Lectores y escritores

En este apartado el protagonista es el lector y sus creaciones, EL LECTOR ESCRITOR, en su sentido más amplio; es decir, no sólo el lector de mis libros sino todo aquel que quiera enriquecer este rincón literario con sus textos. Envíalos a la dirección:

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La luz en la niebla. Pedro Márquez. Gran Canaria.



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Bajo la luz de una vela. Fernando Bañolas Rodríguez, Gran Canaria.

BAJO LA LUZ DE UNA VELA.

Un día mientras meditaba bajo la luz de una vela, mi imaginación me llevo siglos atrás. Sin pensarlo un momento, mojé mi pluma en tinta y comencé a escribir. Debido al entorno en el cual me encontraba tras mi viaje por la imaginación, deduje que era la Edad Media. Mi ropaje pertenecía al de la nobleza, y desperté en una cama amplia y rodeada de personas. Obedecían todas las órdenes que yo les daba. Una mañana despertáronme de mi sueño, acto seguido, dijéronme que debía ir al castillo a reunirme con su majestad. Mandome desterrar, pues de un grave delito me acusaba, díjose que llegué a traicionar su lealtad y lo había deshonrado. Yo de ese delito no me sentía identificado y vengarme algún día juré. Toda mi honra echó a perder y a mis plebeyos mandé recoger. A tierras nuevas yo me marché, con mi caballo y con la esperanza de encontrar una vida mejor. Cuando en nuevo territorio yo me hallé, nueva vivienda busqué. Resultó que familiares allí vivían y cobijarme en su casa pude. Tras varios meses la mano derecha del rey logré ser. Le hablé de unas tierras de otro país, no muy lejanas, y recuerdos me llegaron de allí. Los unos bonitos, los otros de venganza. Mis deseos eran convencer al rey para el terreno conquistar. Una vez convencido, el ejército faltó reunir y al mando me hallé. Marchamos a la conquista esperando tener éxito. Tras la batalla, logramos salir victoriosos y por favor le pedí al rey que al mando de esas tierras me dejara. Él, aceptó, puesto que tuve éxito en mi  querella y me consideraba uno de sus fieles. Al anterior rey preso lo logré encontrar y él, de su error me quiso perdonar. Pero lo hecho hecho está y no se puede remediar. Mi ira pude contener puesto que preso se iba a quedar y a mis servicios trabajar. Terminado mi dilema moral a la vida real logré regresar y este es el fin de mi historia medieval.

En la madrugada. Fernando Bañolas Rodríguez, Gran Canaria

EN LA MADRUGADA

En la madrugada del 4 de octubre, cuando la luna se alzaba en el cielo y rebosaba hermosura,  lápiz en mano y cabeza volando, comencé a escribir. La noche era clara y no hacía falta luz, puesto que la luna era llena, esto le daba al ambiente un toque de inspiración. Las palabras fluían como agua por un riachuelo y al tocar fondo en la cascada se plasmaban en el papel en blanco. A partir de ahí debemos dejarnos llevar como si de una melodía se tratase. Hay que dejar volar a la mente y la imaginación a otros mundos paralelos de los cuales poder sacar ideas y conclusiones, con esto y con un poco de tiempo en la madrugada es como puedo escribir mis relatos.

Bajo la luz de una vela, Judith Moreno Moreno, Gran Canaria.

            Una noche de inspiración, un escritor llamado Éric decidió empuñar la pluma después de haber pasado varios meses de sequía en su mente, y bajo la luz de una vela comenzó a escribir, pues ya se acercaba la navidad y era su época favorita del año, ya que iba a visitar a su familia que vivía en Madrid y él en Dublín.
      Acabado su relato y recordando que en unas semanas sería navidad fue a sacar un billete de avión para dentro de dos días. Preparadas ya las maletas, cogió un taxi rumbo al aeropuerto. Tras la espera de una hora, el avión despegó y estuvo en Madrid antes de lo esperado.
      Saliendo del aeropuerto su madre y su hermano con su mujer y sus dos hijos lo estaban esperando. Éste era el primer invierno que pasaban sin su padre.
      Después de lágrimas de felicidad y emoción fueron a casa a descargar el equipaje seguido de una cena en el mismo restaurante de años anteriores, ya era tradición familiar.
      Tras la cena fueron a casa de su hermana todos para ver alguna película de época y así despertar el espíritu de la navidad. Jugaron a juegos de mesa, contaron como las había ido el año y rieron en familia. 
      Al final de la noche cada uno fue a su casa y de camino, Éric se encontró a una antigua amiga de infancia que como es de esperar hacía años que no veía. Su amiga Anelise lo invitó a tomar una copa y charlar sobre sus vidas. Éric y Anelise lo pasaron muy bien, tanto, que Éric según llegó a casa encendió una vela en su cuarto y empezó a escribir unas líneas dedicadas a Anelise, y pensó que serían en vano ya que ella le contó que desde hacía unos meses tenía pareja. Éric terminó escribiendo lo frustrado que estaba, porque aquella chica que tantos años hacía que no veia y fue su gran amiga, se ha convertido en el único pensamiento de su cabeza.
      La víspera de navidad por la noche, Éric invitó a Anelise a pasar las fiestas con su familia, a lo que ella aceptó. Pasaron una noche magnífica bailando y cantando con la familia. Éric pidió a Anelise que se quedara a dormir que al siguiente día le esperaría una sorpresa, la muchacha vaciló un poco antes de aceptar porque aún no lo tenía muy claro.
      La mañana de navidad fue perfecta, y Éric cumplió su palabra, pues debajo del árbol había un regalo para Anelise. Ésta lo abrió y encontró un cachorro de chihuahua blanco y negro precioso, ella emocionada le dio un beso en la mejilla y un abrazo a Éric, y pensó que debía hablar con su novio.
      Sin decir nada se marchó dejando el cachorro en el salón. Fue a la oficina de su novio y le dijo que había estado quedando con un amigo de la infancia y se había enamorado  de él. Llevándose por impulsos, Anelise volvió a la casa de Éric y se disculpó por lo ocurrido, y le contó lo sucedido, entonces Éric le dio un beso en los labios y le dijo que aún no podía creerse que después de tantos años de amistad y de olvidarse el uno del otro trminaran tan bien. Después de éste día Éric no volvió a Dublín, porque su inspiración la tenía delante de sus ojos, y cada noche a la luz de una vela le escribía unas líneas a Anelise y escribió cuentos años después a sus hijos.

En la niebla, Judith Moreno Moreno, Gran Canaria.

En invierno, yendo hacia la cumbre con cuatro amigos en el coche que cogimos prestado a la madre de Kilian sin pedírselo. Kilian no hizo más que decir que su madre lo mataría.
      El paisaje estaba recubierto por una niebla muy espesa, y era casi imposible divisar la carretera. Para nosotros era una aventura prohibida, sabiendo que nos esperaría un castigo monumental , pero aún así queríamos acampar y disfrutar de la naturaleza, y apartarnos de las tecnologías que nos rodean y nos tienen hipnotizados.
      Fuimos un día de trabajo, así que no había mucha gente, esto nos facilitó poder quedarnos sin problemas. Sí, no fuimos al instituto, somos un desastre, pero necesitábamos desconectar un poco.
      Esa noche la pasamos de fábula, con algunos fallos de luminosidad y calentamiento, pero nosotros nos lo buscamos. Al día siguiente al llegar a casa de Kilian concluyendo nuestra aventura, había una sorpresa esperándonos.

En la madrugada. Gloria Vega del Pino. Gran Canaria

                          En la madrugada.

 En una madrugada de 1863 pasó algo inédito.

Por un angosto camino en un largo viaje mi bisabuelo se  introducía en un pueblo con el fin de encontrar alojamiento y comida para descansar y continuar su camino tras la noche de reposo.

Con  malas indicaciones de las gentes consiguió llegar a una posada en la que fue despreciado y echado con mala sangre  del pueblo en el que había puesto la esperaza de descansar en condiciones optimas pero no fue así. A pesar de la mala idea que tenía la gente del lugar una muchachita se le acerco y don mucho miedo le ofreció comida y le dijo q no podía ofrecerle alojamiento porque  la gente del pueblo era muy influyente y su familia poco permisiva. Después de una suculenta cena la muchachita le indicó un lugar donde reposar. Él jamás se marchó de aquel pueblo y ella jamás le abandonó.

Bajo la luz de una vela. Gloria Vega del Pino. Gran Canaria

                                                                 Bajo la luz de una vela.

En una de las lejanas sierras de los Alpes, haya por el invierno de l 87 en un pueblo llamado Bolzano, en el que vivía una familia pobre.

El padre gravemente enfermó y los hijos hubieron de buscar la manera de sostener a la familia.

La familia más pudiente del pueblo los Rosso quisieron casar a su primogénito con Raquel, que desde q enfermó su padre se dedicaba a sus cuidados.

Ella y Samuele el último hijo de los Rosso tenían una relación amistosa desde hacía ya muchos años y poco tardaron en descubrir que era amor lo q sentían.

Antes del fallecimiento, su padre había aceptado el enlace de su hija y Pascal, pero en su lecho de muerte ella le confesó que amaba a Samuele y q él le correspondía, a lo que su padre contestó:

_ Sé feliz hija mía…

Cuando Raquel se lo dijo a Samuele estallaron de alegría y fueron a decírselo a todos; pero cuando llegó a oídos de Emmanuel Rosso montó en cólera y envió a Samuele con unos familiares hasta que se celebra la boda de Raquel con Pascal.

El enlace se celebraría en la primavera. Mientras esperaba el paso del invierno y sin noticias de su amado y sin noticias de su amado Raquel parecía un alma en pena.

Pero sin hacerse esperar llegaron cartas de Samuelle  ella esperaba a la noche cuando todos dormían y bajo la luz d una vela leía y releía lo que su amado le decía.

En un intento desesperado ates de la caída del invierno, Raquel intentó escaparse de su destino con la mala fortuna de que sobre ella cayó una de las peores tormentas del invierno. La encontraron al amanecer y las gentes del pueblo decían que estaba loca, que la perdida de su padre le hacía dejado sin cordura; pero los mas cercanos sabían  que Raquel estaba loca de amor y que sólo perdía ver a Samuele. Viendo Emmanuel Rosso que la muchacha era infeliz al igual que su hijo lo hizo traer, pues a ojos de todos la muchacha moría a cada día q asaba.

Con la llegada de la primavera y com  brotan en el campo las flores Raquel ecuperaba la salud con ayuda de Samuele, como a la caída del invierno las madres enseñan  a sus crías la belleza de la nueva vida ellos se enlazaban para jamás separase.

Bajo la luz de una vela. Ángel Díaz Hernández. Gran Canaria

Bajo la luz de una vela, se situaba el vagabundo. Se llamaba Leocadio y su hogar se situaba en la acera de la céntrica calle de Mesa y López, en Las Palmas de Gran Canaria. Era un humilde hombre que no gozaba de privilegio alguno, se pasaba el día rondando por las calles intentando recolectar algo de dinero para poder hacer, al menos, una comida al día. Fue un conocido contratista canario que fundó la empresa Contratistas siete islas. Era muy conocido a nivel de Canarias, era muy bueno en su trabajo y todos sus empleados hablaban bien de él. Empezó como un pequeño empresario y fue ganando mucho dinero, hasta que un día, todo dio un giro brutal. Un fallo en los papeles de su empresa le adjudicó una deuda de millones y millones de pesetas. No sabía como había sucedido todo aquello. Denunció a las personas que llevaban todos sus papeles, pero nada pudo hacer por corregir aquel error. No pudo afrontar aquella deuda millonaria. A partir de todo ese problema, se le fueron embargando coches, casas, fincas y demás propiedades y poco a poco estaba más cerca de la calle. Estaba casado y tenia un hijo, pero su esposa, al ver lo que le esperaba decidió divorciarse. La custodia de su hijo cayó sobre la madre y el se quedó prácticamente solo. Al paso de unos pocos meses se quedó en la calle, sin coche ni propiedades, solo objetos que no le servirían para nada en la calle. Tenía poco dinero ya y entonces optó por invertirlo casi todo en la lotería. Estuvo dos semanas invirtiendo e invirtiendo en la lotería. Hasta que un viernes por la noche, estaba bajo la luz de su única acompañante, la vela, y vio un empleado de la lotería que pasaba por allí y le dijo:

¡Perdone!, ¿sabe que número ha salido hoy en la lotería?

A lo que el empleado le contesta:

-Si señor, ha salido el 4572.

Leocadio, quedó sumido en un estado de intensa emoción. Era el numero que él tenia en sus manos.

Después de ese premio de lotería, Leocadio pudo volver a fundar su empresa y creó una nueva familia. A partir de ese entonces, guarda con mucho cariño la vela que le dio luz en sus peores momentos de miseria.