Lectores y escritores

En este apartado el protagonista es el lector y sus creaciones, EL LECTOR ESCRITOR, en su sentido más amplio; es decir, no sólo el lector de mis libros sino todo aquel que quiera enriquecer este rincón literario con sus textos. Envíalos a la dirección:

miguelangelguelmi.escribe.narramos14@blogger.com



En el "asunto" de tu correo escribe el título de tu composición, tu nombre y, si lo deseas, tu lugar de residencia. Ejemplo:





La luz en la niebla. Pedro Márquez. Gran Canaria.



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¡BIENVENIDOS!

La Mirada del Pintor. Yarince Delgado. Gáldar.

Allá por el año 1834 nació un joven, hijo de carpintero en un pequeño pueblo alejado de la gran ciudad. El pueblo se encontraba a las afueras de Escandinavia y en el apenas vivían unas mil personas. Este pueblo era constantemente humillado por un grupo de bandidos que se apropiaban de todas las provisiones y si alguien se rebelaba lo apaleaban hasta matarlo.

 

Pero de lo que nadie se percató fue que cuando Uther nació el destino del pueblo cambiaría.

 

El joven creció y resulto ser un muchacho con un don para la espada formidable. Se entrenaba todos lo días sin descanso. Tuvo que crecer viendo como su gente moría de hambre a causa de los bandidos y no sentía más que un poderoso odio hacia ellos.

 

Un día se oyeron caballos al galope y los aldeanos sabían lo que les esperaba. Los bandidos llegaron y exigieron los víveres  y al pasar por la casa del viejo carpintero y su hijo vieron que no traían nada, ni un mísero saco de hortalizas. El líder de los bandidos entro en cólera y antes que su hijo pudiera evítalo atravesó al viejo carpintero desarmado con la espada.

 

Cuando se hubieron marchado Uther se prometió que la próxima vez sería diferente, que esto no volvería a pasar.

 

Al día siguiente se reunió con los aldeanos y los convenció de si seguían así el pueblo sería destruido, era hora de hacer algo.

 

Cuando pasado un mes los bandidos volvieron se encontraron con un pueblo armado y furioso que no pensaba tener piedad. De los casi cuarenta bandidos apenas escaparon dos o tres, y Uther fue considerado desde entonces como un líder para el pueblo.

 

Cuando la batalla terminó con cinco o seis bajas del pueblo y los bandidos erradicados, Uther encargo a un pintor que plasmara en el lienzo un recuerdo de aquella hazaña para poder recordar al pueblo de lo que era capaz el deseo de implantar justicia.

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La Mirada del Pintor. César González. Gáldar.

Estaba él, como siempre, en su despacho, no muy formal. Ropa de calle como si fuera a ir al mercado a comprar las frutas del día. No estuvo sentado ni cinco minutos para tener que escuchar nuevamente el irritante sonido de aquel teléfono de hace décadas.

 

            ̶ -Inspector Santillana al aparato. ¿Con quién habló?

            ̶ -Por fin ha llegado el día –decía una voz baja y ronca –hoy comienza el juego. Acabo de cometer un robo muy importante. Acuda inmediatamente al Museo del Prado, y contemple la belleza de ese cuadro, La Rendición de Breda. Qué bien pintaba Velázquez.

            ̶ -¿Quién habla? –repetía Santillana incesantemente.

            ̶ -Comienza el juego –soltó una ligera carcajada –acuda al lugar estimado, el tiempo corre.

 

Santillana no tardó tiempo en recapacitar sobre la llamada. Convocó a todo su equipo al despacho y los citó en el museo del prado en quince minutos.

 

Una vez en el Museo del Prado, Santillana se acercó al guarda del museo, y le mostró su placa de policía. El guarda, estaba atacado.

 

            ̶ -Lléveme al lugar donde desapareció el cuadro. –Comentó Santillana. –No hay tiempo que perder, espero qué no haya tocado nada. No tenemos tiempo como para desechar pruebas.

 

Una vez delante de aquella pared vacía por completo, de color escarlata, encontró, en el suelo,  una especie de papel arrugado tirado en el suelo. Santillana no quiso ni pensarlo, directamente lo mando a analizar al laboratorio de Ruth.

 

En menos de quince minutos, al inspector, le llegó un mensaje al móvil. Lo sacó y miro a ver de qué se trataba. Era el análisis de aquel papel. En el informé que recogió de aquel aparato decía:

 

<<Biblioteca Pública Nacional 4.8.56.19. >>

 

Santillana se quedó perplejo. Fue hacia la biblioteca pública, que se encontraba una o dos cales más abajo, pero a su paso, mirando por completo aquellos números de significado desconocido.

 

Entró en la biblioteca y pregunto en la recepción al mismo tiempo que mostraba su placa.

 

            ̶ -Policía, ¿podría decirme que significa esto que pone aquí? –decía mientras sacaba su móvil del bolsillo.

            ̶ -Muy fácil señor. Tenemos organizada la biblioteca en diez plantas, cada planta contiene…

            ̶ -¡Quiere hacerme el favor de decirme que coño significa los dichosos números! –Saltó el inspector exaltado y nervioso por la situación.

            ̶ -Cuarta planta, pasillo ocho, estantería cincuenta y seis, libro diecinueve. –Dijo la recepcionista nerviosa y asustada tras el sobresalto del detective.

 

Corriendo y a más no poder, subió el detective por las escaleras hasta la cuarta planta. Siguió las indicaciones de la recepcionista hasta encontrarse en la estantería número cincuenta y seis. Buscó echando largas ojeadas, el libro diecinueve, y lo encontró. Lo investigó de página a página hasta no poder más. De pronto, cayó una llave al suelo. Procedía del interior del libro, o eso dio la impresión. En el llavero figuraba una especie de clave: "MUS-P5/Alm."

 

Por deducción propia, Santillana se figuró que las letras MUS significarían "museo", y fue directo nuevamente hasta allí, ya nervioso de este dichoso juego.

 

Se acercó al guarda, y le enseñó la llave y esté le llevó a la puerta del museo a la cual correspondía dicha llave. Al cruzar aquella puerta, había un muro justo en frente, a unos 5 metros, Me adentré un poco en aquella habitación, y fue en cuestión de segundos, notar el frío de la boca de la pistola en mi nuca. Entonces supe, y como no darme cuenta antes, de que el ladrón había sido el propio guarda. Quien podría tener acceso sin que saltará una sola alarma a los cuadros del museo, porque puedo tener por seguro que aun no he visto a tal ladrón que consiga burlar dicho sistema de seguridad.

 

Apreté con fuerza mis parpados, y escuché el ruido de un disparó. Creí que me llegaba el fin, pero note como el cuerpo de la pistola se despegaba lentamente de mi nuca, y al cuerpo de aquel guarda se le iba desvaneciendo la vida.



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La mirada del pintor.Juan Francisco Foncubierta Cabrera

Erase una vez un pintor,creo un cuadro y penso en enseñarlo,asi que se lo enseño a un amigo suyo,a su amigo le encanto.Se corrio el rumor de que ese cuadro era hermoso,cuando el rey lo supo mando a buscar el pintor que lo dibujo.
al dia siguiente supieron donde estaba pero era de otro reino,un reino belicoso pero el rey queria ese cuadro.
intentó llegar a un acuerdo con ese reino,pero no quisieron cederle el pintor.Asi mismo empezaron una guerra por el pintor.
pero cuando los dos reinados iban a empezar a luchar el pintor se interpuso.
Dijo el pintor:no os peleeis por mi no vale la pena que mueran miles de personas por 1 sola persona los reyes entraron en razón y compartieron los cuadros de el pintor.


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La mirada del pintor - Akaymo Oliva GC

Había terminado todo, en un abrir y cerrar de ojos ya no había nada mas que

hacer allí. Los soldados se marchaban, algunos querían seguir esa lucha

ridícula, otros, simplemente recordaron que volverían a casa dentro de unos

Días a tiempo para la cena. Pedro una leyenda viva de esa batalla no creía aun que todo hubiese acabado ya, su historia es la de un pobre herrero de un pueblito del centro de la península Ibérica afectado por la guerra de los carlistas contra los isabelinos.

Un día, unos militares entraron en su negocio y lo reclutaron en el bando carlista, el se preguntó que había hecho para merecer ir a una guerra y se dio cuenta de que lo que no había hecho era tener dinero para no ir.

Fueron unos cien duros días rodeados de sangre, alcohol, miseria y sobretodo dolor, muchos amigos de su quinta muertos de maneras horribles y solo quedaba el, el y su espada.

El día que se entero de el armisticio acordado para el final de dos batallas mas, pensó en huir hacia su pueblo para asegurar su vida el plan fue frustrado por un general que se entero y no dejo escapar a su mejor soldado en el cuerpo a cuerpo por lo tanto tenia que evitarlo, su manera fue el pago de una gran suma de monedas de oro y plata por dos batallas, si conseguía vivir le esperaba una vida de lujos y buena vida.

Ese día llegó y Pedro seguía vivo, el coronel Di María le pago su esfuerzo y volvió a Torremolinos con su mujer y su pequeño hijo.

Lo peor fue el día en el que un ladrón se metió en su casa cuando Pedro había salido con sus amigos y no solo le robo todo, si no que había matado a su esposa y a su hijo.

 

La mirada del pintor--Josué Castellano Reyes

Corría el año 1870, en un lugar de la antigua Asía, estaba apunto de estallar la guerra de Bankuck.
Un señor llamado Wili, sargento del comando G.A.1 de Japón, dirigía un pelotón de aproximadamente unos 60 hombre bien preparados tanto en la batalla cuerpo a cuerpo como en la batalla con armas.
Este comando tenia la misión de acabar con el mayor número de personas de ejercito de Rusia. Los japoneses querían acabar con el gobernador Bari por que había insultado a los japoneses y en general con toda su cultura y eso fue algo que a ellos no les gusto nada de nada.
Los rusos lo tenían muy difícil por que los japoneses eran una gran potencia en desarrollo y si se les hacía enfadar pues todavía eran peor.
El comando G.A.1 avanzaba con bastante rapidez rumbo a la capital rusa, matando todo y cuanto se movía en torno a su alrededor. Este comando avanzaba de este a oeste y todavía le quedaba mucho camino por recorrer y la parte más difícil no había llegado aún.
El ejercito ruso más fuerte y numeroso se estaba concentrando en la capital y el gobernador Bari se preparaba para una posible huida, claro que él tampoco sabia lo que se le caía encima. Los japoneses abrieron trincheras lo mas cerca posible de la capital, donde los rusos las tenían. Esta guerra iba a durar mucho, o eso se pensaba, otros tres comandos llegaron a la capital de Rusia, presionando a los rusos. Bari sabía que su ejercito no aguantaría mucho más e hizo lo más coherente que se le ocurrió, pedir perdón públicamente en Japón, realmente no lo quería hacer pero no le quedaba mas remedio si no quería morir y que murieran muchos de sus amigos, familiares, …
Después de que Bari le pidiera perdón a los japoneses esta guerra se acabó y los rusos y los japoneses se llevan mejor.



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Alberto González Almeida

En la ciudad de Florencia, en Italia, a finales de la unificación italiana. Había un hombre de sangre noble llamado Fabio Auditore, el cual era muy apreciado por todas las personas de la ciudad por su amabilidad y generosidad, nunca dudaba en ayudar a los desvalidos, y a luchar contra la injusticia hacía el pueblo, al igual que habían hecho sus familiares durante generaciones. Vivía en dicha ciudad con su esposa Andrea y sus dos hijos, Ángel y Manuel, los dos casi adultos. La familia Auditore era una familia adinerada y bien acomodada. A las afueras de la ciudad, en su villa, vivía la familia Pazzi, formada por gente malvada sin escrúpulos, que habían conseguido su fortuna con actos delictivos, como robos, asesinatos, saqueos a aldeas indefensas. Esta familia estaba enfrentada con los Auditore desde hacia años, por que el abuelo de Fabio lucho contra ellos cuando intentaban atracar a unos campesinos indefensos. Este suceso no lo han olvidado ninguna de las dos familias y esto a hecho que se odien mutuamente.

Fabio y su familia pasean por la Piazza della Repubblica, cuando de repente un hombre se acerca corriendo y agarra a Andrea y se la lleva corriendo, Fabio y sus hijos sorprendidos, sacan las espadas y salen en persecución del secuestrador, pero por desgracia era día de mercado y la mayoría de la gente de la ciudad estaba en la plaza, lo que le facilito la huida al secuestrador. Fabio estaba desesperado, no sabía a donde se habían llevado a su mujer, ni lo k le estarían asiendo esos malvados. Cuando llego a su casa vio que en la puerta había una carta clavada, era de los Pazzi, esto hizo que la sangre le hirviera de odio. Cuando Fabio y sus dos hijos estaban a punto de partir hacía la villa de los Pazzi para rescatar a su mujer, muchos de los ciudadanos de la ciudad se unieron a ellos por que querían pagarle la generosidad y bondad que había tenido con ellos.

Al llegar a la entrada de la villa, Fabio les pidió que le entregaran a su mujer sana y salva, para que no hubiera un derramamiento de sangre inocente. Ellos rechazaron la oferta de Fabio por que querían verle muerto, a el y a toda su familia. Comenzó la batalla, los Pazzi habían construido una fortaleza alrededor de la villa y además los superaban en numero, pero Fabio ideo un plan y fue haciendo grandes Hogueras alrededor de la villa, el humo se fue convirtiendo en una gran nube negra que rodeaba a toda la villa, lo que produjo que las tropas de los Pazzi salieran a luchar fuera, los soldados estaban aturdidos por el humo, pero a parte de eso la lucha fue encarnizada muchos hombres perdieron la vida, pero finalmente los Pazzi se rindieron, le devolvieron la mujer a Fabio y en símbolo de su vergonzosa derrota el jefe de los Pazzi le entrego la llave de la villa a Fabio y se fueron de la región de la Toscana para siempre.



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La mirada del pintor. Francisco Bautista Jorge

Una vez Isidoro y Martín grandes amigos desde pequeños se tuvieron que separar por una gran guerra civil. Isidoro al tener pocos estudios entró como soldado raso y Martín como había estudiado una carrera universitaria entro en el ejercito como comandante.

Isidoro ya tenia una familia una gran familia muy unida , su mujer Sabrina, sus hijos Felipe , Manolo, Josue y su hija Sabrina. En el caso de Martín solo tenía una media novia desde su juventud pero su relación se rompió cuando Martín le dijo que tenía que ir a la guerra y que posiblemente no se volverían a ver.

Isidoro todos los días le mandaba cartas de amor a su mujer y a sus hijos, mientas Martín se emborrachaba en los bares casi todas las noches.

Martín en una de estas noches de bares una mujer de la noche le llamo la atención… si una prostituta. Martín anduvo durante meses intentando hacerse querer por ella, muchas noches le pagaba solo por mirar como dormía durante toda la noche. Esta prostituta que por cierto se llamaba Evelin acabo tremendamente enamorada de él por su forma de ser unicamente dado que su físico no era gran cosa.

Isidoro mediante algunos favores a sus jefes y haberle caído bien a más de uno de ellos había conseguído en menos de un año ponerse en lo más alto del ejercito era secretario de la defensa nacional. Martín al encontrarse enamorado de Evelin había dejado las borracheras y se había hecho un hombre serio en su trabajo y muy cumplidor por lo que llego al mismo cargo que Isidoro pero claro estaban en bandos diferentes.

Martín y Evelin tenían planeado casarse al final de la guerra, pero a Martín aun le quedaba una gran batalla. A su vez Isidoro le mando una ultima carta a su mujer porque sabía que tenia la gran batalla por delante y que había la posibilidad de morir. En esa carta prácticamente se despedía de su mujer y de sus hijos.

Martín al frente de una bando y Isidoro al frente del otro se encontraron cara a cara en la gran batalla y lo primero que hicieron fue saludarse darse la mano y romper a llorar. Al ser los dos los máximos jefes quisieron anular la batalla y la guerra dado que no veían porque amigos de toda la vida tenían que matarse unos a otros.

¡La guerra civil acabo con un buen fin!



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