Lectores y escritores

En este apartado el protagonista es el lector y sus creaciones, EL LECTOR ESCRITOR, en su sentido más amplio; es decir, no sólo el lector de mis libros sino todo aquel que quiera enriquecer este rincón literario con sus textos. Envíalos a la dirección:

miguelangelguelmi.escribe.narramos14@blogger.com



En el "asunto" de tu correo escribe el título de tu composición, tu nombre y, si lo deseas, tu lugar de residencia. Ejemplo:





La luz en la niebla. Pedro Márquez. Gran Canaria.



Por último, escribe o pega el texto en el cuerpo del mensaje.



¡Y RECUERDA! Cuida la ortografía y los signos de puntuación.



¡BIENVENIDOS!

No lo soñé. Daniel Déniz Armas. Gran Canaria.

Era un día frío y oscuro, estaba nevando y no había nadie en la calle; todos los locales estaban cerrados y la luz se iba constantemente. Fue un duro invierno que duró tres meses y medio, el pueblo se estaba quedando sin alimentos y no podían llegar las ayudas por el mal tiempo, pero allí estaba yo con sesenta personas más intentando sobrevivir con lo que teníamos al alcance.

De milagro no se desató el pánico cuando nos dimos cuenta que sólo quedaba comida para dos semanas más, así que se organizaron expediciones no muy lejos del pueblo, para que no nos perdamos, para cazar o encontrar comida. Al final se consiguió cazar tres liebres, una de ellas estaba congelada, y se pudo hacer un caldo de liebre que nos alimentaría como mucho dos días más.

Los siguientes días las raciones de comidas que me tocaba se las di a los ancianos y a los niños pequeños para que pudieran aguantar mejor el frío, debido a esta acción que hice entré en estado de coma. Y cuando desperté me encontraba en una camilla de hospital solo, pensé que había sido un sueño, pero no lo fue.

No lo soñé. Aridane Ortega santiago

Desperté... Era de día,y, con los ojos cegados por el sol , dirigí mi mirada hacia el extraño paisaje.
Como os iba diciendo, casi todo el cielo estaba nublado, pero esas nubes no eran normales....... no podían serlo.....
Tras ver ese tétrico paisaje y girar la vista a mi espalda, ví algo aún más desolador, era una vegetación tan muerta que no parecían ni las plantas que en algún momento supuestamente fueron, más bien, parecian minerales con forma de tronco... ¿Qué había pasado con todo el planeta? Debía encontrar respuestas.... pero no podía suponer donde....

Cual fué mi sorpresa al encontrar lo que parecían restos de una población ancestral,por lo visto muy adelantada, puesto que poseían lujosos materiales para la contrucción de aparatos y vehículos,más modernos que lo que yo hubiera visto nunca....
Entré en uno de los edificios desiertos, si en algún momento tuvo más de un piso, la erosión lo recortó hasta simplemente ser un piso y unas escaleras que no llevaban a ningun lado....
Divisé una cosa que me llamó la atencion en ese lugar, unos libros, de pinta muy antigua y en gran parte ilegibles.
bueno, el caso es que cogí uno que se podia leer en gran parte y lo 1 que ví fue una colorida portada,y,unas estrañas letras, que , por supuesto, no pude entender, puesto que era un lenguaje primitivo.Sin embargo, si pude leer algo curioso en un montón de papeles con letras que había por todo el suelo de ese maldito lugar, ponia un numero 2242  y se distinguia una foto de una especie de explosión catastrófica, la cual, supuse que era,la causa de la extinción de toda forma de vida....desgraciadamente.
Cuando salí de ese "templo" (por llamarlo de alguna manera) caí en un agujero que se habia formado en el suelo debido a los temblores constantes del planeta....  afortunadamente me dí un golpe en el cráneo mientras caía así que no sentí el golpe que probablemente me diera al terminar de caer...

Al despertar , senti un fuerte dolor en todo mi cuerpo, pero eso no fué nada comparado con lo que sentí al intentar salir del tunel.
Cuando me dispuse a salir por una especie de escalera echa de metal, algo me agarró la pierna, miré hacia mi pierna.....y lo ví , LO VÍ.
Era un ser humanoide, deforme  y apenas vestido con unos retales, de, lo que supuse, que en algún momento fué ropa.
El "bicho" emitía una especie de gruñido y en un instante aparecieron muchos más, pero con diferentes retales y algunos poseian aspecto femenino, entonces, con la garganta echa un nudo, cogí una tuberia antigua y le dí un fuerte golpe al bicho, dejandolo dolorido y furioso, agarrandose las costillas(el lugar donde le dí) con sus grotescas garras.....

No recuerdo como huí pero lo conseguí, de regreso a mi vehículo me encontre muchas especies, que, no coincidían con las que habia visto en la guia turistica de este planete, eran diferentes.....más grande, más pequeñas o mucho mas letales....

me fuí de ese planeta sabiendo el destino que habian tenido sus habitantes...... y lo peor de todo es que fue culpa de al radiación, que , según me conto un sabio de mi planeta, hicieron esos estraños seres llamados humanos..... y lo más trágico es, que , no lo soñé

"Entre la Niebla" MOuna Martínez Vega 4ºA

Entre la Niebla

Llevábamos ya tres horas de viaje en coche, y por fin decidimos para a estirar las piernas. En el coche íbamos: Patricia, Adrián, Alejandro y yo, Layla. Paramos en un bello prado lleno de flores de todos los colores, árboles de distintos tamaños y en medio del prado un lago de agua cristalina. Era como estar en el paraíso. Decidimos bajar algunas cosas para comer allí y darnos un baño en ese maravilloso lago. Cuando nos metimos en el agua, descubrimos que estaba caliente y que en su fondo crecían flores tan bonitas como las que había en el resto del prado. Era un lugar mágico. Después del chapuzón nos pusimos a comer y de repente empezaron a entrar nubes, el frío y al final nos quedamos entre la niebla. A sí que decidimos recoger y seguir nuestra ruta hacia lo desconocido.

"Y Si Fuera Cierto" Mouna Martínez Vega 4ºA


Y Si Fuera Cierto

Se rumoreaba por el instituto que Bernabé y yo estábamos saliendo, pero yo no recordaba nada de eso. Para mí, lo único que me había dicho el sábado era que le gustaba, que estaba enamorado de mí. Pero ya se sabe como son las cosas en un instituto, tú dices "Pa" y todos creen que dices "Pe", y a demás que en dos días, o menos, todo el mundo se entera hasta de un secreto que no le has contado a nadie. Pero el caso es que me dije "¿Y si fuera cierto?". Lo mismo Bernabé si me había pedido salir, pero me pilló en mi parra y yo le dije que sí sin pensar. A sí que en seguida decidí buscarle para hablar con él. Al final resultaba que un amigo interpretó mal sus palabras, pero también, sólo a él se le ocurre contárselo a su amigo "Daniel El Cotilla".


En la madrugada. Jane Rodriguez. Gran Canaria

En la madrugada del catorce de noviembre, estaba en mi casa agotada, después de un largo día de recibir felicitaciones por mi cumpleaños. A pesar de que era mi mejor día seguía sintiendo que me faltaba algo, y lo que me faltaba era la felicitación y el abrazo de la persona que yo más quería. Eran las doce de la noche, y seguía despierta, esperando a que me llegara un mensaje de el, felicitandome, pero no fue así y termine por quedarme dormida. Al día siguiente me desperté decepcionada, me vestí y cuando iba a salir de mi casa para ir a clase, me encontré una nota en la puerta que decía: sí quieres verme, busca en la plaza de San roque, fui corriendo y allí estaba esperándome con un gran regalo y una rosa. Salí corriendo hacia el y entonces fue cuando me dijo todo lo que sentía y yo se lo dije a el.

No lo soñé. Ylenia Moreno Suárez. 4ºB

No lo soñé.

 

 

Aquella noche recuerdo que conseguir dormirme me costó bastante... estoy segura de que en mi mente vivía aquel pensamiento desde siempre, desde que lo conocí.

Jamás me había pasado una cosa así... ver a una persona y saber que sería para mí; y así fue.

Recuerdo que esa noche decidí acostarme temprano, ya fuera por el sueño o por las ganas que tenía de descansar, había sido un día duro de trabajo... me tumbé en aquella habitación oscura e inerte, sin ni siquiera tener la fuerza suficiente como para rodearme de una manta... con la esperanza de que fuera ya la mañana siguiente.

Entre pensamiento y pensamiento, no sé cómo ni cuándo, el sueño me ganó la batalla... recuerdo que en mi subconsciente se hallaba algo inusual, algo inexplicable...

Todo comenzó en un sitio lleno de luz, de esplendor... me encontraba sola, con apenas una sábana blanca y suave a mi alrededor... sentía como flotaba a la vez que caminaba hacia un punto fijo.

Cada paso me acercaba más y más hacia dicho punto, como por un camino trazando anteriormente notaba mis pies deslizarse con la ligereza de una pluma...

Llegué a una zona, que recuerdo, era tan luminosa como un día de pleno sol, en pleno agosto veraniego.

Todo a mi alrededor parecía impregnado de luz, y aún siento toda esa intensidad de gusto y a la vez de extrañez en mi cuerpo.

Poco después de haber permanecido en aquel lugar inhóspito, decidí seguir avanzando.

Era extraño... era como si pudiera sentir la presencia de alguien siguiéndome; decidí detenerme y girarme. No divisé más que aquella intensa luz y todo el camino que habían hecho mis pies descalzos.

Aquella noche, recuerdo que sudé como nunca había sudado en mi vida...

Seguí caminando y caminando hasta que creí morir del cansancio... pero no de ese cansancio que tenemos cuando algo nos produce desaliento o sentimos que nuestro cuerpo nos grita ¡basta!... no.

Hablo de ese cansancio de perder la esperanza, de creer que no llegas hasta donde quieres llegar. No me rendí... supongo que aquella noche tenía las suficientes fuerzas o ganas de seguir soñando.

Más tarde, después de andar y andar recorriendo gran parte de aquel lugar, decidí parar a beber agua, sí, agua... no me preguntéis de dónde o cómo la conseguí, pero recuerdo detenerme y beber agua que de repente apareció entre mis manos.

Supongo que eso que dicen de que los sueños son cómo y dónde nosotros queramos es cierto y que soñamos lo que queremos soñar.

El caso, como iba contando, es que después de beber agua y coger aliento e impulso seguí la marcha.

Ahora que me paro a pensar... mi sueño fue simple, se trataba de caminar entre la nada.

Después de un momento, cuando creía no poder más, llegue como al final del camino... me era imposible seguir avanzando, algo, no sé el qué, me lo impedía, me impedía avanzar.

Me detuve, y justo en ese momento, alguien frenó en seco al chocarse con mi cuerpo, sentí sus manos tocándome la piel... giré bruscamente y enfrente, lo tenía a él, sí, era él.

La persona con la que me hubiera gustado emprender el camino desde el principio, con el que quería soñar todas las noches, con el que quería ir de la mano, juntos, a donde fuese, cuando fuese, pero juntos.

Y vuelvo y digo que los sueños se crean con restos que nuestra mente desecha por falta de hueco... que soñamos dónde, cuándo y con lo que queremos.

Siguiendo con el sueño les digo, que cuando me quise dar cuenta y hablar o decirle algo... sentí desaparecer, sentí desaparecer todo a mi alrededor, como todo se desvanecía.

Había despertado... y lo más increíble, fue lo que me pasó luego... llamé a la persona con la que había soñado y lo primero que me dijo fue ''no estabas soñando''.

Y así fue... no lo soñé, no estaba soñando.

No lo soñé. Ylenia Moreno Suárez. 4ºB

No lo soñé.

 

 

Aquella noche recuerdo que conseguir dormirme me costó bastante... estoy segura de que en mi mente vivía aquel pensamiento desde siempre, desde que lo conocí.

Jamás me había pasado una cosa así... ver a una persona y saber que sería para mí; y así fue.

Recuerdo que esa noche decidí acostarme temprano, ya fuera por el sueño o por las ganas que tenía de descansar, había sido un día duro de trabajo... me tumbé en aquella habitación oscura e inóstil, sin ni siquiera tener la fuerza suficiente como para rodearme de una manta... con la esperanza de que fuera ya la mañana siguiente.

Entre pensamiento y pensamiento, no sé cómo ni cuándo, el sueño me ganó la batalla... recuerdo que en mi subconciente se hayaba algo inusual, algo inexplicable...

Todo comenzó en un sitio lleno de luz, de esplendor... me encontraba sola, con apenas una sábana blanca y suave a mi alrededor... sentía como flotaba a la vez que caminaba hacia un punto fijo.

Cada paso me acercaba más y más hacia dicho punto, como por un camino trazando anteriormente notaba mis pies deslizarse con la ligereza de una pluma...

Llegué a una zona, que recuerdo, era tan luminosa como un día de pleno sol, en pleno agosto veraniego.

Todo a mi alrededor parecía impregnado de luz, y aún siento toda esa intensidad de gusto y a la vez de extrañez en mi cuerpo.

Poco después de haber permanecido en aquel lugar hinóspito, decidí seguir avanzando.

Era extraño... era como si pudiera sentir la presencia de alguien siguiéndome; decidí detenerme y girarme. No divisé más que aquella intensa luz y todo el camino que habían hecho mis pies descalzos.

Aquella noche, recuerdo que sudé como nunca había sudado en mi vida...

Seguí caminando y caminando hasta que creí morir del cansancio... pero no de ese cansancio que tenemos cuando algo nos produce desaliento o sentimos que nuestro cuerpo nos grita ¡basta!... no.

Hablo de ese cansancio de perder la esperanza, de creer que no llegas hasta donde quieres llegar. No me rendí... supongo que aquella noche tenía las suficientes fuerzas o ganas de seguir soñando.

Más tarde, después de andar y andar recorriendo gran parte de aquel lugar, decidí parar a beber agua, sí, agua... no me preguntéis de dónde o cómo la conseguí, pero recuerdo detenerme y beber agua que de repente apareció entre mis manos.

Supongo que eso que dicen de que los sueños son cómo y dónde nosotros queramos es cierto y que soñamos lo que queremos soñar.

El caso, como iba contando, es que después de beber agua y coger aliento e impulso seguí la marcha.

Ahora que me paro a pensar... mi sueño fue simple, se trataba de caminar entre la nada.

Después de un momento, cuando creía no poder más, llegue como al final del camino... me era imposible seguir avanzando, algo, no sé el qué, me lo impedía, me impedía avanzar.

Me detuve, y justo en ese momento, alguien frenó en seco al chocarse con mi cuerpo, sentí sus manos tocándome la piel... giré bruscamente y enfrente, lo tenía a él, sí, era él.

La persona con la que me hubiera gustado emprender el camino desde el principio, con el que quería soñar todas las noches, con el que quería ir de la mano, juntos, a donde fuese, cuando fuese, pero juntos.

Y vuelvo y digo que los sueños se crean con restos que nuestra mente desecha por falta de hueco... que soñamos dónde, cuándo y con lo que queremos.

Siguiendo con el sueño les digo, que cuando me quise dar cuenta y hablar o decirle algo... sentí desaparecer, sentí desaparecer todo a mi alrededor, como todo se desvanecía.

Había despertado... y lo más increíble, fue lo que me pasó luego... llamé a la persona con la que había soñado y lo primero que me dijo fue ''no estabas soñando''.

Y así fue... no lo soñé, no estaba soñando.