de conocerme. Me sorprendí bastante y, durante unos instantes, no contesté. Nunca me ha agradado la idea de quedar con desconocidos, es decir, me parece un tanto peligroso no saber con quién vas a enfrentarte; no obstante, acepté. Me dije que o lo hacía o perdía la oportunidad de saber quién era. Así que aquí estoy, nerviosa como una niñita en su primer día de colegio, esperando a que llegue el momento de bajar a encontrarme con él. Siento gran deseo de conocerle pero, al mismo tiempo, me invade una extraña desazón. Tomaré precauciones sin dejar de ser por ello amable y cordial. ¿Qué misterios ocultará ese hombre? ¿Me los revelará algún día? 


Copulativa          Disyuntiva            Adversativa              Explicativa         


Ese extraño vecino del quinto. Bethsabé Reyes Díaz

Desde hace unos tres meses, vivo en un edificio a las a fueras de la ciudad. Todavía no me he acostumbrado mucho a aquel lugar, pero es acogedor y bastante bonito. La gente allí es muy simpática, aunque no todos. En mi edificio hay hasta 5 plantas, en cada uno de los pisos hay dos apartamentos menos en el último; el quinto. 
Allí vive un señor bastante raro. Es alguien a quien ni le gusta el ruido, ni suele hacerlo. Suele subir siempre por las escaleras porque dice que no le gusta el ascensor. Cosa extraña, ya que vive en un quinto piso. No obstante, es muy simpático y ocurrente. Es algo alto, pero no demasiado. Tiene el pelo negro y la voz ronca.
Hay ocasiones en las que, o bien está despistado o simplemente no saluda. Veces en las que o tiene prisa o estará enfadado. Con este tipo nunca se sabe. También es cierto que despierta algo de misterio, de curiosidad. Por lo que he podido comprobar, es bastante presumido, es decir, siempre que lo he visto va muy bien arreglado. Odia los gatos, los perros, bueno, los animales en general. Sin embargo, tiene un bonito canario amarillo y con rayas marrones. 

Aquella noche terrible. Tatiana del Carmen Mendoza Garcia. Gran Canria


Aquella noche, cuando mis padres ya estaban dormidos y no se oía ni un solo ruido en la casa, decidí que era el momento. Llevaba mucho tiempo imaginado como lo haría, y ya tenía la respuesta. Me costó mucho averiguarlo, es decir muchos mese buscando en el silencio, recorriendo los laberínticos vericuctos de mi mente , pero ya tenía la solución. El destino me diría si era cierto todo lo que había meditado. Tenía que ser una noche de luna, con viento y con frío. ¿Por qué? Bien ya tenemos la  respuesta. Ella me lo había pedido así que, y no era un capricho: el viento, el frío y la luna eran imprescindible.
Ya está en el estrecho camino que daba al misterioso bosque. La casa, la seguridad de mi hogar quedaba muy lejos.
Se oía unos pasos muy fuerte y la muchacha se asomó y vio  que se reflejo en cuerpo de la persona en el espejo y la muchacha se escondió dentro del armario y se asusto mucho y entonces llamó a la policía, pero la policía no podía ir. Entonces ella salió del armario y cogió un palo, y le pegó. La persona se fue corriendo. Entonces la muchacha se quedó tranquila y después al rato llego la policía.

Oraciones Coordinadas Copulativas
Oraciones Coordinadas Disyuntivas
Oraciones Coordinadas Adversativas
Oraciones Coordinadas Explicativas

El extraño vecino del quinto

Me volvían a despertar, una vez más, los ruidos de mi vecino. Detesto que me interrumpan la siesta y sobre todo, en el momento que estoy cogiendo el sueño. Jamás había visto a nadie salir de aquella casa, no obstante, estaba claro que alguien vivía en ella. 

Eran poco más de las 18:00 de la tarde, de modo que me levanté del sofá y sin más preámbulos me dirigí al cuarto de baño. Me tomé un buen baño para relajarme y espavilarme un poco. Tras prepararme, salí a la calle a darle un paseo a Laika. Me encanta pasear por las calles de mi ciudad, a decir verdad son muy hermosas, pero como siempre, mi vecino de arriba me venía a la cabeza. Me resulta muy extraño que hace aproximadamente 6 meses que vivo aquí y aún a día de hoy no me lo he encontrado por los rellanos ni tampoco lo he visto por la calle, sin embargo, siempre produce mucho ruido.

Al llegar acsa me puse a pensar en todos los ruidos que había oído durante los 6 meses que había vivido allí, como los paso, los llantos, los susurros... de modo que me armé de valor y decidí subir a casa de mi vecino. Una vez en el quinto piso, tuve miedo de lo que pudiese ocurrir una vez que tocase la puerta, pero era o tocar o quedarme con la duda para siempre, osea que, toqué. Esperé unos segundos, es decir, intenté tranquilizarme un poco, al mismo tiempo que miré a mi alrededor. Cuando me volví hacia la puerta pude comprobar que estaba entre abierta, me quedé un poco confundida, pero me decidí a entrar. Con un poco de miedo me recorrí toda la casa. Para mi sorpresa no había nadie, lo que me resultó inaudito, es decir, difícil de creer.

Después de estar par de minutos pensando en todo aquello, pude ver que había una pequeña nota sobre la mesa del salón, la cual decía:
"Odio los jueves, la gente está agotada y al mismo tiempo revolucionada, entiendo que mañana sea viernes, pero, ¿cuál es la diferencia? para mi todos los días son iguales, te levantas por la mañana y te vuelves a dormir por la noche, y así, un día tras otro. Tampoco entiendo mucho por qué hay que hacer la cama cada día, al fin y al cabo, es una forma absurda de gastar energías, la volverás a destrozar por la noche".

Solté la nota muy confundida, ¿qué significaba? tal vez era una simple reflexión, no obstante, demostraba que alguien vivía allí. Volví a coger la nota para leerla una vez más, pero sin saber cómo todo lo de antes ya no estaba, ahora solo decía:
"Mira más allá de lo que ves".
Dejé la nota, una vez más, y miré hacia la mecedora que había al lado de la mesa. Había una mujer, aproximadamente de 80 años, me miró y sonrió. Salí corriendo de allí y me fui a mi casa, estuve alrededor de 2 horas pensando en todo aquello, hasta que por fin, me quedé dormida.

El extraño vecino del sexto. Cristina Castellano Díaz.

Era un día como cualquier otro entre semana, y acababa de llegar a casa del trabajo. Era un día agotador, en la oficina hubo mucho papeleo y en casa, no había nadie.

Decidí llamar a mis compañeras de piso, pero ninguna me cogía el teléfono. Cuando de repente, y sin haberme percatado anteriormente, empecé a escuchar música.

Estuve prestando atención pero no conseguía percibir desde donde venía, así que decidí dar un pequeño paseo por el edificio para ver de dónde venían los ruidos, y para hacer tiempo hasta ver si llegaban mis compañeras.

O mis compañeras se habían ido de fiesta, o bien cogieron "cola" para llegar a casa.

Empecé a andar por el edificio en busca del lugar desde el cual venía la música. Cuando me quise dar cuenta, estaba en el sexto piso. ¿En el sexto? ¿Desde cuándo estaba esa planta?  

En el ascensor solo habían cinco botones que indicasen plantas, es decir, o el botón se rompió o esta planta era nueva; y para más sorpresa había una sola vivienda, y lo normal eran tres por planta.

Decidí tocar, y preguntar. Llamé varias veces a la puerta, pero nadie contestaba.

 Cuando estaba decidida a marcharme, una voz infantil, me indicó que podía pasar; y como no, pasé. Al entrar, no vi a nadie, solo un extraño sillón marrón, en medio del salón.

Oía una voz que me hablaba, es decir que allí había alguien.

Varias veces, sentí a alguien cerca de mí, pero en ningún momento vi a nadie. Dispuesta a marcharme, empezaron a llamar a la puerta, pero ya nadie respondía. Cansada de esperar, decidí marchar. Llamé al ascensor, y vi un botón inservible que indicaba sexta planta no habitable. Desde ese entonces, no he vuelto a pasar de la cuarta planta.

 

ORACIONES COORDINADAS COPULATIVAS.

ORACIONES COORDINADAS DISYUNTIVAS.

ORACIONES COORDINADAS ADVERSATIVAS.

ORACIONES COORDINADAS EXPLICATIVAS.