Lectores y escritores
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Ana Hernández Rodríguez. No estaba muerto
No estaba muerto - Darío Suárez 3ºA
NO ESTABA MUERTO
Se despertó igual ayer se había acostado, medio somnoliento y con hambre. Pero hoy era un gran día, era su gran final de atletismo. Llevaba mucho tiempo entrenando y confiaba en sus posibilidades de ganar y en su gran fortaleza. Desayunó fuerte, un gran desayuno para un gran corredor, y aunque a él le pareció poco, se conformó con eso. La carrera empezaba pronto por lo que tuvo que coger el coche rápidamente para llegar a tiempo. Condujo todo el trayecto hasta llegar al evento muy ilusionado. Enseguida preparó todo, se calzó adecuadamente, y se pegó su dorsal en la camiseta. No tardó ni dos minutos en empezar la carrera. Al pitido del inicio salieron todos los corredores, él por delante, a gran velocidad. Ni le hizo falta echar un vistazo para darse cuenta de que poco a porque se alejaba más del resto y se acercaba más a la meta. Pero de pronto algo llamó su atención: una mano asomaba entre unos matorrales a un lado del camino. Rebuscó entre ellos y encontró el cuerpo inmóvil de una persona. Rápido como él solo, llamo a una ambulancia que en menos de nada se presentó allí. Con una rápida mirada, observaron al paciente. Determinaron que no pasaba nada, que solo era un corredor más que se había desmayado por el cansancio de la carrera. Le reanimaron, le hidrataron con agua y se fueron. Por otro lado, él les dio las gracias y siguió corriendo. Terminó con una merecida victoria.
No estaba muerta. Eva Pérez
"No estaba muerta"
Todo ocurrió aquella tarde en la que nos llevaron al museo dedicado a la antigua civilización egipcia. Yo me quedé detrás de una columna de piedra mientras el guía explicaba, esperando el momento perfecto para escabullirme. Me aburren este tipo de visitas, y a Carol también. Cuando nadie nos miraba, dimos media vuelta y nos dirigimos al pasillo central; aquel en el que habían miles de amuletos, como el Ojo de Horus, el escarabajo sagrado o la llave de la vida. A continuación se encontraba la sección de momias y sarcófagos. ¡Mi favorita! Las momias estaban incrustadas en la pared pero con una cristalera que permitía verlas, y los sarcófagos no estaban expuestos al público porque querían conservarlos muy bien. Al fondo de la sala divisamos un pequeño pasadizo con un cartel que decía: "Prohibido el paso". Así que nos aseguramos de que nadie miraba y entramos corriendo. Vimos los sarcófagos de muchos faraones, pero había uno en concreto que estaba entreabierto. Oí cómo una vocecilla me llamaba y mi corazón empezó a latir fuertemente. Se trataba de la reina Cleopatra. Me dijo que había regresado a la vida para zanjar un asunto pendiente y que yo era la elegida.
LEYENDA:
-Complemento directo: media vuelta
-Complemento indirecto: a Carol
-Complementos circunstanciales: en la pared, fuertemente
-Complemento predicativo: elegida
-Complemento de régimen: de visitas
No estaba muerto. Isabel Vega 3ºA
Ese viaje fue el más raro de mi vida. Estaba en el avión destino Nueva York. Iba por la mitad del trayecto cuando surgió. Yo estaba dormida, pretendía estarlo la mayor parte del tiempo. Pero no me imaginaba que fuera a…soñar. En mala hora tuve un sueño, no pensaba que me iba a pasar esto. Me puse mis cascos con música relajante, para conseguir el sueño más rápido. Una vez dormida, empieza el típico sueño en el que crees que no va a pasar nada, pero siempre pasa. Eran las ocho de la mañana, me encontraba en la cama, recién despierta. Me sonó el móvil, me levanté corriendo a cogerlo. Era mi hermana, me llamaba preocupada por su perro. Se había puesto muy malo durante la noche, y no sabía qué hacer. Le dije que llamara a un veterinario para que fuese a su casa. Yo también iba a su casa para esta con ella y tranquilizarla. Llegó el veterinario, enseguida le indicamos donde se encontraba el perro. Mi hermana le explicó lo sucedido. Dejamos solo al chico para que pudiera trabajar mejor. Al cabo de unos minutos, se acercó a donde estábamos. Nos explicó que no se podía hacer nada, el perro tenía una enfermedad que iba a acabar con él en unas horas.
No dejamos solos al perro durante toda la tarde, pero cuando nos acercamos a su lado, el perro no se movía, y había dejado de respirar. Mi hermana empezó a llorar. La calmé. Al cabo de unas horas regresé a mi casa. La imagen del perrito me vino a la cabeza y me derrumbé. Empecé a llorar, e incluso gritaba ¡no estaba muerto! Hasta que me desperté gritando en el avión y todos los viajeros mirándome. Estaba súper avergonzada. Menos mal que solo quedaba media hora de vuelo.
LEYENDA:
- mis cascos (Complemento directo).
- La calmé (Complemento indirecto).
- de la mañana, corriendo (Complemento circunstancial).
- Ese viaje fue el más raro de mi vida (Sintagma predicativo).
- de mi vida (Complemento de régimen).
No estaba muerto, Briseida Sarmiento
1 y media de la madrugada, el clima de aquí no se sabía si era de invierno, o de primavera, aunque ni yo tenía ganas de notarlo. Me encontraba con insomnio, no podía dormir, y es que, había tenido un pésimo día… Suspendí mis notas y tenía que repetir el curso, mamá y papá se habían enfadado, bueno, mi hermana, mi tía, mis primos de Marruecos, la noticia fue llegada a mis primos de Marruecos, que aún no sé ni cómo… mi familia en sí. Había peleado con mi hermano mayor, por el tema de las notas tal vez, y porque desgraciadamente no doy un palo en casa, abuela había fallecido, justamente llegando después de ver ese terrible papel con mis calificaciones, me dieron esa noticia. He de decir que he tenido más nota de vaga en toda mi vida que notas positivas en el instituto. En fin, no sé cómo me las he arreglado viviendo así, a mi rollo, a mi bola, sin saber que lo he estado haciendo todo mal. Por suerte me llegué a dar cuenta de todo, de que había perdido meses por no estudiar y, por desgracia, perdería 1 año volviendo a la misma historia desde el principio. Cerraba los ojos y no conseguía dormirme, estuve intentando pensar en historias buenas que me pasaron a lo largo de la semana y reflexioné… no estaba muerto, por mucho vacío que sintiera o sintiese, había aprendido la lección.
