Lectores y escritores

En este apartado el protagonista es el lector y sus creaciones, EL LECTOR ESCRITOR, en su sentido más amplio; es decir, no sólo el lector de mis libros sino todo aquel que quiera enriquecer este rincón literario con sus textos. Envíalos a la dirección:

miguelangelguelmi.escribe.narramos14@blogger.com



En el "asunto" de tu correo escribe el título de tu composición, tu nombre y, si lo deseas, tu lugar de residencia. Ejemplo:





La luz en la niebla. Pedro Márquez. Gran Canaria.



Por último, escribe o pega el texto en el cuerpo del mensaje.



¡Y RECUERDA! Cuida la ortografía y los signos de puntuación.



¡BIENVENIDOS!

Me falta el aire. Davinia Moreno.

En ocasiones, cuando sentimos que nuestros sueños se marchan, llegan a nuestras vidas recuerdos de instantes pasados, instantes que nos llenaron de luz, de sonrisas, pero que hoy tristemente nos afligen, nos dejamos invadir de pequeñas nostalgias y nos damos cuenta que en ocasiones dejamos pasar la vida por complicaciones o simplemente por orgullos, olvidamos que lo que nos hace valiosos es que somos diferentes, que lo que nos hace fuertes es que no somos perfectos, que la importancia de la vida no se basa en lo que dure si no en la intensidad con que la vivamos puesto que de esta no nos quedaran los cartones, ni los premios recibidos solo nos quedara lo aprendido, los sentimientos, los instantes que marcaron nuestra existencia, esos pequeños momentos que hicieron de nuestro mundo un sol gigantesco, esos momentos en los que piensas: "me falta el aire".

Todos los días de mi vida. Judith Moreno Moreno

              Todos y cada uno de los día, al despertarme pienso en siete cosas imposibles de conseguir: la primera, tener alas y poder volar; la segunda, ser invisible; la tercera, ser un dibujo animado cuando quiera; la cuarta, llegar a reinar un país; la quinta, no derramar lágrimas; la sexta, poder estar en dos sitios a la vez; y la séptima y más imposible, vivir en tu corazón y siempre llamarlo hogar.
       Tras pensar esta serie de cosas me pongo en pie, voy al cuarto de baño y con una ducha caliente termino de abrirme la mente para comenzar cada día con buen pie.
       Mis días son muy rutinarios, hasta que llega la noche y un mundo de fantasía se apodera de mi cuerpo en reposo. Cada noche el mismo sueño entra por mi ventana y seis de mis siete peticiones imposibles se ven cumplidas en él.
       La locura reina en mi país imposible donde su querida soberana soy yo, algo peculiar, es que una mujer reine sin un hombre a su lado. En el país imposible todos podemos surcar los cielos volando, y, algunas veces somos invisibles a la vista humana, sólo los animales nos perciben.
       Aquí, soy tan importante que tengo mi propio personaje de dibujos, mi sueño interpretó de una manera algo distinta mi deseo imposible, pero es una forma de hacerlo más que válida.
       Gracias a este país que invade mis sueños todos los días de mi vida, cuando la luna es la única que ilumina mis noches, consigo estar en dos sitios a la vez, entre la realidad y la ficción.
       Dicho país tiene todo cuanto quiero y siempre he ansiado tener, exceptuando la séptima cosa imposible. Pues aquí nadie derrama lágrimas cuando llora sino jugo de fresas, por eso las angustias se pasan rápido con el rico sabor. Pero aquí no estás tú, y el castillo donde vivo no es nada acogedor, tiene corazones por todas partes con una frase que dice" pertenece a tu amor", una vez más mi sueño interpreta mi deseo de otra manera. Todo esto es muy grande para mí si no estás aquí. Es imposible, nunca podré vivir junto a mi amor.

Con sólo una sonrisa. Judith Moreno Moreno

              Con simplemente un pequeño gesto me llegaste a enamorar, mis ojos brillaban y nuestras miradas se cruzaban mientras tus labios, como si dibujados fueran, mantenían al descubierto tan perfecta dentadura, y entre tus ojos caían algunos pelos rebeldes, dorados cual rayos de sol.
       En cambio mi sonrisa fue inesperada y algo forzada, con lo cual acabé totalmente ruborizada. Gracias a mi gran melena, pude ocultar la consecuencia de tu mirada en mis cachetes. Para mi desgracia, el pelo no puede penetrar en la piel y llegar al corazón para calmarlo.
       Con sólo una sonrisa me diste una vuelta al mundo y sin darte cuenta, para ti fue simple, hasta dudo que notaras la conexión, en cambio mi ser lo sintió, esa mezcla de sol abrasador y frío penetrante. Mi ilusión duró poco, tres chicas detrás de mí pasaron y tres sonrisas tuyas volví a ver y no eran para mí, otra vez perdí la cabeza y el corazón por ti.

Querida abuela. Judith Moreno Moreno

               Querida abuela, ha pasado mucho tiempo desde mi ida a Suecia, hace ya años que no recuerdo tu voz ni tus abrazos, y creo que era hora de descubrir mi paradero. Debido a que eres la persona en quien más confío, espero que esta carta llegue a tu destinatario y mis padres no lo lean.
       Aquí, estoy viviendo con mi marido, mis hijos, la niña ya va al colegio y dentro de un año hace la comunión y el niño esta aprendiendo a leer, y nunestras mascotas. Los niños están creciendo muy sanos y fuertes. La verdad es que no me puedo quejar, mi trabajo va bien, el de mi marido, mejor aún. Y los vecinos son muy amigables.
       Pero esta carta te la escribo porque quiero que me recuerdes como tu querida nieta, aunque esté lejos, la distancia es sólo un número, pero el amor de abuela, la distancia no lo puede eliminar. Desde aquí, con la mano en el corazón espero que en estos momentos sientas el beso que te envío, lleno de amor y calor, para que tus días sigan bien, y quizás algún día cuando me atreva a dar la cara podamos vernos y volver a sentir el cariño que desprende el rencuentro de abuela y nieta. Temo que sea demasiado tarde, y no llegue a tiempo ni de despedirme, pero tengo fe ciega en que todo vaya bien para cuando regrese.
       Abuela, espero que en unas semanas, cuando leas esta carta, la alegría llegue hasta lo más hondo de tu corazón y sepas que estoy bien y que te quiero mucho.
       Y con ésto concluye mi carta querida abuela, recuerdos para todos, aunque no se los puedas dar y larga vida.

La última lágrima. Guillermo González Almeida. Gran Canaria

La última lágrima

 

Soy una persona muy compleja, rara vez me abro a los demás. Soy muy cerrado, me han dicho, que vivo con una coraza, que si sigo así… lo único que conseguiré, es asfixiarme en ella. También me han dicho que así no puedo vivir, que una persona necesita relacionarse con otras. Yo lo comprendo, pero, como he dicho soy muy complejo. Me cuesta confiar en la gente, ahora, el que esté leyendo esto se preguntará por qué, y si no se lo pregunta, da lo mismo, porque no iba a explicarlo. Como mucho diré, que yo llegué a confiar en la gente, hasta que ciertas personas te dan la puñalada. Sí, es lo típico, todos dicen que no es para tanto, que te puedes rehacer y que no debes darle mucha importancia, pero por dentro todos saben que duele… que duele mucho, y deja secuelas.

 

Será por nuevas amistades, que me reúno con gente diferente, que he conocido a una chica… por éstas razones, he vuelto a confiar en los demás. Pero como todo acto en la vida, deja secuela, no soy capaz de confiar del todo. Siempre hay un punto de desconfianza. Por ello, muchas veces cuando me tumbo en mi cama, como casi todo el mundo, pienso. Supongo que se harán casi las mismas preguntas que yo, ''¿Por qué?'' ''¿Qué he hecho yo para que ocurriera esto?'' y una de las más importantes ''¿Me merezco lo que me ocurrió?'' Son preguntas, que no tienen respuesta, a no ser que tú vayas en su busca. Debido a esto, yo he sufrido mucho, porque yo le doy muchas vueltas a las cosas, no sé si sería una persona diferente si no me hubieran, como se podría decir, traicionado, lo digo así porque cuando confías en alguien, pero este o esta se aprovecha de ti, te traiciona.

 

Pues en una de esas noches, tumbado en mi cama, mientras hablaba con esa chica, surgió el tema, ya que según dicen y para mí que es verdad, soy una persona arisca, y ella quería saber el por qué. Se lo expliqué, y me saltaron las lágrimas, porque era una herida que aún no había cicatrizado. Pero me di cuenta de una cosa… gracias a ella, a sus palabras, a su apoyo. Me di cuenta de que todos no somos iguales, así que me sequé esa última lágrima, y me empecé a reír.  La vida está para aprovecharla y pasarlo bien, no para sufrir por el pasado. Ya que hay que mirar hacia delante, y ahí lo que está es el futuro…

La última lágrima.Gloria Vega del Pino. Gran Canaria.

                                                                                                         La última lágrima.

La luz entra  por la ventana de mu habitación. Sobre mi cama me alcanzan algunos rayos de sol que calientan mi cara. Mis párpados vuelven a caer. No veo la habitación, solo una claridad  inmensa me deja a ciegas con mi despertar. Mis ojos se sellan con el brote de una lágrima que recorre sencilla y pausadamente la silueta de mis párpados.

Si no estaba afligida ni triste, por qué una lágrima.

Con esfuerzo separé mis párpados y la pared naranja me trasmitía vida.  En él  con mucho amor había un cuadro hecho por mi hermana, donde el cielo parecía un manto de pétalos anaranjados del atardecer y parecía que Aurora lo recogía con sus dedos rosados para llevárselos al amanecer en otro lugar. El viento arrulla mientras dejas atrás las huellas sobre una arena en la que  tus pies son seducidos  y el  firmamento que te invita a camina sobre la espuma de las olas, en un intento de perseguir a Aurora bajo  las nubes del atardecer y las estrellas de la noche.

El batir de mis ojos aclaro mi vista y la desvió al mapamundi que encabeza la pared. Chinchetas de colores se hacían uno con el mapa. Mis sueños, mis preferencias, mi fe por irme y tener mi experiencia.  El mundo es mio, y cada día se escapa de mi pecho el ardiente deseo de que mis manos acaricien todo. Tierra, cielo, día, noche, voz, silencio, sombra, luz.

Cuando volví a despertar el cielo había tornado gris y una dulce sensación recorrió mi cuerpo.

Oía la lluvia caer, alía la tierra mojada, veía las caricias del agua sobre las plantas.  Salí y gusté la lluvia, y la sentía sobre mi piel. Esa mañana sentí que  sólo volvería a llorar de alegría y que por las cosas tristes llorando no arreglaba nada.

Esta mañana  será la última en la que lloro por las ganas de sentir la naturaleza y la grandeza del mundo  que no se puede explicar en una imagen ni en 1000 palabras.

La Última Lágrima. Fernando Bañolas. Gran Canaria.

LA ÚLTIMA LÁGRIMA.

Mi nombre es Isabel y soy una adolescente de dieciséis años, en cambio, mi novio se llama Jorge y tiene veintidós años. A mis padres no les atrae mucho la idea de que tenga un novio con esa edad y además que no comparta buenas amistades, siempre se va de fiesta y no se preocupa mucho por sus cosas ni por mí. Pero como mis padres me quieren me dan su consentimiento. Jorge tiene varios antecedentes con las autoridades por posesión de drogas, robos y por peleas. Siempre le pido que deje de hacerlo por mí y que se comporte como una persona normal, pero pese a sus juramentos de no volver a hacer ningún acometido más, lo vuelve a hacer. Sus mentiras me hacen mucho daño, pero lo quiero tanto que es imposible separarme de él, incluso prefiero ser su trapo a estar sin él, se podría decir que estoy ciega de amor. Este tipo de cosas me mata por dentro, pero cuando estoy con Jorge las olvido y son momentos especiales junto a él, la causa del aumento del nivel del mar no se debe a la descongelación de los icebergs, se debe a todas las lágrima que he derramado por él, pero una sonrisa suya es el rayo de sol que ilumina la penumbra en la que me encuentro, haciendo florecer todo de nuevo.

Hoy tengo que acompañar a Jorge a un centro de desintoxicación, me ha vuelto a prometer dejarlo, y esta vez quiere que yo venga con él. También se ha despedido de sus amigos y les ha dicho que no volverá a cometer más delitos pero que pasaría a verlos cuando pudiese. Tras unos meses acompañándole a sus tratamientos semanales, Jorge no consumía drogas y veía a sus amigos cuando podía, como les prometió, además, vendió su moto y solamente se quedó con el coche, con el dinero que obtuvo de la venta me compró un colgante muy bonito con nuestra foto y una inscripción.  Mi última lágrima hasta día de hoy sirvió para hacer cambiar lo que en un principio parecía imposible, Jorge es una nueva persona  y tiene responsabilidades, ha encontrado un trabajo y el dinero que gana lo invierte en su sueño, quiere abrir un pequeño negocio para los dos.