Lectores y escritores
En este apartado el protagonista es el lector y sus creaciones, EL LECTOR ESCRITOR, en su sentido más amplio; es decir, no sólo el lector de mis libros sino todo aquel que quiera enriquecer este rincón literario con sus textos. Envíalos a la dirección:
miguelangelguelmi.escribe.narramos14@blogger.com
En el "asunto" de tu correo escribe el título de tu composición, tu nombre y, si lo deseas, tu lugar de residencia. Ejemplo:
miguelangelguelmi.escribe.narramos14@blogger.com
En el "asunto" de tu correo escribe el título de tu composición, tu nombre y, si lo deseas, tu lugar de residencia. Ejemplo:
La luz en la niebla. Pedro Márquez. Gran Canaria.
Por último, escribe o pega el texto en el cuerpo del mensaje.
¡Y RECUERDA! Cuida la ortografía y los signos de puntuación.
¡BIENVENIDOS!
Por último, escribe o pega el texto en el cuerpo del mensaje.
¡Y RECUERDA! Cuida la ortografía y los signos de puntuación.
¡BIENVENIDOS!
El entierro de las sardinas. Raquel Rosario Martín.
Teníamos pensado ir al entierro de las sardinas por la noche. Afortunadamente cuando llegamos había poca gente. Pablo me había visto y se acerco a mí para saludarme. Aún recuerdo esas palabras que fueron muy importantes para mí: " Marta, estás muy guapa, ¿ te apetece ir a dar una vuelta conmigo ?". Al principio estaba muy nerviosa ya que Pablo nunca me había invitado a dar una vuelta con él, siempre habíamos salido en grupo. Nos sentamos en un banco donde no hubiera mucha gente para poder hablar. Entonces muy suave y al oído me dijo que le gustaba y que le gustaría llegar a algo más que amigos. Desde ese momento Pablo y yo empezamos una bonita relación.
SHADOWS: Capítulo 2.
Bueno, vi algunos comentarios con lo cual ¿por qué no subir mas?
Aquí os dejo algo mas, espero vuestros comentarios, críticas y todo lo que tengáis para mi.
Att: The girl who write.
SHADOWS
DAMIAN
Salté por la ventana y salí rápidamente de allí. Sabia que desde que se diera cuenta de lo que estaba escrito en aquel pequeño papel no dudaría en asomarse y gritarme algún que otro taco.
Corrí unos cuantos metros hasta que supuse que ya estaba bastante alejado. No creo que vaya a salir e ir corriendo detrás de alguien que no sabe ni por donde se ha ido. Saque mi teléfono y mire tontamente la pantalla. Esperaba ver alguna llamada o mensaje de ella. Aunque fuera un simple "ESTÚPIDO" sabría que se había tomado la molestia, pero no. No había nada. Yo había reaccionado de forma extraña ante ella, mis hormonas me habían traicionado.
Me pase todo el camino hacia la pequeña cafetería del pueblo pensando en todo lo ocurrido y porque no decirlo, rezando para que al menos me enviase un simple mensaje.
Hice cola en la pequeña cafetería y tome mi café necesitando ya mi chute de cafeína diario. Dándole un pequeño sorbo me acomode en la silla y me recline hacia atrás viendo como entraba y salia la gente de allí. Sin preocupaciones, sin miedo a que fuera su último día de vida. En la mañana cuando me acerque a desayunar los chicos habían estado hablando del problema que habíamos encontrado con los cazadores. No querían que nos preocupáramos, sobre todo lo mas jóvenes, por eso intentaban mantener alguna información lejos de nosotros, pero eso no es tan fácil. Noto claramente que el problema es mas grave de lo que ellos nos quieren hacer pensar.
Sentí un escalofrío a lo largo de toda mi nuca, centre mi mirada en la puerta para ver entrar a un hombre alto con una escopeta en el hombro derecho. Un cazador. Además llevaba un pequeño y fino brazalete con unas iniciales en la mano izquierda, "HGC". Sin duda alguna debería descubrir que se escondía detrás de esas iniciales. Al ver que el tipo se adentraba dentro de la cafetería un gruñido se formo en lo hondo de mi garganta, lo unico que deseaba era saltar sobre él y despedazarlo. Por culpa de él y mas como él no podía vivir tranquilo, ni yo ni los demás. Cerré los ojos e intente relajarme reteniendo el gruñido que estaba apunto de escapar de mi garganta. Tome el café que me quedaba y me levante sin darle una segunda mirada. Sabía que si lo hacia no seria capaz de controlarme por segunda vez en un mismo día.
Salí de la cafetería y una fría corriente de aire me golpeo el rostro. Este invierno sin duda sería muy frío.
Saqué mi teléfono y abrirlo vi algo que consiguió relajarme y hacerme sonreír.
IDIOTA.
Sam.
Un pequeño mensaje, no decía nada mas.
Bueno, no era exactamente lo que había pensando pero... no dejaba de ser algo.
SAM
Me tumbé en el sofá el resto de la mañana e intente olvidarme del chico el resto del día Chico el cual al parecer se llamaba Damian, debía tener uno o dos años más que yo y al cual le envié un mensaje llamándole idiota. Sí, como podéis ver no he conseguido mi propósito de olvidarme de él.
Intentaba autoconvencerme de que lo que había pasado fue parte de un sueño, lo cual por una parte no era tan imposible ya que...
-Él si que parece parte de un sueño...- susurre aun absorta en mis pensamientos- con esos ojos verdes que parecen que te van a...¿PERO QUE ESTOY DICIENDO? - me dije a mi misma sacudiendo mi cabeza de un lado para otro.
Siempre había algo que me aseguraba que lo que había pasado (ni Damian) era un sueño. Ese pequeño papel que había dejado con su nombre y número.
Suspire mirando a Luke, el "pequeño" perro de mi madre, aunque sinceramente, yo no llamaría pequeño a un pastor aleman de 60 kg.
-Me va a volver loca, ¿a que sí?- el perro pareció entender ya que ladro a forma de respuesta, lo cual yo decidí entender por un sí.
Pasé el resto de la tarde leyendo un libro que me habían recomendado hace tiempo, aunque ocupe gran parte del tiempo viendo la televisión. Una vieja película en blanco y negro. No le preste mucha atención, tenia cosas mas importantes, o al menos mas extrañas, en la mente.
-¡Sam! - Mi madre. Había llegado extrañamente mas temprano.
Fui rápidamente a la puerta para encontrarme con mi madre con una cara de muy pocos amigos.
-¡No has sacado al pequeño Luke!- ¿En serio consideraba eso pequeño? Se que no tendría ningún problema en tirar de mi y arrastrarme por la nieve, razón principal por lo que no o había sacado.
Iba a responder cuando sentí como una correa se estampó contra mi cara y la atrape rápidamente en mis manos mientras hacia una mueca.
-Vete. Ahora.
-¿Qué? ¿Ahora? Pero si hace mucho frío y anochece pronto, además cenaremos en nada, ¿verdad? - dije poniendo una pequeña sonrisa sabiendo en que tenia razón en todo lo que había dicho.
-Pues ya sabes, antes vayas, antes vuelves - dijo girándose y dejándome con la palabra en la boca.
De nada hubiera servido responderle así que preferí ahorrarme una nueva discusión y decidí ir a por Luke.
Me acerque al perro que ya estaba emocionado por el paseo que le esperaba. Lo até y comencé a caminar camino al bosque a un pequeño sendero por el cual solía pasearlo. Mas bien era Luke el que me arrastraba y yo daba tumbos detrás de el mientras intentaba que la correa permaneciera en mis manos y no se escapara de ellas.
Al poco rato Luke se tranquilizó y caminó a mi lado, yo iba dándole pequeñas patadas a piedras que me encontraba en el camino y viéndolas rebotar contra el suelo.
No sé cuanto tiempo exactamente pasó pero cuando me pude dar cuenta era casi de noche.
-Luke creo que es hora de volver- dije girándome al perro. Estaba tenso, las orejas rectas y muy atento a sus sentidos.- Eh.. ¿que pasa chico?- dije agachándome a su altura y acariciándolo entre las orejas.
Gruño levemente y me asuste. Este perro quizás de cuerpo no era pequeño pero de mentalidad se creía un caniche, así que no era normal verlo así, algo debía de pasar.
Me puse de pie y tiré de la correa dispuesta a irme a casa y encontrar otra ruta de paseo para Luke cuando, algo heló mi sangre. Un solo ruido consiguió paralizarme de tal manera que no fui capaz de mover un solo musculo. No tenía fuerzas para silenciar al perro y sus ladridos incesantes.
Un disparo. ¿De donde había salido? y más importante...
¿Quién lo había recibido?
SHADOWS: Capítulo 1.
Bueno, no estoy tan lejos de la mayoría de los que entráis en este blog, por eso mismo he decidido hacer algo interesante. Digamos que puede ser un juego. Un juego para vosotros, descubrir quien soy quizás, o también solo poder disfrutar de la historia que os traeré.
¿Queréis más? Simple, solo tenéis que comentar.
Att: The girl who write.
SHADOWS
SAM
Primer día de invierno en en condado de McDowell, en Virginia Occidental, y estoy sola en casa.
No es que me moleste, me gusta poder pasar tiempo sola. Y cuando digo sola, es sola de verdad. A mi familia no se le ocurrió otra genial idea que tener su casa en la parte muy cerca de los limites del bosque.
He crecido observando a los animales en su hábitat y no como los demás niños que iban al zoo para verlos, a mi no me hacia falta. Ahora a mis 17 años no hay cosa que ame mas que observar a los animales en su propia hábitat.
Me levanté de la cama algo que para mi sufrimiento me hizo sentir el frío que ya comenzaba a hacer, además, hacía mas del normal por haber dejado la ventana abierta la noche anterior.
Llevaba puesta una blusa larga y ancha, junto a unos pantalones de pijama con dibujos de copos de nieve.
Yuju... el espíritu navideño a llegado a mi.
Me dirigí a la cocina dispuesta a prepararme un buen y merecido desayuno. En la mesa mis padres me habían dejado una pequeña nota explicándome que llegarían a la hora de la cena, cosas de trabajo me dije a mi misma.
Preparé mi desayuno y me puse a ver la televisión.
-Así que dibujos animados, umm...
Me puse de píe y me giré sobresaltada, provocando que parte de mi zumo acabara en mi blusa.
Dirigí mi mirada hacia al extraño que se encontraba parado en medio de mi cocina. Era un chico que tendría mas o menos mi edad, unos diez o quince centímetros más alto que yo, buen físico y como joya de la corona unos increíbles ojos verdes. En una chica hubiesen quedado preciosos pero... en él resultaban ser... intimidantes, era como si pudiera traspasarme y ver dentro de mi, ver mis pensamientos.
Escondí toda mi inseguridad y miedo que me provoco ver a este extraño aquí y le hable con la voz lo mas firme que pude:
-¿Quién eres y que se supone que haces aquí? - no conseguí que mi voz saliera todo lo firme que quería pero... ¿que mas podía hacer? Estaba en medio de mi cocina con un extraño el cual me superaba en fuerza y tamaño. Vosotros también os hubierais asustado. Al menos un poquito.
Lo miré de arriba a abajo fijándome en lo que llevaba puesto unos pantalones negros que le caían de forma atractiva sobre sus caderas, una blusa sencilla blanca y unas deportivas. El conjunto que llevaba podía ser de los mas simple que hay, pero en él se veía.. diferente.
Lo miré haciendo un gesto con mis cejas exigiéndole respuesta. No confiaba en mi tono de voz ahora mismo y su hubiera hablado habría perdido toda la seguridad que conseguí antes.
Se coloco su dedo indice sobre su labio inferior y entrecerró un poco los ojo
-Ummm... digamos que, tenia curiosidad - dijo mirándome fijamente con una pequeña sonrisa de medio lado dibujada en sus labios.
-¿Curiosidad de q...
-De ti. - dijo seriamente sin ni siquiera dejarme terminar la frase. ¿De mi? Pero... ¿que se supone que era yo? Porque iba a tener alguien curiosidad sobre... mi. Me quede mirándolo en silencio sin saber que decir durante unos instantes, luego otra duda rondo mi cabeza.
-¿Como has entrado?
Se encogió de hombros -por tu ventana, está abierta, menos mal que fui yo, y no otro cualquiera - dijo guiñándome un ojo y provocando que me ruborizara.
Sam, no puedes consentir esto, un extraño se cuela en tu casa y tu te estas sonrojando ante sus comentarios.
-Pero estamos en un segundo piso, como...- era prácticamente imposible no hay ninguna tubería ni nada para poder subir ni nada por el estilo a lo que poder agarrarse.
-Digamos que soy buen escalador- dijo encogiéndose de hombros.
No podía soportarlo mas esto cada vez se volvía mas extraño. Lleve mi mirada a sus manos buscando alguna rozadura o corte que se podría haber hecho mientras escalaba, pero nada. Estaban perfecta, sin ninguna herida.
-Tienes que irte- dije lo mas fríamente posible.
-Tranquila gatita, no hay prisa- dijo con actitud relajada y confiada.
-¿Que no hay prisa? ¿Tranquila? - dije alterandome ligeramente- Lo siento pero es que un extraño se ha colado en mi casa, entérate que no te conozco de nada, y no te preocupes que la próxima vez estará cerrada mi ventana- intentaba deshacerme de el, sé que esta actitud no me durara mucho y menos teniendo esos impactantes ojos sobre mi.
Sonrío de medio lado. SÍ EL INDESEABLE SE ESTABA RIENDO DE MI, DE MI. No puedo creerlo.
-Sal por la puerta o por la ventana, me da igual pero sal de aquí- intentaba no mirarle a los ojos, si lo hacia perdería esta seguridad.
-Prefiero la ventana soy buen escalador recuerdas-dijo mientras se acercaba a mi- Además se que no te conozco, por eso estoy aquí para arreglar eso.
Mire hacía la pared intentando no mirarle, pero era prácticamente imposible notando como cada vez lo tenía mas y mas cerca.
Millones de cosas pasaron por mi mente mientras pensaba en todas las novelas que me había leído, este tío podía ser perfectamente un asesino y tenerme ahora mismo a su merced. Esto no podía estar pasando.
-Enserio, vete...- la voz me salió mas débil pero pareció funcionar ya que no dio ningún paso mas hacia mi.
Se giro sobre sus talones dirigiéndose a la ventana de mi habitación.
-No te olvidaras de mi y tampoco te libraras- dijo mirándome por encima de su hombro y guiñándome un ojo mientras tiraba un papel sobre la mesa. Luego salió por la ventana dejando la casa sumida en un total silencio.
Me dirigí rápidamente a la ventana para poder descubrir como conseguía bajar y subir pero al llegar no vi nada. Ya no estaba allí. Aquello si que era raro.
Note como comenzaba a tiritar así que cerré la ventana y volví a la cocina.
Vi el papel que el había arrojado sobre la mesa. Lo cogí y en el pude ver algo que no era absolutamente lo que me esperaba.
"Damian Byrne - 405 952 1830"
Me había dejado su número de teléfono.... ¡Sera cara dura!
medicamento. Anabel Mª Jiménez Vega.
Recupevision
Ingredientes: Zanahoria rayada, zanahoria sancochada, tacos de cebolla, vista de águila y paracetamol.
Indicaciones: Gracias a este medicamento las personas que sufren miopía podrán recuperar su visión ocular
posología: Una persona adulta que sufre una gran miopía podrá ingerir dos pastillas mientras que una persona que sufre una leve miopía solo podrá ingerir una. Este medicamento no es apto para niños.
Contradicciones: Las personas que sean alérgicas la zanahoria o a la cebolla no podrán disponer de este medicamento.
Efectos secundarios: La piel podría volverse de un color anaranjado, sentimiento de tristeza, no podrían para de llorar y algunas veces ganas de volar.
Datos: Si una persona sufre una intoxicación de este medicamento deberá acudir al oculista más cercano.
Objeto mágico. Anabel Mª Jiménez Vega
Este artefacto está compuesto por unas hojas de papel en forma de corazón y un pequeño bolígrafo rojo pasión.
Con este artefacto podrás olvidarte de ese amor no correspondido que rompió tu corazón, para ello tendrás que escribir en una de las hojas anteriores el nombre de la persona que te hizo sufrir y a continuación romper dicho papel, cerrar tus ojos y desear con todo tu corazón olvidar dicho dolor.
medicamento. Anabel Mª Jiménez Vega.
Recupevision
Ingredientes: Zanahoria rayada, zanahoria sancochada, tacos de cebolla, vista de águila y paracetamol.
Indicaciones: Gracias a este medicamento las personas que sufren miopía podrán recuperar su visión ocular
psología: Una persona adulta que sufre una gran miopía podrá ingerir dos pastillas mientras que una persona que sufre una leve miopía solo podrá ingerir una. Este medicamento no es apto para niños.
Contradicciones: Las personas que sean alérgicas la zanahoria o a la cebolla no podrán disponer de este medicamento.
Efectos secundarios: La piel podría volverse de un color anaranjado, sentimiento de tristeza, no podrían para de llorar y algunas veces ganas de volar.
Datos: Si una persona sufre una intoxicación de este medicamento deberá acudir al oculista más cercano.
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