Lectores y escritores

En este apartado el protagonista es el lector y sus creaciones, EL LECTOR ESCRITOR, en su sentido más amplio; es decir, no sólo el lector de mis libros sino todo aquel que quiera enriquecer este rincón literario con sus textos. Envíalos a la dirección:

miguelangelguelmi.escribe.narramos14@blogger.com



En el "asunto" de tu correo escribe el título de tu composición, tu nombre y, si lo deseas, tu lugar de residencia. Ejemplo:





La luz en la niebla. Pedro Márquez. Gran Canaria.



Por último, escribe o pega el texto en el cuerpo del mensaje.



¡Y RECUERDA! Cuida la ortografía y los signos de puntuación.



¡BIENVENIDOS!

Ese extraño vecino del quinto. Elena Hernández Rodríguez.

Ese extraño vecino del quinto.


Allí estaba yo, en mi cuarto. Acostado sobre mi cama en busca de algún entretenimiento. Intentaba dormir pero no me dejaban. Mi vecino volvía a atacar con sus ruidos.

Todas las noches hacía exactamente lo mismo, llegaba de trabajar y comenzaba su estruendoso concierto. Primero subía a toda prisa las escaleras y se paraba delante de su puerta. Tenía la manía de dar fuertes golpes en ella, porque decía que si había alguien dentro huiría y él podría ahorrarse un gran susto. Tras estar seguro de que esa persona habría salido huyendo, abría la puerta y dejaba que ésta chirriara durante eternos segundos, o sea, se aseguraba de que todo el edificio supiera que había llegado a su puerta. Más tarde, rodaba muebles de un lado hacia el otro como un loco durante al menos treinta minutos, pues quería tener armonía en su casa.

Cuando todo parecía haberse calmado, mi vecino salía de su casa y venía a tocarme pero nunca le abría. No porque le tuviese miedo, sino porque era muy raro. Nunca hablaba con nadie, pero todas las noches venía a mi casa en busca de compañía. Decía que le daba miedo la noche.

Cuando conseguía quedarme dormido, escuchaba un ruido espantoso dentro de mi cuarto. Entonces, me desvelaba rápidamente. No me levantaba de la cama, o sea, me quedaba quieto, tenía miedo.

  • ¿Estás durmiendo o te has despertado? - escuchaba siempre.

    Entonces mi corazón volvía a latir. Reconocía la voz. Mi vecino había entrado a mi habitación por la ventana, en busca de alguien que venciera sus miedos nocturnos. Ya estaba acostumbrado a mi extraño vecino del quinto.

O.C.A

O.C.E

O.C.D

O.C.C

Miriam Rodríguez Déniz. Ese extraño vecino del sexto

Era Viernes ya, llevaba todo la semana esperando que llegase ese fin de semana, pero como todos los Viernes y Sábados, mi vecino del sexto piso y mi vecina del quinto estaban con la música y con la aspiradora, sin embargo, me extraño que sus hijos no estuvieran discutiendo por la play es decir, todos los días que no tenían colegio se lo pasaban haciendo escándalo aunque, muchas veces soy yo la que pongo la televisión a todo volumen, gracias que este fin de semana Manuel va a celebrar su cumpleaños osea que, me quedaré en casa de él o de Pablo es decir, me podré levantar tarde sin que mi vecino me moleste.
Clase de oraciones coordinadas , sus leyendas:
Copulativa-Explicativa-Disyuntiva-Adversativas

Ese extraño vecino del quinto. Sofía Melián Quintana. Gran Canaria.

Hace poco ha llegado al edificio un nuevo vecino, es un chico joven y muy guapo de unos veinte años aproximadamente. Además por lo que me han contado es un buen estudiante, es decir que saca muy buenas notas. Pero es un chico muy misterioso la verdad, hay algo en el que no le deja sacar lo que lleva dentro.  Siempre que le saludo agacha la cabeza o mira hacia otro lado  y hace como que  no me ha oído, no obstante esto no le pasa solo conmigo, sino con todos los vecinos del edificio por eso es conocido como ese extraño vecino del quinto.

Por ahí se rumorea que hace poco perdió a sus padres  en un accidente de tráfico y que por eso se ha mudado a este barrio. También dicen que desde entonces se ha vuelto muy violento y callado, o sea que ya no es el mismo de antes.

                          Copulativa    Explicativa   Adversativa   Disyuntiva

Ese extraño vecino del quinto. Sara Nuez León. Gran Canaria

"Ese extraño vecino del quinto…"

 

Bajaba las escaleras cuando me encontré con una persona que de nada conseguía recordar, o sea que no vivía en mi edificio. Supongo que vendría de visita o será para publicidad, pensé. Pero me di cuenta de que no, ni traía publicidad ni entraba en ninguna de las puertas del pasillo.De pronto vi que venía más gente tras él, venían con cajas. Entonces, fue cuando reaccioné y supuse que era un nuevo vecino. Le saludé y enseñé el resto del edificio. Parecía buena persona aunque mi instinto me hacía pensar que no era de fiar.

De pronto, un día apareció una toalla en mi casa, se le abía caído desde arriba. Toqué el timbre de su puerta, me abrió y pensé que me invitaría a entrar pero vi que no era su intención. Fue entonces cuando mis bolas cayeron rodando al suelo a causa de su perro que se había pegado a mis piernas señalando falta de cariño. Fui a recogerlas las de fuera y las que habían caído en el interior de la casa. Entonces fue cuando descubrí la verdad, pues había montado una pequeña fábrica textil con trabajadores al mínimo sueldo sin el mínimo de espacio posible. Mi instinto.

El extraño vecino del quinto. F. Javier Dominguez Suarez. Gran Canaria.

El extraño vecino del quinto

Nunca me saluda y pocas son las veces que le veo, he oído decir tiene hijos, sin embargo, no los he visto, ni, sé nada de ellos. Mi madre dice que antes era normal, es decir, que la saludaba, o le sonreía, hasta que un día dejó de hablar con la gente, como si nadie existiera, como si fuera el único habitante de la Tierra

A veces me planteo que le habrá pasado, o sea, ¿por qué ya no es como antes?, quizás su mujer haya fallecido o haya sufrido alguna desgracia,  cuando lo veo me da pena, aunque en el fondo siento pena, al imaginar la soledad que debe sentir.

                                                  

Ese extraño vecino del quinto. Mariam Quintana Reyes. Gran Canaria.

 Cada imagen que aparece en mi cabeza de ese extraño vecino del quinto, se vuelve más nítida al entrar al ascensor: su pelo bastante descuidado y canoso; unas enormes ojeras, ya imposibles de ser eliminadas; su enorme nariz; su boca que desprende una halitosis espantosa. Tan solo tiene veintiséis años, aunque ni los aparenta ni lo conseguiría por mucho que lo intentase. Siempre va encorvado y con pocas ganas. Tiene una asquerosa verruga en el cuello, no estoy seguro de si es rosa o marrón clarito, pero es grande. Me da muchísimo asco todo lo relacionado con él. Me desgrada la forma de su cara, sus dientes sucios, sus repulsivas manos deformes. No se calla. Solo habla de cosas sin sentido. Me da dolor de cabeza el hecho de verlo todos los días, es decir que no consigo librarme de él. ¡Es insoportable! Siempre huele muy mal, esto es que casi nunca se ducha y cuando lo hace no se esfuerza mucho por quitarse la mugre...

Algo malo es que cuando empiezo a buscarle defectos no acabo y me estoy el resto del día con su imagen desagradable en la cabeza; y otra cosa, la peor de todas, es que...yo soy ese extraño vecino del quinto.

Ese extraño vecino del quinto. Zuleima Montesdeoca Betancort.

Como todos los días salía del instituto con muchas ganas de llegar a mi casa . Tener la comida caliente y puesta sobre aquella mesa de madera ,en la que junto a mi madre almorzaba todos los días, desde hace años, era mi mayor preocupación.  Como siempre comentamos lo que habíamos  echo durante el día. De pronto tras preguntarle por un nuevo vecino que había llegado hacía unos tres días ,se hizo un gran silencio. Se levantó de la silla y me dijo que iba a tomar una siesta. Tras este comportamiento de mi madre decidí investigar un poco sobre aquel extraño vecino del quinto.  Fui hacia su piso y toqué en la puerta de su nueva casa. Parecía no haber nadie pero  de golpe se abrió la puerta . Este hombre me resultaba familiar aunque no tenía un rostro muy común De repente se sobresaltó y me invitó a entrar dudando un poco de que si lo que hacía era lo correcto.  Me presenté como una de sus vecinas y le ofrecí mi apoyo , yo también fui nueva aquí hace un tiempo. Me contó que venía de un país muy poco conocido y que solo buscaba un poco de felicidad tras largos años de inmensas desgracias.  Me daba mucha pena que un hombre así ,es decir,tan agradable lo hubiera pasado tan mal.  Decía que todo lo malo que le había sucedido había sido solo por su  culpa ,o sea se auto culpaba por sus desgracias.  Llamaron a la puerta y era mi madre.  Entre lágrimas entró corriendo y me abrazó . Mi madre se encontraba mal por algo ajeno a mi o  me estaban ocultando algo. Cuando se calmó un poco se sentó en un sillón y sacó una foto del bolsillo ,que había visto muchísimas veces. En la foto aparecíamos ella y yo muy sonrientes pero de algo no me había percatado anteriormente. La foto estaba rota o arrancada por la mitad. De repente de su bolsillo sacó otra foto que resultaba ser la parte arrancada de la primera. Me la enseñó y pude ver a un hombre muy parecido al nuevo vecino ,pero un poco más joven.  Mi vecino me miró y con una sonrisa casi forzada me admitió que era mi padre.


-2 Oraciones compuestas coordinadas adversativas.

-2 Oraciones compuestas coordinadas copulativas.

-2 Oraciones compuestas coordinadas explicativas.

-Oración compuesta coordinada disyuntiva.