Lectores y escritores

En este apartado el protagonista es el lector y sus creaciones, EL LECTOR ESCRITOR, en su sentido más amplio; es decir, no sólo el lector de mis libros sino todo aquel que quiera enriquecer este rincón literario con sus textos. Envíalos a la dirección:

miguelangelguelmi.escribe.narramos14@blogger.com



En el "asunto" de tu correo escribe el título de tu composición, tu nombre y, si lo deseas, tu lugar de residencia. Ejemplo:





La luz en la niebla. Pedro Márquez. Gran Canaria.



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¡BIENVENIDOS!

Lo vi en el parque.Juan Francisco Foncubierta Cabrera.Gran Canarias

Un dia,despues de salir del colegio fui al parque y vi una pancarta que decia:perro perdido se ofrece recompensa por encontrarlo,pensando en ello me monte en los columpios ,cuando me doy la vuelta veo exactamente al mismo perro ,entonces me bajo del columpio y lo llamo,pero el perro no me hacia caso asi que me eche a correr detras de el,no lo alcanzaba y tropece en medio de la carretera por mucha suerte no me atropellaron pero debio estar a 10 centimetros d hacerlo,todavia no habia perdido de vista al perroasi que segui detras de el.
me canse asi que pare y el perrotambien lo hizo otra vez llame al perro y esta vez me hizo caso y vino,lo coji en brazos y de camino al parque se me callo el perro pero volvi a cojerlo y cuando llege al parque mire la direccion y fuy alli a dejar el perro y por ello me dieron diez euros.


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 El chico de la bufanda roja
 
Como cada mañana me dirijo a mi puesto de trabajo en la capital de Madrid que para llegar a él tengo que trasladarme en metro. Siempre acostumbro a sentarme en el último vagón del metro, hasta que llegó el día en que mi sitio estaba ocupado por un chico con una bufanda color roja y me puse de muy mal humor, ya que inconcientemente pensaba que ese sitio era mío porque durante tantos años cogiendo el metro siempre me sentaba allí. Ese misterioso chico se dio cuenta de que me quedé sorprendida mirándole, pero yo continué caminado y ocupé otro asiento.
Lo mismo sucedió a la mañana siguiente, hasta que un día me propuse tener valor y romper el hielo, solo por interés. Pero más me sorprendió cuando me habló el a mí. Tímidamente me dijo que se llamaba Raúl y que era nuevo en la cuidad, sinceramente yo no le prestaba atención a lo que me decía solo se me iban los ojos a mi asiento tan acogedor que años atrás ocupé. Día tras día manteníamos conversación y ahí fué cuando me demostró que era un chico sencillo, culto y sincero, sin darme cuenta me fue enredando en su encanto y deseaba que amaneciera para poder verlo al final del vagón. En esos minutos que compartía con él se me olvidaban todos mis problemas hasta el punto que olvidaba que me dirigía a mi trabajo. Cada día me levantaba más y más ilusionada pensando de qué hablaríamos, cómo me sonreiría al verme, cómo se quedaría su rostro al escuchar mi voz…
Pero una mañana el cielo estaba oscuro y triste presentía que algo malo me deparaba y mis intuiciones eran ciertas pues en el metro en el último vagón no estaba él, nerviosa me dirigí buscándolo por todo el metro pero nunca apareció. Pasados los años sigo buscándolo y dirigiéndo mi mirada al asiento donde compartí en su día muchos momentos inolvidables.

 

 



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Lo vi en el metro.Fran Ramos.Gran Canaria

El verano pasado había viajado a la capital de España, Madrid a visitar a mi tía Gema. En mi estancia allí conocí a muchas personas, visité lugares preciosos etc. También subí al metro y ahí conocí a una persona interesante, no la conocía de nada pero me saludaba cada vez que me veía. La veía en el parque, en la cancha, en el centro comercial… fuera donde fuera me saludaba y me daba una de sus mejores sonrisas para alegrarme el día, yo le contestaba con otra sonrisa tímida.

Al paso de los días me la encontraba en todos sitios yo no sabía el porque de perseguirme, mientras pasaban los días lo veía cada vez mas, pensaba que me iba a secuestrar. Yo estaba muy nerviosa no sabía que hacer en aquel momento si comunicárselo a mi tía o estarme callada porque podría ser peor. Yo salía a la calle con miedo.

Un día salí a comprar el pan con miedo, pero al volver a casa me di cuenta de una cosa, de que aquel hombre tan extraño no estaba por todo aquello vigilándome, me salio una sonrisa al saber que ya no me perseguía.

Cuando llegue a casa con esa sonrisa mi tía me preguntó el por qué de estar tan contenta y yo se lo conté todo. Que el día aquel que cogimos el metro me había saludado un hombre extraño que lo veía en todos sitios y que parecía que me acosaba hasta hoy que ya no lo veo. La tía se quedó sorprendida al oír la anécdota de su sobrina.

Estuve una semana sin verlo por todo los alrededores de mi edificio pero un día fui con mi tía a comprar el ticket para viajar al día siguiente  a la noche y lo ví allí mi tía me miro y me pregunto que me pasaba yo le contesté que ese era el hombre que me perseguía ella se rió ese es el borracho de la estación ese no mata una mosca la sobrina se tranquilizó un poco pero seguía nerviosa. Volvieron a casa y se pusieron a preparar las maletas para el día siguiente después de tanto trabajo se sentaron el sofá a ver una película, de pronto se cortó la película y hubo una noticia de última hora. En Madrid esa hubo uno de los mas violentos asesinatos de la capital española con 2 heridos y tres víctimas inocentes por causa de un tiroteo entre bandas el jefe de un de esas banda era conocido como el borracho de la estación de trenes mas cercana a la zona de la catástrofe, mi tía se quedó con la boca abierta y yo muy asustada, las bandas al oír la sirena de la policía desaparecieron todos, pero no andarán muy lejos

Así que se podrán seguir aún. Fuimos corriendo a la comisaría y les dije que yo reconocía la cara del jefe de una de las bandas les dije que los vi por primera vez en el metro, y también les conté mi historia todo lo tuvieron en cuenta a la hora de buscarlos y gracias a mi información lo encontraron y le preguntaron donde se podría encontrar la otra banda y se negaba a decir pero al final se dio por vencido y cantó donde se escondían todos.

Al día siguiente llegue a mi casa nada mas llegar se lo conté todo a mi madre pero ella no se creía nada de lo que oía.

Lo vi en el metro. Meritxell Mendoza. Gran Canaria

 
 
      Lo vi en el metro

 

  A mi corta edad he comprendido que existen muchas historias que llegan al corazón. Por eso, voy a contarles una especie de episodio que me ha contado una de mis familiares.

Por motivos médicos, una de mis tías se trasladó a Madrid para realizarse unas revisiones rutinarias en un hospital a las afueras de la capital.

 

Todos los días tenía que trasladarse en metro hasta él. A las7:30 de la mañana cogía la misma línea de metro, por ser hora punta siempre había aglomeraciones de personas en los andenes: empresarios, turistas, deportistas, un sinfín de personas que no dejaban de entrar y salir de los vagones, todos ellos con mucha prisa corrían hacia sus destinos, sin preocuparse ni tomar en cuenta lo que a su alrededor ocurre.

 

Esto hacía que ella se detuviese a menudo y observara esta actitud de la gente, sin ver que nadie prestaba atención a un hombre que siempre estaba sentado en unas sucias y frías escaleras.

Todos los días coincidía con esa persona, dándose cuenta que la miraba como si la conociese. Ella al estar sola en una gran ciudad como Madrid, desconfiaba al tratarse de un desconocido, tenía gran reparo de que esa persona siempre la mirase de esa forma, ya que su aspecto era algo descuidado y su cara estaba cubierta de una espesa barba.

 

Uno de los días sus miradas se cruzaron, dándole una especie de vuelco el corazón. Sintió dentro de sí un escalofrío que la dejó paralizada durante unos segundos. Al pasar ese instante, vinieron a su mente recuerdos de un amor del pasado, que había dejado en ella mucha huella.

Durante todo el día, en su mente se repetía constantemente ese momento, llegando a la conclusión de que aquella mirada pertenecía a Gabriel, su antiguo amor.

 

Llegada la mañana siguiente, decide acercarse a él y poner fin a sus dudas. Se encontraba bastante nerviosa pero no dudó un momento en aproximarse y pronunciar su nombre. Él reaccionó de forma inmediata, levantó su mirada hacia ella pero no puedo mediar palabra. Eli al darse cuenta de su reacción, y ver que realmente se trataba de él,  se sentó a su lado y empezaron a recordar aquel maravilloso amor que les unió en el pasado.

 

Él le contaba que su vida no había sido todo lo buena que esperaba, pero que no la había olvidado ni un solo instante, que la había reconocido desde el primer momento que la vio. Ella muy emocionada, lo abrazó y desde ese momento no se han separado. Han pasado varios años y son una pareja consolidada y feliz. Nunca se olvida del lugar donde se reencontraron, y por tanto ella titula su historia como ''Lo vi en el metro''.

 


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lo vi en el metro... Hector vega bolaños

LO VÍ EN EL METRO…….

     Estando de viaje con mi familia por Madrid queríamos pasar de un lado a otro de la ciudad y lo único que podíamos hacer era coger el metro. Bajamos a la estación y estaba todo muy solitario, no había nadie rondando por los alrededores. Después de tantas vueltas sin ver a nadie, montamos en el metro sin pagar. No había nadie en el interior, solo un maletín custodiaba los pasillos del metro, el camino que nos quedaba por recorrer era inmenso. El metro paraba en cada estación pero no recogía a nadie. Nos estaba pareciendo todo muy extraño.

     Teníamos curiosidad por saber el contenido del maletín, nos acercamos con cautela y nos dimos cuenta que tenía una chapa dorada en la que figuraba el nombre de "Gutiérrez & Asociados". Después de examinar el maletín, decidimos abrirlo, contenía diversa documentación relacionada con un caso de asesinato. El dueño del maletín, Alfonso Gutiérrez, era el abogado del asesino llamado Sebastián Santander, al que se le acusaba de haber matado a dos mujeres hacia dos semanas en la estación del metro de Madrid. Mi padre estuvo leyendo los papeles y habían suficientes pruebas para acusar al asesino como culpable de los hechos. Nos llevamos el maletín al hotel y allí lo guardamos hasta decidir qué hacer con él.

     Pasados unos días leímos el periódico y salía en la portada que se había celebrado  el juicio y el asesino fue declarado inocente por faltas de pruebas. Mi padre localizó al juez y le entregó el maletín para que estudiara los documentos que habían en el mismo con suficientes pruebas para declararlo culpable y meterlo en prisión.

     Mientras, el asesino que sabía que tarde o temprano lo iban a capturar se fue a Francia. Tras unos meses de intensa búsqueda el asesino fue capturado y juzgado por el juez basándose en las pruebas que habíamos encontrado en el metro. Al asesino le cayeron quince años de cárcel y una indemnización a la familia de los fallecidos.

Lo vi en el metro. Brian Matías Perdomo Martín. Gran Canaria

 

Érase una vez una leyenda de un hombre conocido como el mal, solo los niños inocentes podían diferenciarlo de la sociedad, todos los demás no sabrían diferenciar aquel hombre del resto.

Solo se conoce que era alto, vestía una capucha negra y no se dejaba ver su rostro, se dice que la persona que vea a este señor morirá en menos de una semana y todas las personas que se sitúen a su alrededor también. La cuidad estaba aterrorizada, habían muertes numerosas y las familias se destrozaban por las perdidas de sus seres queridos.

Había una familia que se negaba a la realidad, se reunían en casa sin salir para que no se haga la leyenda con su familia.

Un día el componente mayor de la familia se desvaneció, toda la familia pensaba que hacer, podían llevarlo al hospital pero también arriesgarían su vida ya que para llegar al hospital mas cercano había que recorrer largas distancias en metro, decidieron que había que llevarlo a un hospital, y pasara lo que pasara se mantendrían juntos en todo momento, se pusieron manos a la obra y llegaron al metro para el hospital con toda la familia, pudieron llegar al hospital y Volver sin ningún problema, todos estaban felices ya que habían vuelto a casa sin ningún problema, el mal no había entrado en sus vidas para destrozar la familia. Pasaban los días, un día con abundante lluvia y tronadas estaban en casa con toda su familia. Con atónitas miradas vieron entrar el mal por la ventana, decidieron no alarmarse, no podría pasar nada ya que nadie de la familia había visto a ese hombre.

La niña menor de la familia, una niña inocente dijo

-         ¡ mama ! yo lo he visto, lo vi en el metro

Toda la familia fue asesinada, ya que todos se situaban aquel día en el metro, pero como habían prometido, estarían siempre juntos y así fue.

 



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Corazones rotos. Brian Matías Perdomo Martín. Gran Canaria

              Corrían tiempos lejanos, una joven pareja de adolescentes enamorados disfrutaba de un paseo por el parque de la cuidad. La chica se había enamorado locamente De su novio. Este chico era una persona alegre y que le gustaba vivir la vida sin saber apreciar las pequeñas cosas de la vida al contrario de su novia que era mas reservada.

 

         Poco a poco se dio cuenta de que realmente el no amaba a su novia. Pensaba que el hecho de tener novia era una perdida de tiempo

Tener novia es tener una vida con limitaciones decía él.

Solo había un problema, la chica se había enamorado locamente de él,

El chico no quería que su novia sufriera al perderlo ya que le tenía mucho aprecio.

       

          Un día sin pensarlo mucho escribió una carta de despedida a su novia diciéndole que se iba lejos sin motivo alguno, obviamente a su novia le afecto mucho, gracias a el apoyo de sus mas cercanos salió adelante, el chico se sentía mal ya que todo eran  mentiras, solo quería vivir la vida sin limitaciones. Pasaban los años y decidió volver a la ciudad a buscar otra vida alejada de exaltaciones. En aquellas calles era solo un indigente el paso de los años borro los recuerdos que aquella cuidad conservaba de él, y lo mismo pasó con las personas. Un día se encontró con quien fue su novia durante un tiempo, a la cual engañó.

 

            Pensó que volver con aquella chica cambiaría su vida, pero era demasiado tarde, la chica había madurado, se dio cuenta de que ese chico no sabía valorarla. La chica encontró el amor de otro hombre y pensaba formar una familia, el chico estaba muy triste y se dio cuenta que a veces mas vale no arriesgar cuando alguien tiene lo necesario.

Arriesgando se puede ganar, pero también se puede perder.

 

 



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