Lectores y escritores

En este apartado el protagonista es el lector y sus creaciones, EL LECTOR ESCRITOR, en su sentido más amplio; es decir, no sólo el lector de mis libros sino todo aquel que quiera enriquecer este rincón literario con sus textos. Envíalos a la dirección:

miguelangelguelmi.escribe.narramos14@blogger.com



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La luz en la niebla. Pedro Márquez. Gran Canaria.



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Don Jaime. Juan Manuel Medina

Cuando murió mi tío yo contaba con la edad de siete años. Apenas habíamos mantenido contacto con él, ya que mi tío Jaime, que así se llamaba, vivía en otra ciudad, y casi nunca nos veíamos.

Mi madre que lo quería mucho, comenzó a contarme historias sobre él, ya que decía que nos parecíamos mucho.

El día en el que cumplí los dieciocho años tuve una visita inesperada. Sobre las dos de la madrugada una luz destellante, que penetraba por la ventana, me desveló. Asustado, me levante, y rápidamente me percate que la ventana estaba abierta, derrepende delante de mí de apareció una silueta, era la silueta de un hombre; una silueta muy familiar. Dicha silueta me empezó a contar su vida y sus vivencias y decía que las mías iban a ser iguales o parecidas a las de él.

Él venía para prevenirme de un mal que me iba a suceder. Algo trágico, un accidente, una muerte, no se, pero algo pasaría.

Esa silueta ya había cumplido su objetivo, avisarme, y por ello antes de marcharse se dejó ver por completo.

Me quedé alucinado, triste, una cosa muy rara;

Esa silueta...Era mi tío.



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La niña del cementerio. Yoana Castellano


Un cabrero pastando con su ganado por los montes junto a su perro se percata de que algo se movía entre la hierba. El pastor se acerca y encuentra entre unas mantas a un bebé abandonado. Debía tener entre dos y tres meses tenía las manos llenas de barro, al igual que la cara. Estaba descalzo y aterido de frío, era una hermosa niña rubia de ojos azules. El pastor la tomó en sus brazos y la arropó contra su pecho. El pastor bajó al pueblo a dar cuenta de su hallazgo, la bebé lloraba desesperadamente, quizás tuviera hambre. El pastor tenía que pasar por fuerza por delante del cementerio. El buen hombre iba entretenido, acurrucando a la bebé cariñosamente como si de su hija se tratase. Pero, al llegar a la parte trasera del cementerio, se le heló la sangra en las venas un espectro vestido de blanco se le acercaba parecía que iba e una nube, pues, se deslizaba hacia el. De repente se oyó de entre las ramas de los árboles que con fuerza se agitaba ¿Qué lleva ahí? Déjeme que lo vea. El pastor horrorizado no podía gesticular palabra. El espectro seguía acercándose ¡Dámelo, es mío! El espectro le arrebató a la niña de sus brazos y en menos de un segundo, en tan solo un abrir y cerrar de ojos, desapareció. El pastor echó a correr a toda prisa, temblando del miedo. El pastor asustado por todo aquello, no pudo mantenerlo en secreto, y se lo contó al pueblo. Nadie le creyó, todos le decían que estaba loco, que no podía ser verdad, incluso, le llamaron borracho. El buen hombre, asustado y aturdido, corrió desesperado hacia el cementerio. Cuando llegó allí, se adentró en él, buscando de nuevo al espectro que le arrebató a la niña. De repente, se paró en mitad del cementerio. Los árboles comenzaron a agitarse brutalmente, y poco a poco con mas intensidad. El pastor empezó a oír voces extrañas, eran muchas, y no se entendían. Bajó la mirada y encontró unos zapatitos de bebé. Estaban sucios y desgastados. El hombre los tomó y se puso en pie. Decidió seguir adentrándose en el cementerio, cuando se oyó ¡lárgate de aquí, fuera, vete!
El pastor salió corriendo con los zapatitos en la mano. Cuando llegó a su casa se encerró. La gente comentaba que se había vuelto loco. Al poco tiempo el pastor fue encontrado muerto en el cementerio cubierto en mantas, descalzo y con unos zapatitos de bebé en las manos



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M.Alberto Morales Vega MIEDO

M. Alberto Morales Vega


Estaba en una misión, un tanto fácil al principio. Después, se complicaron las cosas. Solo era descender en las vainas de descenso y explorar el planeta.

6:00 de la mañana. Estaba en mi habitación que compartía con tres soldados más. Solo un par de minutos y estábamos en la zona del descenso. Como a mí no me gusta esperar me puse a dormir.

7:00 de la mañana. Una fuerte sacudida me despertó. La habitación se tiñó de los colores de la alerta roja. La estación estaba siendo atacada. No sabía que estaba pasando. Me levanté rápido y me puse el traje para el descenso, pero sabía que estaba pasaba algo muy malo. Cogí la escopeta y salí de la habitación.

Miré a los dos lados, algunas luces estaban rotas, se veía muy poco. Y grité: -¿Ahí alguien? ¡Hola!. –Nadie respondió. Probé por mi comunicador: Aquí Alex ¿Me reciben?. Alguien habló, con una voz ronca por el transmisor: Huyan… -¡Donde se sitúa!

-No podrás hacer nada, por que ya están aquí. –Atreves del transmisor se oían golpes en una puerta, y gemidos. –Nuestro mayor fallo era venir aquí. –Unos golpes más fuertes echaron la puerta abajo. Un gran chillido se hizo oír. –La comunicación se cortó.

No sabía que hacer así que me puse en marcha hacia la sala de mandos, pasando por las incubadoras, era el camino más corto hacia allí. Y me puse en marcha. Ya que el pasillo era oscuro, encendí la linterna. Veía cuerpos de soldados y otros seres en el suelo, las paredes llenas de sangre. Pasé entre los cuerpos con mucha delicadeza de no perturbar el sueño eterno de los que fueron mis compañeros.

De repente una sombra se abalanzó sobre mí al pasar al lado de una puerta. Aquella cosa iba a por mi cuello. Le cogí la cabeza y lo alejé lo suficiente para verle la cara.

Era un ser humano sin piel, y deformado le faltaba parte del cráneo. Lo lancé a la pared, la linterna cayó al suelo. Me levanté rápido para que no me contraatacase. Ese extraño ser empezó a hablar. Temblando, alcé la escopeta apuntándole a la cabeza. –Eres el último. –Dijo con una voz aterradora. –No tardarás en ser uno de nosotros. –Al terminar la última palabra saltó sobre mi. Instintivamente apreté el gatillo. Le di en la pierna. Cayó como si fuera plomo al suelo. Y empezó a avanzar hacia mi. Le disparé varias veces hasta dejarlo casi desmembrado por completo. Seguía vivo pero no se podía mover.

Me di la vuelta y salí corriendo hacia la sala de mandos. Me tocaba las incubadoras. Además de base de avance militar también tenía instalaciones para investigar. En las incubadoras estaban los llamados iluminados. Eran mutaciones genéticas. No se como pueden jugar a ser Dios de esa manera.

Me quedé delante de la sala que decía ``Incubadoras no permitido el paso''. Por suerte soy como un médico de guerra y tengo acceso a esa zona. Introduje el código 966532. La puerta se abrió lo primero que vi fue un gran agujero en el suelo. Pensé: Si esas criaturas han llegado hasta aquí ni me imagino el resto de la nave. Rodeé el gran agujero.

Y entré en la sala principal de las incubadoras. Los cristales de los embriones estaban rotos y con sangre. Oí una difícil respiración venía de una esquina era un embrión casi formado con ojos rojos y con algo que parecía un brazo en la boca. El embrión saltó a mi cabeza. Forcejeé con el, conseguí quitármelo de la cabeza. Lo lancé al suelo y le di una fuerte patada. Y se dio contra la pared.

Corrí fuera de la sala de mandos de la incubadora se me había revuelto el estómago, apresurado me fui a una esquina y me quité el casco, vomité. –Demasiadas cosas raras en un solo día.

Me quedaba poco para llegar a la sala de mandos. Unos minutos más caminando y llegaría a mi destino.

Por fin en la sala de mandos. Estaba lleno de sangre por todos lados. No había nadie, de repente algo saltó sobre mi, mordiéndome el brazo. Era uno de mis compañeros de habitación. Era una de esas horribles criaturas. Con lágrimas en los ojos dijo: Lo… siento…mucho…Dutch… por favor acaba conmigo. Cogí la escopeta y le di de lleno en toda la cabeza. –Descansa en paz amigo mío. Rápidamente me metí en una nave. Puse de rumbo la zona colonizada y puse el botón de arrancar. La nave se empezó a mover.

Unas fuertes arcadas y mareos, me tumbaron al suelo, me miré las manos la piel se estaba cayendo y dije con la voz muy cambiada: Me estoy convirtiendo en uno de ellos. Difícilmente me moví hacia donde estaba la escopeta, me la puse en la cabeza y dije: No quiero ser uno de ellos, acabaré todo este sufrimiento. ¡BANG!




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LA CABAÑA. Melani Jordan Reyes. Gran Canaria

En un pequeño pueblo situado en una zona de mucho frío vivían un grupo de cinco jóvenes; tres chicos y dos chicas. Borja, Carlos, Roberto, Sofía y Judith. Todos estaban en la misma clase y se conocían desde niños. Solían quedar por las tardes para charlar. En ese pueblo los abuelos les contaban leyendas a sus nietos y aquellos chicos todavía las recordaban. Había una leyenda a la que ellos le tenían mucho miedo. La de la cabaña que se encontraba entre los árboles del bosque, en lo alto de la montaña. Sus abuelos les contaban que hace 50 años allí vivía una pareja de ancianos. Susan y Richard. Richard, desde muy joven solía ir de caza de noche él solo. Una noche la pareja de ancianos tuvo una fuerte discusión. Richard decidió coger la escopeta y salir de caza para liberar la mente. Susan se quedó en casa llorando sin cesar. A las tres horas todavía Richard no había legado a casa y Susan estaba muy preocupada. Cuando se dispuso a coger el teléfono para llamar al guarda del bosque oyó un fuerte disparo al lado de la cabaña. Pegó un grito del susto y enseguida salió en busca de Richard. Cuando salió de la cabaña lo más rápido que sus piernas doloridas le permitían, se le había olvidado coger el abrigo y un inmenso temblor le recorrió todo el cuerpo. Desde fuera podía ver la luz que desprendía el interior de la cabaña. Se fijó en que una gran sombre recorría todos los árboles proyectándose desde su interior. Enseguida se agachó lo suficiente para no ser vista por lo que quisiera que estuviese dentro e ir en busca de Richard. Al doblar la esquina de la cabaña se quedó petrificada. Veía sangre por todas partes, salpicada en la madera y n camino de sangre que iba a la parte trasera de la cabaña. Pensó en que quien hubiese dejado aquella sangre era el que se encontraba en el interior de la cabaña. Mientras, seguía viendo las sombras recorriendo los árboles y oyendo pasos en el interior. Siguió caminando y al llegar a la parte trasera vio que estaba en lo cierto. La puerta estaba medio abierta y se alongó para ver quién había allí. Cando miró ya no había nadie y los pasos que se escuchaban habían cesado. Susan se pasó años desolada sin saber qué le había pasado esa noche a su amado, Richard. La gente del pueblo decía que cuando hablabas con ella era como si no te oyese nada y tenía alucinaciones. Hasta que murió cuatro años después de un infarto. Después de 50 años, el mismo día en que Richard desapareció se oye un disparo en lo alto de la montaña. En las vacaciones navideñas, un día los chicos estuvieron recordando esa historia e hicieron una apuesta. El que se atreviese a entrar en la vieja cabaña el día de la muerte del difunto, los demás le compraría una bici nueva. A todos les parecía les parecía una gran aventura en la que pasarían mucho miedo. El 23 de diciembre, el día de la desaparición de Richard el grupo de jóvenes habían preparado las mochilas con lo que les hacía falta para todo un día. Cogieron las bicis y emprendieron su camino hacia la cabaña con la ayuda de un mapa. Hicieron una parada en la falda de la montaña para almorzar. Cuando terminaron de comer, avanzaron 100 metros y Carlos, que era el que llevaba el mapa, dijo que a partir de ahí habría que subir a pie la montaña. Los demás le hicieron caso y subieron a pie, menos Roberto. Ya empezaba a estar cansado y no estaba muy convencido de que fueran a encontrar la cabaña, así que dio media vuelta y volvió al pueblo. El reto siguió subiendo a pie. Después de un buen rato caminando Sofía se dio cuenta que lo único que hacían era dar vueltas todo el tiempo al encontrarse una roca que ya había visto anteriormente. Todos se enfadaron con Carlos porque no dirigía bien y les hacía perder el tiempo, así que Borja se hizo cargo del mapa. Ya empezaba a anochecer cuando encontraron la cabaña. La madera estaba podrida y hacía mucho frío. Carlos propuso que pasasen allí la noche, ya que si daban la vuelta, se iban a perder porque no iban a ver nada y les podía coger una tormenta. A Judith le pareció una locura. No iba a poder descansar del miedo, así que Borja se ofreció para inspeccionar la cabaña y estar más seguros. A los cinco minutos Borja salió y dijo que no pasaba nada, sólo había muebles viejos. Todos entraron con cautela por el miedo a que apareciese algo anormal. Cuando vieron por sí mismo que no había peligro se relajaron un poco y prepararon los sacos de dormir que habían llevado por si las moscas. Hacía mucho frío, así que juntaron los sacos de dormir para estar más calentitos. Todos había podido conciliar el sueño menos Judith. Ella seguía desconfiando de aquel lugar. Alrededor de las 11h. de la noche, Judith empezó a oír cómo algo se movía entre los árboles. No podía ser los árboles porque no hacía viento. Enseguida despertó a los demás y también escucharon los ruidos y vieron las sombras que se movían. Recogieron sus sacos con mucho cuidado para no hacer ruido y subieron a la planta superior. Entraron en una habitación que tenía una ventana y se encerraron allí. Estaban muy asustados y al terminar de rodar un ropero hacia la puerta para impedir que aquella cosa entrase, se asomaron a la ventana a ver si lograban ver qué era o que se encontraba en el exterior de la cabaña, pero no vieron nada. Habían pasado un rato, eran las 11:30 h. de la noche y seguían sin ver nada, hasta que oyeron un fuerte disparo muy cerca de ellos. Todos se miraron con caras pálidas del miedo que tenían. Según oyeron el disparo sintieron fuertes golpes en la puerta de la habitación en la que se encontraban. Borja y Carlos sujetaron rápidamente la puerta junto con el ropero par que no entrase. A Judith le entró un ataque de ansiedad y Sofía enseguida le ayudó. Entre tantos golpes fue Sofía la que se percató que aquella cosa que daba golpes estaba gritando algo.-¡Socorro! ¡Ábranme! -. Aquella voz les era familiar. Era Roberto. Cando se dieron cuenta que era él abrieron la puerta. Todos se quedaron asombrados al verlo allí. Él había dicho que se volvía al pueblo, pero al final no los quiso decepcionar. Le preguntaron que si había sido él el del disparo, pero dijo que no. Por eso les había pedido ayuda. Estaba muy asustado. Después de una hora sin movimientos por la zona, intentaron descansar turnándose la guardia. Al amanecer, les despertaron unos pasos que ascendían por las escaleras. Se empezaron a asustar hasta que oyeron la voz del padre de Sofía, que era guardia. En ese momento sintieron una gran liberación. Volvieron al pueblo y juraron no volver a aquel sitio nunca más. El ganador de la apuesta fue Borja, por ser el primero en entrar en la cabaña, y además, él sólo.

Paula C.R. Gran Canaria.

Para mi agrado, aquella era una noche sigilosa en medio del Atlántico. No se oía si no el pausado chapoteo de las frágiles gotas de lluvia que caían sobre el  océano.  Yo, sentado en la terraza de mi adorable Morfeo, con el que juntos habíamos acariciado miles y miles de aguas templadas del Pacífico, Atlántico, y Mediterráneo, me tomaba una cerveza bien fría mientras contemplaba la desierta isla que tenía ante mis azules ojos.

Para estar en medio del estío, la noche estaba bastante fría, además, una espesísima niebla rodeaba el barco, y junto con la oscuridad de la noche, dificultaba  la visión hasta al águila mas hábil.

Nunca en mi vida había visto tan concentrada niebla, y no me avergüenzo al decir que eso me daba escalofríos, lo cual era raro en un hombre de mundo como yo, que había vivido en primera persona cientos de noches bajo las fatídicas y bombardeadas noches de un Vietnam en guerra, había sobrevivido noches en el helado bosque de la montaña sagrada de Hua-Shan, y había bailado con la muerte miles de veces. Pero aquella noche del verano de 1900, no me daba muy buena espina.

Me tenía bastante intranquilo la soledad de la noche –normal en medio del Atlántico-, la espesa niebla, y aquella lluvia que cada vez se hacía más fuerte, y que parecía que iba a agujerar la madera de la cubierta. Además,  tenia una sensación que ha protagonizado vario de los episodios de mi sacudida vida; sentía que alguien me vigilaba.

Debido al progresivo aumento de la fuerza de la lluvia me metí en el camarote para protegerme de esta. Le di la espalda a la puerta para coger mi mechero Bic, que compré por un euro y medio  en una tienda vintage en un barrio de artistas bohemios  a las afueras de París, y me encendí un cigarrillo. Entonces fue cuando los vellos se me pusieron afilados como cuchillos al sentir el golpetazo que dio la puerta al cerrarse sola. No quería darle importancia, pero teniendo en cuenta la forma en la que se encontraban las cosas, no tenía otro remedio que aterrarme como una nenaza.

Alguien desconocido estaba en mi barco, y yo me encontraba insignificante e indefenso en medio del gran océano Atlántico.

¡Vaya! –dije-. La luz de la lámpara rumbienta comenzó a parpadear, salieron miles de chispas como fuegos artificiales, y finalmente terminó por estallarse. A pesar de mi largo currículo de experiencia, yo no era un hombre muy precavido, y puedía afirmar que "el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra es el hombre", al percatarme de que lo único que podía alumbrarme esa noche era mi mechero Bic de un euro y medio.

Encendí mi mechero, miré hacia el espejo roto del camarote y ¡qué horror! Un  espantoso niño tras de mí me respiraba en la nuca, su aliento se veía color blanco en el espejo, como si estuviéramos a menos  30 grados en aquella habitación. Tremendo escalofrío me dio cuando sentí en mi nuca el frio que se reflejaba en su azulada piel.

La expresión de su cara hablaba de dolor e ira a la vez. Solamente llevaba un bañador azul petróleo, y una camisilla roja que hacía juego con las sangrientas rajas de su piel. Llevaba restos de algas por todo su cuerpo, como si hubiera salido de los rincones mas escondidos del fondo del océano.

Repetía una y otra vez; "yo solo quería ver los delfines, solamente, solo un rato."

A partir de ese día lo único que hago es esperar y esperar, dar tiempo al tiempo hasta que llegue el día en que encuentren mi cuerpo dentro de aquel viejo camarote.



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En el piso de arriba Elisabeth Almeida Diaz

 
 Elía vivía en un piso a las arollas del parque de San Telmo . En ese portal  vivían: una señora mayor, un joven solo Elía y su hija , en el piso del al lado no vivía nadie y en el de arriba vivía  unos muchachos.
 
Esos muchachos tenían una pinta malvada. Un día iban Elía y su hija bajando por las escaleras .Ellos las miraron con cara de odio. Un día se olleron ruidos  del piso de ello , esos ruidos parecían como si estuvieran
matando a alguien o algo.
 
 Elía y sus vecinos al oír aquello se asustaron , y corríeron  a llamar  a la policía . Al rato  llego la policía al portal.
 
 Los muchachos corrieron a tapar  los cadaberes en bolsas de basuras . La policía entro de un golpe a la casa, en su interior había dos cadaberes en bolsas , ¿pero y los muchachos? , se habína tirado del balcón
a bajo. Unos de los muchachos se mato , y el otro quedo herido.
 
 El muchacho fue enterrado en el cementerio de la Atalaya.
 
 Elía y su hija se fueron a acostar, cuando volvieron a escuchar ruidos. Elía se levanto de su habitación y fue al puso de arriba.
 
Al llegar al piso de arriba un olor a podrido salia de la casa . Había dos cadaberes mas. Elía entro para vez quienes erán , de repente se  serro la puerta, una sombra salía de la puerta decia :
 
                                                                                                                                                                               ¡Por tu culpa estoy muerto!
 
 Elía asustada corri0o a tirar la puerta , pero era imposible.Derrepente un cadaber se levanto  y corrió hacia ella. Ella al ver cadaber levantarse se desplomo.
 
 La hija de Elía se  levanto y no vio a su madre , al no verla se asusto y salio al piso de su vecina . La niña al desirselo a su  vecina, asustada llamo a la policía . La policía llego a la hora , suvieron
al piso de arriba y al entrar se vio como que alquien la viera troceado por la mitad. La niña  muy asustada corrio a su vecina.
 
 Ese día por la noche la niña no durmió del susto. Al día siguiente iban bajando por las escaleras , cuando derepente vieron que las estaban observando.
  La señora asustada por lo que había sucediodo,  se fuero  a vivir a otra ciudad , y haci todos y cada uno de ellos se  fueron  de aquel piso
 
 
 FIN
 
 


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Mi amiga Isabela. Evelyn Saavedra Santiago. Gran Canaria

Todo comenzó aquel verano, cuando mis padres me enviaron a un campamento, todo parecía normal hasta que llego la noche. Empecé a oír ruidos qué venían desde dentro del armario, yo hice como si no oyera nada, me tape entera con la manta en la cama pero aquel ruido era cada ves más cerca, yo asustada me tape los oídos. En ese momento se abrió la puerta y apareció la señorita Camel Toé dando los buenos días y la bienvenida al campamento. Enseguida me levante, me vestí y fui a desayunar. Cuando llegue al comedor vi a personas que nunca había visto. Las mesas estaban llenas menos una, la última a la izquierda. Allí había una chica a la que llamaban "la loca". Yo al ver que no habían más mesas no me quedo más remedio que sentarme allí. Cuando me senté empecé a hablar con ella, me cayó muy bien. Entonces no comprendí por que la llamaban Isabela la loca y la dejaban de lado. La gente me miraba mal pero a mi me dio igual ya que por fin tenía mi primera amiga. A si que me pase todo el día con ella. Cuando se hizo de noche regrese a mi cabaña, me cambié de ropa me puse el pijama y me acosté. Cogí los auriculares y empecé a oír música. Al cabo de un rato comencé a oír una voz que gritaba "ayudadme" yo muy asustada me tape bajo la manta, cerré los ojos y me quede dormida. A la mañana siguiente me di una ducha, me vestí y cuando salí con lo primero que me encuentro es con un grupo de personas en circulo alrededor del patio. Me metí entre todo la gente, y mi sorpresa fue ver a mi amiga ahorcada. Entonces caí al suelo desmallada. Cuando desperté me encontraba en la enfermería, me sentí culpable por no haberme levantado cuando oí aquellos gritos. Pero entonces en ese mismo momento oí el ruido de la puerta, y cuando miré estaba entrando Isa preguntándome que si estaba mejor. Y que había sobrevivido. Me puse tan contenta que lo primero que hice fue levantarme e irme a jugar con ella. Ella me contó que la señorita Camel la maltrataba por que hacía mucho tiempo su padre había fallecido y no podía pagarle el campamento. Entonces lo primero que hicimos fue ir a nuestras cabañas coger las cosas y escaparnos. Nos adentramos en el bosque y cuando por fin estábamos lejos de aquel horrible sitio. Empezamos a caminar pero en ese momento sentimos como si alguien nos siguiera. Entonces empezamos a correr y el hombre nos seguía como ya era de noche no nos dimos cuenta de que había una trampa y caímos en ella. Al darnos un golpe tan fuerte nos quedamos dormidas. A la mañana siguiente cuando despertamos estábamos en la enfermería con la señorita Camel Toé. Nosotras muy asustadas no intentamos hacer las dormidas pero ella nos dijo:

-Ya sé que estas despierta así que ahora me vas a explicar por que saliste con tus maletas.

Yo asustada no sabía que decir ya que se me estaba acercando. Así que le dije:

Por qué hablas como si estuvieras ablando de una sola persona y que sepas que lo sé todo.

Ella contesto por que hay una sola persona y esa eres tú, y… ¿Qué es lo que sabes?

Yo conteste:

No estamos Isa y yo y se que la maltratas.

Ella contesto:

Isa no está aquí ella murió el día que se ahorco. Y eso es mentira.

Yo le dije eso es mentira Isa no murió. Pero en ese momento Isa llorando se levanto se arrinconó en la pared y desapareció. Entonces Camel me clavo un calmante para que quedara dormida. Y cuando desperté a mi me mandaron a un manicomio pero a Camel a la cárcel. Los policías me dijeron que había llamado una niña. Cuyos datos desconocían. Al final en una de las habitaciones del manicomio donde me encontraba me apareció Isa y me dio las gracias por al fin haber acabado con Camel. En ese momento desapareció y ya más nunca la volví a ver.

End



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casa "ideal" fatima navarro del toro . gran canaria

Una noche de verano Sara se quedo sola en la casa sus padres habían ido a cenar al pueblo . La casa de los Quesada era bastante grande tenía un enorme pasillo que daba a la cocina principal del piso de abajo. Sara era una chica que no le gustaba tener amigos se bastaba por sí sola, no tenía miedo hasta esa noche del año 2007. Sara solo tenía 12 años la casa era muy grande te podías perder en ella tenían carteles por toda la casa hasta ellos se perdían en la casa. La casa no era suya la compraron aquella misma semana se habían mudado el lunes y el día de los sucesos era el viernes trece. Decían los vecinos del pueblo que la casa estaba encantada pero los Quesada no los creían. La leyenda de la casa cuenta que hace treinta años en aquella casa vivió una niña llamada Blanca, la niña según los vecinos asesino a su familia y anda por la casa con su alma en pena.

-Sara vamos a salir hasta mañana cena y vete a la cama.-

- De acuerdo mamá hasta mañana diviértete.-

Sara se dirigió hacia la cocina para cenar, escucho unos pasos en el sótano. Tenía una curiosidad para saber de quién eran esos pasos pero sintió un escalofrió y se fue a la cama. A las tres de la mañana sintió un llanto de niña pequeña creía que era su vecina. No pudo dormir y se levantó a beber un vaso de leche, vio una sombra detrás suya. Y se podía escuchar una voz que decía te matare no vivirás tu alma me pertenece .

Sara empezó a tener miedo creía que solo era una broma pesada de sus vecinos. Pero volvió a pasar. Esa vez no estaba sola en la casa también estaba el hermano mayor y sus padres, la voz provenía del sótano:

Bajare yo al sótano –dijo Eric el hermano mayor de Sara-

No – dijo la madre de Sara Kira –

En ese momento tocaron a la puerta era el padre de Sara.

Sara decidió bajar estaba una niña llamando a sus padres Sara se creía que era buena se acerco a ella y la niña con un cuchillo la mató la niña subió por las escalera y las mato a todos y esta historia se repite con todas las familias que pisan esta casa .



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ÉRASE UNA VEZ... NAYARA ÁLAMO SUÁREZ.GRAN CANARIA

ÉRASE UNA VEZ...

ÉRASE UNA VEZ UNA NIÑA LLAMADA LUCÍA,ELLA Y SUS PADRES SE HABÍAN MUDADO A UNA CASA NUEVA, PERO DESDE QUE LLEGÓ NOTÓ UN MAL PRESENTIMIENTO. SU PADRE QUE ERA ESCRITOR COMO SU MADRE LE DIJO QUE MIRARÁ TODA LA CASA PARA VER LOS DEFECTOS Y FALLOS QUE TENÍA.YA HABÍA REVISADO CASI TODA LA CASA ,LLEGÓ A UNA HABITACIÓN QUE LE HABÍA LLAMADO MUCHO LA ATENCIÓN EN EL FONDO HABÍA UN ARMARIO QUE ABRIÓ PARA VER LO QUE HABÍA DENTRO Y VIO QUE NO TENÍA FONDO QUE ERA UN CEMENTERIO DONDE SE ENCONTRABA TODOS LOS DUEÑOS Y FAMILIARES DE AQUELLA CASA, DECIDIÓ ENTRAR PERO SE ENCONTRÓ A UN HOMBRE CON CAPUCHA NEGRA SENTADO DELANTE DE UNA TUMBA ,DE REPENTE SE LEVANTO Y LUCÍA SE DIO CUENTA QUE TENÍA UN HACHA MUY AFILADA EN LA MANO DONDE GOTEABA SANGRE VOLVIÓ A MIRAR Y EL HOMBRE VENÍA DIRECTAMENTE ASÍA ELLA ENTONCES EMPEZÓ A CORRER Y CERRÓ RAPÍDAMENTE LA PUERTA ,Y EL HACHA SE QUEDÓ CLAVADA EN LA PUERTA, ENTONCES FUE A LLAMAR A SU PADRE PERO CUANDO VOLVIÓ YA NO HABÍA NADA NI UN RASGUÑO. ENTONCES LO DEJÓ, PERO CUANDO SU MADRE Y SU PADRE YA SE HABÍAN QUEDADO DORMIDOS VOLVIÓ Y ENTONCES YA NO PUDO SALIR.

PASARON 4 AÑOS, INVESTIGARON A FONDO EL CASO Y NO SE ACLARÓ NADA. CON EL PASO DEL TIEMPO TODA LA FAMILIA FUE MURIENDO POCO A POCO A CAUSA DE ESOS FENÓMENOS EXTRAÑOS QUE OCURRÍAN Y QUE NADIE PODÍA EXPLICARSE.



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la trajica hisstoria de ana .ariadna valencia montesdeoca.gran canaria

Había una vez una familia.
Que estaba formada por:
Rober Benzema ,Naira Benzema y la pequeña Ana Benzema.
Esta familia era muy feliz,Ana tenIa solamente doce años .Hasta que un día Ana estaba rara,pero que muy rara.Pasaban los días y Ana estaba cada vez mas rara . Los padres se preguntaban que que le pasaba a Ana,porque Ana era una niña muy risueña ,muy bonita ,muy educada etc......y ahora era todo lo contrario.Un día Ana se puso a gritar como loca,los padres fueron a la iglesia a decirle al cura que si por favor la podía vendecir, porque lo que los padres no le habían contado a nadie es que habían visto sombras en la casa.Los padres se temían que su hija,Ana estaba endemoniada por seis o mas demonios.El cura fue a la casa, y Ana no dejó que el cura la vendecira,es más n siquiera lo dejó entrar en la casa .Los padres preocupados,querían que Ana ,su hija fuera sacrificada, para que pudiera descansar en paz. La gente decían que los padres de Ana Benzema estaban locos,porque unos padres no quieren que su hija sea sacrificada .
Al menos eso creía la gente ,hasta que los días ,las semanas,los meses fueron pasando ,y los padres estaban todavía peor.Porque Ana ya no gritaba tanto como antes,aora rasgaba las paredes,a tiraba cosas etc.La gente en todo el tiempo que estaba pasando se iban dando cuenta de que era verdad lo que decían los padres de Ana Benzema.Al final todo el mundo estubo deacuuerdo en una cosa, de que Ana Benzema fuera sacrificada.Y esta fue la trájica historia de Ana Benzema, que con veintiocho años pudo descansar en paz,o al menos eso es lo que pensaban la gente, quizá los padres no
fin


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LA VIDA MÁS TRISTE DE MARÍA. Haridian Aguiar Sosa. Gran Canaria

La vida más triste de María.

Había una vez una niña que se llamaba María.

María era rubia con los ojos azules.

Un día María oyó un ruido a las cinco de la mañana y era su padre que estaba peleando con su padre. Al día siguiente María fue a la habitación a llamar a a la madre y vio que estaba muerta y el padre estaba en el salón viendo la televisión. María bajo y le dijo el padre que había matado a la madre.

María tenis nueve años cuando ocurrió todo y desde entonces María vive en una casa de acogida.



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La familia hechizada.Abian Granado Morales.Gran Canaria.

CUENTO: LA FAMILIA HECHIZADA

Erase una vez, una casa en las afueras de un pueblo, llamado Gugengein donde habitaba una familia muy extraña. Contaba la leyenda de que aquella casa alejada de la ciudad estaba hechizada por sus habitantes. Éstos, eran personas con características diferentes a las de las personas de la ciudad porque siempre vestían con ropas negras y llevaban el rostro tapado, solo se les podía ver los ojos ya que estaban desfigurados desde el momento que nacieron. Eran personas destinadas a estar escondidas durante todo el resto de su vida porque la gente se asustaba al verlos y cuando la gente los reconocía ellos lentamente se iban desasiendo porque el hechizo consistía en que no podían ser visto por otras personas diferentes a ellos, porque sino morían. Una mañana de otoño, una familia decidió ir a las afueras de la ciudad concretamente al pueblo llamado Gugengein, a pasar el día. Una vez allí, la familia decidió investigar el lugar y a lo lejos vio una casa abandonada, que eran donde habitaban la familia extraña. Entonces, pusieron rumbo hacia allí y cuando llegaron a ella vieron que las ventanas, puertas y demás estaban totalmente cubiertas de tablas y tachas. La familia se extrañó mucho al verla y decidieron intentar entrar, pero vieron que no pudieron y decidieron irse. De repente, empezó a llover y toda la familia se refugió en el coche, hasta que dejara de llover. A la mañana siguiente, intentaron arrancar el coche, pero vieron que la rueda delantera se habían quedado enterrada y no tenía herramientas para hacer frente a aquella situación, entonces el padre decidió ir a la casa a buscar ayuda y al llegar allí oyó ruidos , como el llanto de un niño. De pronto, se abrió la puerta y el hombre entró y al poner un pie en ella la puerta se cerró sin más como si alguien la hubiese cerrado. El hombre no podía ver nada porque la casa estaba totalmente oscura, hasta que de repente se sacó del bolsillo un mechero y cuando lo encendió vio que a su alrededor solo habían personas muertas colgadas del techo y un olor insoportable. Se asustó mucho y decidió caminar hasta poder encontrar algo que le dijese cual era el motivo de todo lo que estaba viendo allí, pero no logró encontrar nada. A lo lejos volvió a oír el llanto del niño y decidió ir hacia allí y vio que en la cuna había el cuerpo de un niño, de pronto se abrió la puerta y muchas voces se oyeron, era la familia extraña que llegaba de buscar cuerpos para alimentarse, porque solo podían comer carne humana. El hombre, se escondió debajo de la cuna para que nadie lo pudiese ver y de repente el niño despertó al oír a la familia extraña llegar y el hombre vio que el niño lloraba sin cesar, éste decidió cogerlo y llevárselo de allí, el hombre no entendía porque la familia vestía de tal manera y tenían que comer carne humana y el niño que estaba en aquella cuna tan indefenso tenía su biberón de leche al lado, era algo confuso para él. Entonces el hombre salió como pudo de aquella casa con el niño en brazos buscando personas para que la familia hechizada pudiese deshacerse lentamente porque lo que podían matar a aquella familia era que muchas personas los mirasen y estuviesen cerca de ellos. El hombre llegó con muchísima gente de la ciudad y decidió entrar en la casa, y una vez allí fueron a las camas de ellos donde ellos dormían plácidamente después de haberse alimentado con la carne humana que habían devorado. Al verlos dormir y rodeados de tanta gente a su lado, la familia extraña empezó a derretirse lentamente y finalmente el hechizo ya estaba totalmente destruido para siempre y aquella familia no existiría nunca más en la mente de todos los habitantes de la ciudad.

FIN...




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"La vieja de la montaña". Marta Castellano del Rosario.Gran Canarias

LA VIEJA DE LA MONTAÑA

Hace muchos, muchos años en un lejano pueblo, vivía una señora mayor en lo alto de una montaña.

Todos los vecinos decían que estaba loca o que no estaba muy bien de la cabeza.

Porque todas las noches en la casa de la anciana se oían ruidos muy extraños y luces alrededor de la casa.

Hasta que un día la pobre anciana callo mala, todo había cambiado en el pueblo, estaba todo el día lloviendo, la gente no salía a la calle. Pero un día fue alguien misterioso a donde vivía la anciana.

Era un hombre con una capucha negra no se le veían las piernas, parecía que estaba flotando.

Cuando ya estaba dentro de la casa se empezaron a oír ruidos muy fuertes, gritos y se iba y volvía a la luz.

Era todo muy raro.

Pasaron los días y no se habían visto ninguna sospecha de la mujer, ni tampoco del hombre aquel tan misterioso.

Un día nos dio un mal olor, pensamos que era algún animal muerto o el cementerio.

Pero no, venia de la casa de la mujer. Tuvimos que entrar haber que era ese olor.

Cuando entramos vimos una luz moviéndose, cada ves que nos acercábamos a ella nos señalaba un sitio de la casa distinto hasta que subimos por las escaleras, la luz parecía señalarnos la habitación de la señora.

Cuando entramos la luz desapareció, y cuando miremos a la cama vimos a la pobre anciana acuchillada y llena de moscas.

Tuvimos que coger el cadáver y llevarlo al cementerio a enterrarlo.

Cuando la estábamos enterándola apareció otra vez la luz, cada vez se estaba acercando mas a nosotros, apareció la cara de la anciana en la luz. No lo podíamos creer, pero era el espíritu de la mujer.

Y el espíritu nos dijo:

"Que habéis hecho, como castigo os sentenciare a la muerte"

Y así hiso cada una de las personas que la había enterrado iba muriendo y como los que habéis oído o leído esto acabareis igual que las persona que la enterraron.

FIN



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El Orfanato.Tania Diaz Mendoza. Gran Canaria

Era una mujer que cuando era chica vivía en un internado con otros niños ,se enamoro de un hombre y adoptaron a un niño llamado Simón .Al cabo de un tiempo la madre se dio cuenta de que Simón tenía sida .Un día Simón vio unos fantasmas que eran los amigos de la madre. La madre realizo una fiesta el 29 de marzo de 2005 .Simón se perdió , su madre lo fue a buscar y pasaron nueve meses y lo encontró en el sótano de la casa muerto .La madre se había creído que Simón estaba vivo pero no era así ,a los diez meses el padre se fue de la casa porque creía que su mujer estaba loca . la madre de Simón llamó al médico de confianza y le comento que Simón estaba muerto , porque se calló de las escaleras .

Enterraron a Simón en el cementerio del pueblo de Santa lucía ,a la madre la internaron en un manicomio .El padre de Simón se caso y tuvo cuatro hijos .




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La casa maldita.raul viera castellano.GRAN CANARIA

Una noche de invierno una niña llamada Casandra que vivía en medio de un bosque con sus padres y sus hermanas: Regina, Zuleima y alba. Aquella noche casandra se encontraba sola en su casa cuando de repente escucho unos pasos en el piso de abajo cuando bajo a mirar se encendió la radio en su habitación. Estaba muy asustada porque no había nadie con ella en la casa. Corrió a buscar a su vecino haber si el había visto entrar a alguien en la casa pero cuando paso por donde estaban los animales los encontró a todos amarrados boca abajo y sin cabeza se asusto y echo a correr a buscar a su vecino el granjero y cuando lo encontró le contó lo que había visto y entonces el le contó la historia que hace treinta años paso allí al morir una niña ahogada en la mareta que estaba al lado de su casa al ir detrás de una pelota que se le había caído cuando estaba jugando. Casandra se asusto y le pregunto a su vecino que si se podía

Quedar esta noche en su casa ya que su familia no se iva a quedar en su casa, cuando se fue a dormir escucho la voz del espíritu de la niña muerta hacia años la niña cerro los ojos y se quedo dormida, al despertar a la mañana siguiente encontró a su vecino colgado sin cabeza junto a los animales. La niña corrió a su casa cuando vio que le lanzaban una pelota pero ella se asusto y no se la devolvió, de repente vio a su familia acercarse en el coche cuando alba se bajo fue detrás de la pelota pero la pelota se fue a la mareta y alba la intento coger y se ahogo.

Casandra iso entrar a su familia a la casa y les contó lo que había sucedido, se asustaron mucho y Zuleima Salio de la casa corriendo pero el espíritu la siguió e iso que se ahogara en la mareta. La madre no dejaba de llorar pero se les apareció el espíritu y les lanzo una pelota. Al ver que la familia no se la devolvía el espíritu se enfado

e iso que los padres también se ahogaran.

Así que si algún día se encuentran a dos hermanas llamadas Casandra y Regina preguntadle la historia que les sucedió y si algún día se les cae el balón en una mareta déjenlo que les puede pasar lo que le paso a las niñas de esta historia




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Lo que sucede cuando vemos cosas que no debemos.Yuneysa Rodríguez García.Gran Canaria

Silvia es una chica de 16 años que vivía en psiquiátrico. Ella fue a parar a esa clínica hará unos 3 años; Cuando tenía 7 años fue testigo de cómo su padre maltrataba a su madre durante el día y la noche. Hasta que su padre se enteró de que su madre estaba otra vez embarazada y las abandonó. En ese tiempo ella estaba estudiando pero sin que su madre lo supiera al salir del colegio se iba a trabajar. Un día cuando tenía 9 años su padre volvió a casa diciendo que había cambiado, una noche cuando su hermana estaba en la cuna y no paraba de llorar se levanto el padre y para hacerla callar le tapó la boca con una almohada hasta asfixiarla. Cuando la madre vio lo que había hecho empezó a maldecir a su marido diciendo que no había cambiado sino todo lo contrario se había vuelto peor persona y en uno de los arrebatos el padre le clavó un cuchillo por la espalda. Silvia fue testigo de toda esa matanza y cuando tenía 11 años fue dada en adopción. Silvia averiguo dónde vivía su verdadero padre y todas las noches acababa en su cuarto y asustándolo con notas de lo que había hecho, hasta que un día le prendió fuego a su padre. Estuvo durante 3 mese en el hospital con quemaduras del 3º grado. Pero cuando Silvia tuvo 13 años fue a visitarlo y le clavó un cuchillo por la espalda como había hecho él con su madre. Sus remordimientos eran tan grandes que acabó en la oficina de policía y más tarde fue trasladada al psiquiátrico dónde ahora se encuentra.

¡FIN!



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Jesús Santiago Martín.Gran Canaria.“El misterio de la caja roja”

Érase una vez un niño que se llamaba Pedrito. Tenía doce años. Él tenía el pelo corto y negro, ojos marrones, moreno, bajito y flaco. Él era un chico muy tímido y no tenía muchos amigos por no decir que no tenía ninguno Tampoco tenía padres, ya que habían muerto en un accidente de coche, y vivía con su tía que era muy mala con él pues lo discriminaba por diferente, lo maltrataba,…Por estas razones y por muchas más se sentía solo y triste. Solo tenía una caja pequeña de color rojo donde él ponía todos sus secretos y sentimientos tristes. Un día, muy temprano, fue a buscar su caja pero no la encontró, había desaparecido del escondite secreto que él solo sabía .Pedrito se volvió loco buscándola, debajo de la cama, en el armario, en el baño… y no había señales de su caja. De repente, vio unas manchas en el suelo de color rojo, eran como lágrimas de la caja por escribir las cosas tristes que le pasaban y las guardaba en su caja. Siguió las manchas y se dio cuenta de que provenían de la caja. Pedrito finalmente encontró la caja en un rincón oscuro del sótano de la casa. Cogió su caja y se dio cuenta que tenía las manos manchadas de rojo. Se quedó confuso por no saber el porqué de esas manchas. Luego , miró a su alrededor y vio unas frases escritas en la pared que decían" Pedrito, somos tus padres y hemos vuelto para decirte que no estés mal por nosotros , ni triste por nada, siempre estaremos ahí para lo que necesites , solo tienes que venir a esta caja y contarlo".

Al final, al chico la fue bien todo, consiguió muchos amigos, y se convirtió en psicólogo.

La tumba.Jonatan Mendoza.Gran Canaria

La historia que les voy a contar, nunca se la he contado a nadie.

Era un día como otro cualquiera pero nosotros queríamos hacer algo distinto de los demás días. Éramos cinco amigos y los cinco fuimos hacia el cementerio de el pueblo de al lado. Durante el camino ya nos había sucedido cosas extrañas, pero nosotros seguimos con nuestra esperanza de asaltar el cementerio. Ya en la puerta del cementerio, estuvimos como 20 min. Pensándonos si entrar o no. Al final nos decidimos y entramos. Ya dentro del cementerio nos llegó una ola de miedo, inseguridad y putrefacción que nos hizo retroceder un poco pero no lo tuvimos en cuenta, nos fuimos a un parte del cementerio que nos habían contado que se veía una luz, en el trayecto hacia esa zona oímos salir un grito de dolor de una de las tumbas y al mirar a esa tumba unos ojos grandes y brillantes nos miró, nuestros cuerpos temblaron y cuando ya no quedaba nada para la histeria, un dulce gatito salio de la tumba y todos sentimos como que un peso grandísimo se nos cayera de encima. Seguimos caminando y llegamos al lugar de la tumba y tras quitar el polvo que la cubría vimos ese nombre Ana Medina García y todos nuestros amigos nos quedamos paralizados. Ese nombre correspondía a una muchacha que habían asesinado brutalmente y de la que encontraron el cuerpo irreconocible. Mientras inquietos mirábamos su tumba, de dentro se oyó un ruido, retrocedimos unos metros y de dentro sale el cuerpo de una mujer cubierto en sangre, salio de su tumba, como si de un títere habláramos. Logramos escondernos y vimos como su cuerpo ascendía y hasta quedarse como a 20m del suelo empezó a decir nombres y frases, como si el mismo diablo fuera. Intentamos correr, pero en ese momento su mirada se clavo en nosotros y pudimos ver e su rostro al mismito diablo, y empezó a perseguirnos. Nosotros corrimos todo lo que pudimos pero David se quedó atrás y lo cogió y lo arrastro hacia su tumba. Nosotros salimos del cementerio y fuimos hacia nuestras casas y prometimos no contárselo a nadie.

Y a las tres semanas vimos en las noticias como un niño de 15 años lo habían encontrado casi irreconocible. ¿Que habrá dentro de esa tumba?





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Francisco José Bautista Jorge

NOVELA TENEBROSA

Rayco tenía 13 años y vivía en una casa solitaria rodeada de plataneras. Una estrecha carretera de tierra conducía hasta su casa. No tenía vecinos cercanos por eso era un chico bastante solitario, pues sus únicos amigos eran sus compañeros de clase. Cuando llegaba a su casa después de las clases pasaba mucho tiempo solo o acompañado de personas mayores.

Aquella tarde sonó el teléfono, era su tío Miguel con una mala noticia. Se encontraba en el hospital con su abuelo y la situación era preocupante porque el pobre anciano había sufrido un infarto.

No se plantearon la posibilidad de que Rayco les acompañase, porque ya otras veces se había quedado solo en casa y además pensaron que volverían pronto a casa y no esterarían demasiado tiempo en el hospital.

Rayco se quedo en su cuarto, rodeado de sus cosas. Estuvo un rato haciendo deberes y después encendió la tele. Estaban echando una serie graciosa y estuvo entretenido hasta las diez.

Luego se levanto y se fue a la cocina donde le esperaba el bocadillo y la manzana que le había dejado preparado su madre para cenar.

A las diez y cuarto sonó el teléfono, era su padre diciéndole que se acostara porque tardarían bastante en regresar ya que su abuelo continuaba en urgencias y la cosas ya era preocupante. Estaban esperando que el médico les informase de los resultados de las pruebas que le habían estado haciendo.

Volvió a la sala de estar y de nuevo encendió la tele. Esta vez se quedo viendo una película de miedo pero al rato se aburrió por lo que apago todas las luces y se a costo a dormir.

Llevaba un rato en la cama cuando se despertó de golpe por los ladridos de su perro. Los ladridos continuaban y se levanto de su cama preocupado pero no encendió la luz. Se acercó a la ventana que daba al jardín de su casa donde se encontraba atado su perro ladrando.

Movió la cortina y a la oscuridad vio cerca de la puerta la silueta de una persona. Un escalofrío recorrió su espalda. Le temblaban las piernas y no sabía que hacer.

Unos ruidos de golpes le asustaron todavía más alguien trataba de entrar en su casa y no sabía que hacer.

Los golpes se acercaron, pensó que algún ladrón había visto salir a sus padres y aprovechaba para entrar a robar en su casa.

Muerto de miedo, le temblaba todo el cuerpo y pensaba: ¿Qué puedo hacer? ¿Llamar por teléfono? ¿Y si me oye el ladrón?

Tenía que hacer algo y pensó en huir. Con mucho cuidado salió hacia el pasillo y llego a la cocina. Abrió la ventana que daba a la parte trasera de la casa, y se dispuso a saltar.

Con los nervios olvidó ponerse los zapatos por eso al saltar se hizo daño en la planta de los pies. Tenía frio pues solo llevaba puesto el pijama, iba descalzo y a oscuras, le entraron ganas de llorar.

Sintió a su espalda un golpe; había dejado abierta la ventana y la brisa la había cerrado de un golpe.

¿Y si el ladrón descubría su presencia y salía corriendo detrás de él?

Corrió entre las plataneras tropezando y golpeándose con las tuberías de regar. Al rato se detuvo, estaba perdido, muerto de miedo y de frio, además tenía la boca seca.

No se veía nada, no sabía donde se encontraba y por eso se paró y terminó sentándose en el suelo.

Trató de escuchar el silencio era total solo se oía un suave movimiento de las hojas de las plataneras producido por la brisa. Se tranquilizó un poco, no le había seguido. A lo lejos continuaban sonando los ladridos del perro.

Pasaban los minutos muy lentamente, deseaba que llegase el día. Terminó apoyando su espalda en el tronco de una platanera. Estaba preocupado por su perro y por lo que hicieran en su casa.

No podía saber cuanto tiempo llevaba allí cuando escuchó un ruido que se aproximaba. Enseguida lo identifico, era un ruido familiar.

¡POR FIN!

EL sonido y las luces del 4x4 de su padre que por la carretera de tierra se acercaba a la casa.

Rayco guiado por las luces del coche corrió en dirección a la carretera, tenía que avisar a sus padres. Aunque cayó un par de veces, corrió y corrió hasta salir a su encuentro.

Les salió al paso y su padre pisó el freno en seco. Rayco conto a sus padres lo sucedido. Llamaron a la policía, media hora mas tarde cuando llego la policía les comentaron lo sucedido y todos juntos se aproximaron hasta la casa.

El perro continuaba en su caseta pero ya no ladraba, al contrario movía la cola alegre.

La puerta había sido forzada, encendieron las luces pero no habían señales de robo, todo está en su sitio.

Lo revisaron todo y no faltaba nada. Rayco conto lo ocurrido a la policía. Uno de los agente le dijo que seguramente es que el golpe de la ventana por donde salió haya asustado al ladrón que no esperaba que hubiese nadie en la casa.

Rayco sonrió pensando que el ladrón había pasado tanto miedo como él.



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EL dia de mi muerte. Katia Anais Cabrera Reyes

EL DÍA DE MI MUERTE


Les voy a contar una historia.

No hace mucho tiempo atrás, una familia termino quemada en lo alto de una colina. Esa familia es la mía.

Todo empezó una oscura tarde de invierno, cuando salía de mi casa para dirigírmela colegio, ese día hacia mas frío que nunca, estábamos a menos cinco grados. Recuerdo que estaba caminando por una pequeña vereda que hay entre mi casa y el colegio y de repente sentí un escalofrío por todo el cuerpo y se me empezaron a humedecer las manos, note una presencia extraña me empezó a poner nerviosa por desconocer que seria pero sin mirar hacia atrás eché a correr, pero aun así notaba esa presencia que me asechaba desde alguna parte.

Llegué al colegio, muy alarmada, mis amigas me preguntaban, que me pasaba pero yo no les respondía, aun estaba pensando en que seria esa cosa que me había pasado.

En clase de lengua a cuarta hora, volví a tener el mismo escalofrío y la misma sensación que tuve en aquella vereda, fuera lo que fuera estaba allí dentro del aula pero yo no conseguía saber que era, entonces salí corriendo hacia el baño muy asustada, una vez allí me humedecí la cara teniendo la esperanza de que solo fuera una ilusión de mi mente. Me miré en el espejo y allí estaba el como si fuese el mismísimo demonio, era el reflejo de una persona sin alma tenía la mirada puesta en mi fijamente, me di la vuelta rápidamente y no había nadie solo lo podía ver reflejado, intentaba decirme algo pero no lo entendía bien fue hay cuando eché a correr intentando salir de aquel baño, que en pocos segundos se me había hecho un infierno, pero la puerta se cerro, de un gran portazo, al igual que las ventanas. Aquel hombre no tenía pensado dejarme salir de allí por lo menos viva. Yo solo podía llorar y gritar con la ilusión de que alguien me oyese de fuera pero esto fue en vano, se empezó a aproximarse hacia mi entonces logre escuchar lo que decía, decía que por la culpa de mi padre el había muerto y que pagaríamos todos por ello. Hay fue cuando se abrió milagrosamente la puerta, no se como lo hice, pero tampoco me pare a pensarlo, salí corriendo a refugiarme en el aula donde se estaba impartiendo la clase. Me quede pensando en lo que dijo, que pagaríamos todos por ello, deseaba que tocara el timbre para salir corriendo hacia mi casa y alertar a mi familia.

Cuando llegué vi el coche de mi padre con las llaves puestas y la puerta de mi casa estaba abierta de par en par parecía que algo malo había pasado. Entre en mi casa y vi a mi padre asustado por las cosas que le decían mi madre y mi hermano, ellos habían visto el mismo hombre que yo vi en el colegio.

Mi madre le decía a mi padre que porque ese hombre decía que por su culpa el había muerto, y que pagaríamos todos por ello. Para nuestra sorpresa, mi padre sabía quien era y que le había pasado, fue hay cuando comenzó a contárnoslo.

-Se llamaba Carlos Gutiérrez, era de origen suramericano. Tenía veintidós años y trabajaba para nosotros, en la empresa de muebles. El muchacho era un buen trabajador pero por desgracia lo tuvimos que despedir cuando recortamos la plantilla. La verdad es que no se lo tomó nada bien, pasaba todos los días por allí gritando y muchas veces borracho. Y yo tan solo le decía que no molestara. Una noche salí de trabajar muy tarde seria media noche, llovía y prácticamente no se podía ver nada, dirigiéndome a casa se me medio algo delante del coche, fue un impacto muy fuerte el coche se volvió loco y se iba para todos lados, conseguí estabilizarlo y me baje a ver que era y para mi sorpresa y desgracia era el tirado en el piso, no sabia que hacer busque rápidamente el móvil para llamar pero, ya estaba muerto. Entonces lo coji y lo metí en portabultos, luego lo enterré en el bosque. Os juro que yo no quería hacerlo fue el-.

De un momento a otro se apagaron las luces y se cerraron todas las puertas y ventanas intentábamos huir, estábamos súper alarmados por ello fue hay cuando lo vi de nuevo reflejado en el espejo. Mi madre y mi hermano encendieron una vela entonces lo vi aproximándose hacia la bombona del gas y grite – Salgan de la casa va a explotar – intentamos salir pero era demasiado tarde, la casa exploto por los aires.

Ese día de nuestra muerte. Y desde entonces vago por esta colina recordando una y otra vez como murió fue mi muerte y la de mi familia.