Lectores y escritores

En este apartado el protagonista es el lector y sus creaciones, EL LECTOR ESCRITOR, en su sentido más amplio; es decir, no sólo el lector de mis libros sino todo aquel que quiera enriquecer este rincón literario con sus textos. Envíalos a la dirección:

miguelangelguelmi.escribe.narramos14@blogger.com



En el "asunto" de tu correo escribe el título de tu composición, tu nombre y, si lo deseas, tu lugar de residencia. Ejemplo:





La luz en la niebla. Pedro Márquez. Gran Canaria.



Por último, escribe o pega el texto en el cuerpo del mensaje.



¡Y RECUERDA! Cuida la ortografía y los signos de puntuación.



¡BIENVENIDOS!

Recortando. Verónica Alonso Torres.m

UNA ÉPOCA
 
Se acerca el invierno, pronto la ciudad se vestirá con su traje de gala, ese que tan solo utiliza una vez al año, ese que teje con guirnaldas de colores y luces de diversas formas, ese que adorna con abetos, bolas de navidad, regalos y turrones, y que complementa con un hermoso manto blanco que cae desde el cielo y que recuerda a las burbujas de la cerveza fría que tomamos cualquier noche en el bar de la esquina. La ciudad del S. XXI no solo tiene ropas, tiene sintonías, melodías y sonidos, como los que suenan desde nuestro bolso cuando una voz nos llama para recordarnos que debemos comprar naranjas de camino a casa o cuando recibimos un mensaje que nos invita a visitar a un querido amigo. esos sonidos son las voces de los niños que cuentan a mamá y a papá lo bien que se han portado y la cantidad de regalos que recibirán, la voz de los que juegan en la calle con aquel manto blanco que cayó desde el cielo hace un momento y que recordaba a las burbujas de la cerveza fría que tomamos cualquier noche en el bar de la esquina.
 
Una auténtica pena que detrás de tan alto traje se esconda la hipocresía, la falsedad y la desconsideración del ser humano, que tan solo piensa en sus intereses y que se acuerda de los demás cuando la ciudad se viste con su traje de gala, si es que se acuerda.

Recortando. "La merienda de Rajoy" Filoguisis, Gran Canaria

RECORTANDO...
 
LA MERIENDA DE RAJOY
 
"Era la época de los I-Phones, corría el verano del 22; la vida estaba totalmente controlada  por ellos en todos los sentidos, así que el entretenimiento tan sólo era una de sus infinitas posibilidades.
El señor Rajoy lo saca de su bolsillo porque le suena una alarma. De un compartimento extrae con comodidad su medicación de media tarde: un sobre granulado, dos cápsulas y un recortable de papel: hoy toca arquitectura de la edad del metal, la Torre Eiffel.
Entretenido, controlado fisiológica y lúdicamente, el bueno de Rajoy permanecía sentado en plena era de la información recortando y pegando papel y sin embargo nunca antes había sido tan feliz. Un I-Phone que hace las veces de DNI, de dispensador de comida, de ropa, de llamadas...¿se trata de un verdadero celador? -no lo creo- contestó el dictador elegido democráticamente haciendo su aparición estelar en este relato.
Al día siguiente, suena de nuevo la alarma y fíjense: ahí va el bueno de Rajoy, tomándose su medicación antes de ponerse con su recortable de media tarde: hoy toca videojuegos de los noventa, la Game Boy; de veras que le había entusiasmado este recortable, la torre Eiffel no era nada al lado de su Game Boy....
En un corriente parpadeo de efímera duración, su I-Phone se había convertido en recortable y la Game Boy era real: termina así la era de la información y empieza la del "prodesce et delectare" donde mi mente es y será el mejor de mis recursos"

En la niebla. Patricia Cabrera Moreno.

                  En la niebla.

Cuenta una leyenda , que en un bosque lejos de aquí , hace muchos años una pareja de enamorados escaparon de sus casas para vivir por fin juntos , y hacer sus sueños realidad… pero hubo un contratiempo , la niebla empezó a levantarse y con ella una tormenta … los chicos se vieron atrapados en ella , y al no saber a dónde se dirigían se cayeron por un barranco ; al día siguiente los padres los buscaron y los buscaron pero ya era demasiado tarde … ya había muerto y no pudieron hacer nada por ellos. Dicen todavía que si pasas al lado del barranco de noche , en la niebla todavía se ven las siluetas de los dos jóvenes …

A la luz de una vela . Patricia Cabrera Moreno.

 Bajo la luz de una vela.

Era una mañana fría de invierno, me levante de la cama y me asome a la ventana, desde allí solo  podía contemplar como las gotas se estampaban contra mi ventana y como el viento soplaba removiendo hojas y tierra de un lado a otro, me sentía rara como si algo fuera a pasar, no estaba segura de que, pero, a pesar del mal tiempo que hacia yo me sentía bien.

Esa tarde tenía que ir al médico a acompañar  a mi hermano, no tenía ganas pero me vestí y fuimos. Cuando llegamos a la consulta había mucha gente, pero yo solo me fije, en la sonrisa un chico de unos 17 años, muy guapo, rubio de ojos marrones. Me senté en el lateral de al lado, notaba como me miraba, y la verdad yo también lo miraba; nuestras miradas se cruzaron más de una vez, y cada vez que pasaba los dos sonreíamos. Eso paso hasta que lo entraron adentro… así que en ese momento se me fueron todas las esperanzas de conocerlo. Al salir del médico nos fuimos a casa a merendar, yo aproveche y me conecte, y me lleve una gran sorpresa cuando apareció una invitación de amistad del chico del médico que descubrí que se llamaba Acoran. Empecé a hablar con él en ese mismo momento. Estuvimos toda la tarde hablando, así durante unas semanas hasta que al final me dijo de quedar un día… ese día se convirtió en dos, esos dos en cuatro, así hasta que un día inesperadamente me dijo de ir a cenar a la casa de la playa que tenían sus padres, al principio no estaba muy convencida, pero al final acepté .

Esa tarde estuve como dos o tres horas preparándome, estaba muy nerviosa, menos mal que estaba mi amiga Gabriela para ayudarme a prepararme y a relajarme. Después de que terminé de prepararme me puse la chaqueta y me dirigí hacia la casa de Acoran.

Cuando llegue la entrada estaba llena de pétalos de rosa y la puerta estaba entre abierta, así que pase adentro dónde había aún más flores, en el comedor había una mesa con unas velas y  junto a las velas una nota que ponía:

 "Quise hacer esto porque tengo dos cosas muy importantes que decirte ".

Al darme la vuelta estaba él esperando a que terminara de leer la nota, nos saludamos con un beso y nos sentamos en la mesa a comer cuando terminamos le pregunte: "¿Qué es eso tan importante que me tienes que decir?" a lo que él respondió:" Lo primero y más importante que te tenía que decir es que muchas gracias por todos los momentos vividos hasta ahora , gracias por ser como eres , y solo decir te que te quiero muchísimo y quería que lo supieras … y bueno lo segundo es que no vamos a poder vernos más … mi padre se va a trabajar al extranjero … y por mucho que me duela dejarte ahora, me tengo que ir con él…

Después de decirme eso nos fundimos en un abrazo y nos despedimos; mientras mis lágrimas corrían por mi cara el me daba el último beso el más bonito de todos los que me había dado… ya ha pasado mucho tiempo pero yo todavía recuerdo ese momento en que me decía aquello bajo la luz de una vela… y también recuerdo perfectamente su sonrisa y ese último beso con sabor agridulce…

En la niebla. Julia Sánchez Melián


Perdido en la niebla, no encontraba la salida, sentía que me observaban, no sabía hacía donde escapar, no sabía si correr o saltar, completamente desorientado, me preguntaba que por que a mi , me sente y me puse a reflexionar sobre mi vida. Desde que era pequeño soñaba con ser un explorador, me encantaban las películas de aventuras así que estudie y me convertí en un arqueologo muy famoso y solicitado, buscaba secretos escondido en antiguos castillos, normalmente buscaba los tesoros en lugares que tenían alguna historia, las de miedo eran mis preferidas así que fui a buscar una corona de la antigua reina Isabel II ,que estaba escondida en la tumba de la reina, tras un largo viaje logré encontrarla pero una maldición calló sobre mi y empezé a emvejecer y la niebla se apodero de mi y así morí, entre la niebla.

Bajo la luz de una vela. Fernando Bañolas Rodríguez, Gran Canaria.

BAJO LA LUZ DE UNA VELA.

Un día mientras meditaba bajo la luz de una vela, mi imaginación me llevo siglos atrás. Sin pensarlo un momento, mojé mi pluma en tinta y comencé a escribir. Debido al entorno en el cual me encontraba tras mi viaje por la imaginación, deduje que era la Edad Media. Mi ropaje pertenecía al de la nobleza, y desperté en una cama amplia y rodeada de personas. Obedecían todas las órdenes que yo les daba. Una mañana despertáronme de mi sueño, acto seguido, dijéronme que debía ir al castillo a reunirme con su majestad. Mandome desterrar, pues de un grave delito me acusaba, díjose que llegué a traicionar su lealtad y lo había deshonrado. Yo de ese delito no me sentía identificado y vengarme algún día juré. Toda mi honra echó a perder y a mis plebeyos mandé recoger. A tierras nuevas yo me marché, con mi caballo y con la esperanza de encontrar una vida mejor. Cuando en nuevo territorio yo me hallé, nueva vivienda busqué. Resultó que familiares allí vivían y cobijarme en su casa pude. Tras varios meses la mano derecha del rey logré ser. Le hablé de unas tierras de otro país, no muy lejanas, y recuerdos me llegaron de allí. Los unos bonitos, los otros de venganza. Mis deseos eran convencer al rey para el terreno conquistar. Una vez convencido, el ejército faltó reunir y al mando me hallé. Marchamos a la conquista esperando tener éxito. Tras la batalla, logramos salir victoriosos y por favor le pedí al rey que al mando de esas tierras me dejara. Él, aceptó, puesto que tuve éxito en mi  querella y me consideraba uno de sus fieles. Al anterior rey preso lo logré encontrar y él, de su error me quiso perdonar. Pero lo hecho hecho está y no se puede remediar. Mi ira pude contener puesto que preso se iba a quedar y a mis servicios trabajar. Terminado mi dilema moral a la vida real logré regresar y este es el fin de mi historia medieval.

En la madrugada. Fernando Bañolas Rodríguez, Gran Canaria

EN LA MADRUGADA

En la madrugada del 4 de octubre, cuando la luna se alzaba en el cielo y rebosaba hermosura,  lápiz en mano y cabeza volando, comencé a escribir. La noche era clara y no hacía falta luz, puesto que la luna era llena, esto le daba al ambiente un toque de inspiración. Las palabras fluían como agua por un riachuelo y al tocar fondo en la cascada se plasmaban en el papel en blanco. A partir de ahí debemos dejarnos llevar como si de una melodía se tratase. Hay que dejar volar a la mente y la imaginación a otros mundos paralelos de los cuales poder sacar ideas y conclusiones, con esto y con un poco de tiempo en la madrugada es como puedo escribir mis relatos.