En ocasiones, cuando sentimos que nuestros sueños se marchan, llegan a nuestras vidas recuerdos de instantes pasados, instantes que nos llenaron de luz, de sonrisas, pero que hoy tristemente nos afligen, nos dejamos invadir de pequeñas nostalgias y nos damos cuenta que en ocasiones dejamos pasar la vida por complicaciones o simplemente por orgullos, olvidamos que lo que nos hace valiosos es que somos diferentes, que lo que nos hace fuertes es que no somos perfectos, que la importancia de la vida no se basa en lo que dure si no en la intensidad con que la vivamos puesto que de esta no nos quedaran los cartones, ni los premios recibidos solo nos quedara lo aprendido, los sentimientos, los instantes que marcaron nuestra existencia, esos pequeños momentos que hicieron de nuestro mundo un sol gigantesco, esos momentos en los que piensas: "me falta el aire".
Lectores y escritores
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Todos los días de mi vida. Judith Moreno Moreno
Con sólo una sonrisa. Judith Moreno Moreno
Querida abuela. Judith Moreno Moreno
La última lágrima. Guillermo González Almeida. Gran Canaria
La última lágrima
Soy una persona muy compleja, rara vez me abro a los demás. Soy muy cerrado, me han dicho, que vivo con una coraza, que si sigo así… lo único que conseguiré, es asfixiarme en ella. También me han dicho que así no puedo vivir, que una persona necesita relacionarse con otras. Yo lo comprendo, pero, como he dicho soy muy complejo. Me cuesta confiar en la gente, ahora, el que esté leyendo esto se preguntará por qué, y si no se lo pregunta, da lo mismo, porque no iba a explicarlo. Como mucho diré, que yo llegué a confiar en la gente, hasta que ciertas personas te dan la puñalada. Sí, es lo típico, todos dicen que no es para tanto, que te puedes rehacer y que no debes darle mucha importancia, pero por dentro todos saben que duele… que duele mucho, y deja secuelas.
Será por nuevas amistades, que me reúno con gente diferente, que he conocido a una chica… por éstas razones, he vuelto a confiar en los demás. Pero como todo acto en la vida, deja secuela, no soy capaz de confiar del todo. Siempre hay un punto de desconfianza. Por ello, muchas veces cuando me tumbo en mi cama, como casi todo el mundo, pienso. Supongo que se harán casi las mismas preguntas que yo, ''¿Por qué?'' ''¿Qué he hecho yo para que ocurriera esto?'' y una de las más importantes ''¿Me merezco lo que me ocurrió?'' Son preguntas, que no tienen respuesta, a no ser que tú vayas en su busca. Debido a esto, yo he sufrido mucho, porque yo le doy muchas vueltas a las cosas, no sé si sería una persona diferente si no me hubieran, como se podría decir, traicionado, lo digo así porque cuando confías en alguien, pero este o esta se aprovecha de ti, te traiciona.
Pues en una de esas noches, tumbado en mi cama, mientras hablaba con esa chica, surgió el tema, ya que según dicen y para mí que es verdad, soy una persona arisca, y ella quería saber el por qué. Se lo expliqué, y me saltaron las lágrimas, porque era una herida que aún no había cicatrizado. Pero me di cuenta de una cosa… gracias a ella, a sus palabras, a su apoyo. Me di cuenta de que todos no somos iguales, así que me sequé esa última lágrima, y me empecé a reír. La vida está para aprovecharla y pasarlo bien, no para sufrir por el pasado. Ya que hay que mirar hacia delante, y ahí lo que está es el futuro…
La última lágrima.Gloria Vega del Pino. Gran Canaria.
La última lágrima.
La luz entra por la ventana de mu habitación. Sobre mi cama me alcanzan algunos rayos de sol que calientan mi cara. Mis párpados vuelven a caer. No veo la habitación, solo una claridad inmensa me deja a ciegas con mi despertar. Mis ojos se sellan con el brote de una lágrima que recorre sencilla y pausadamente la silueta de mis párpados.
Si no estaba afligida ni triste, por qué una lágrima.
Con esfuerzo separé mis párpados y la pared naranja me trasmitía vida. En él con mucho amor había un cuadro hecho por mi hermana, donde el cielo parecía un manto de pétalos anaranjados del atardecer y parecía que Aurora lo recogía con sus dedos rosados para llevárselos al amanecer en otro lugar. El viento arrulla mientras dejas atrás las huellas sobre una arena en la que tus pies son seducidos y el firmamento que te invita a camina sobre la espuma de las olas, en un intento de perseguir a Aurora bajo las nubes del atardecer y las estrellas de la noche.
El batir de mis ojos aclaro mi vista y la desvió al mapamundi que encabeza la pared. Chinchetas de colores se hacían uno con el mapa. Mis sueños, mis preferencias, mi fe por irme y tener mi experiencia. El mundo es mio, y cada día se escapa de mi pecho el ardiente deseo de que mis manos acaricien todo. Tierra, cielo, día, noche, voz, silencio, sombra, luz.
Cuando volví a despertar el cielo había tornado gris y una dulce sensación recorrió mi cuerpo.
Oía la lluvia caer, alía la tierra mojada, veía las caricias del agua sobre las plantas. Salí y gusté la lluvia, y la sentía sobre mi piel. Esa mañana sentí que sólo volvería a llorar de alegría y que por las cosas tristes llorando no arreglaba nada.
Esta mañana será la última en la que lloro por las ganas de sentir la naturaleza y la grandeza del mundo que no se puede explicar en una imagen ni en 1000 palabras.
La Última Lágrima. Fernando Bañolas. Gran Canaria.
LA ÚLTIMA LÁGRIMA.
Mi nombre es Isabel y soy una adolescente de dieciséis años, en cambio, mi novio se llama Jorge y tiene veintidós años. A mis padres no les atrae mucho la idea de que tenga un novio con esa edad y además que no comparta buenas amistades, siempre se va de fiesta y no se preocupa mucho por sus cosas ni por mí. Pero como mis padres me quieren me dan su consentimiento. Jorge tiene varios antecedentes con las autoridades por posesión de drogas, robos y por peleas. Siempre le pido que deje de hacerlo por mí y que se comporte como una persona normal, pero pese a sus juramentos de no volver a hacer ningún acometido más, lo vuelve a hacer. Sus mentiras me hacen mucho daño, pero lo quiero tanto que es imposible separarme de él, incluso prefiero ser su trapo a estar sin él, se podría decir que estoy ciega de amor. Este tipo de cosas me mata por dentro, pero cuando estoy con Jorge las olvido y son momentos especiales junto a él, la causa del aumento del nivel del mar no se debe a la descongelación de los icebergs, se debe a todas las lágrima que he derramado por él, pero una sonrisa suya es el rayo de sol que ilumina la penumbra en la que me encuentro, haciendo florecer todo de nuevo.
Hoy tengo que acompañar a Jorge a un centro de desintoxicación, me ha vuelto a prometer dejarlo, y esta vez quiere que yo venga con él. También se ha despedido de sus amigos y les ha dicho que no volverá a cometer más delitos pero que pasaría a verlos cuando pudiese. Tras unos meses acompañándole a sus tratamientos semanales, Jorge no consumía drogas y veía a sus amigos cuando podía, como les prometió, además, vendió su moto y solamente se quedó con el coche, con el dinero que obtuvo de la venta me compró un colgante muy bonito con nuestra foto y una inscripción. Mi última lágrima hasta día de hoy sirvió para hacer cambiar lo que en un principio parecía imposible, Jorge es una nueva persona y tiene responsabilidades, ha encontrado un trabajo y el dinero que gana lo invierte en su sueño, quiere abrir un pequeño negocio para los dos.
