Eran las tres y media de un viernes, y había quedado con un amigo en mi casa a las cuatro. Quedamos en que él me daba un toque cuando estuviera saliendo de su casa, pero ese amigo mío es de los que al final no llaman, y cuando suene el teléfono lo mas probable es que sea otra persona y no el. Bueno, al final estuve esperando hasta las cinco esperando a que llamara, luego me desesperé y lo llamé. Me puso la escusa de que se había olvidado y quedó con otra persona, me enfadé y le dije lo que le tenía que decir, después de dejarle las cosas claras no le he vuelto a ver jamás en mi vida.
Lectores y escritores
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El Citopeco. Héctor Santana Beneyto.
El citopeco era una criatura misteriosa que habitaba en todo tipo de lugares, camuflándose con el entorno si que nada ni nadie se diese cuenta de su presencia.
Un dia un niño jugando mientras llovía vió como por una silueta grande e invisible caían las gotas de lluvia como si hubiese algo ahí. El niño fue a ver que era eso y a medida que se acercaba veía cómo la silueta se movía muy lentamente. Cuando estuvo al lado de esa cosa la tocó e inmediatamente se fue corriendo , el niño decidió no contarle a nadie lo que habia visto por si acaso. Al dia siguiente ,que también llovía fue al mismo sitio a ver si estaba la criatura. Tuvo que esperar escondido 3 o 4 horas y al final se dio por vencido pero, al darse la vuelta, lo vió pero sin el camuflaje.Era un ser enorme y cambiaba de color dependiedo del entorno, pero la más importante era que sabía hablar. El niño le preguntó su nombre y él le dijo que no tenía ,así que le llamó Citopeco.
El Citopeco y el niño se hicieron muy buenos amigos. Cada año que pasaba eran mejores amigos hasta que el niño, ya con 18 años, 10 años despues de haberle conocido le dijo que tenía que irse por mucho tiempo. El Citopeco le preguntó por qué y a dónde, a lo que el niño respondió que tenía que ir a la universidad y con esa respuesta el niño se fue.
El Citopeco triste y solo volvió a vagar por la ciudad. En los 4 años que estuvo sin su único amigo lo pasó mal, aburrido, triste y solo, sin nada que hacer, solo vagaba y vagaba por la ciudad siendo invisible de nuevo.Un dia vio escrito en la ventana de la habitacion del niño: "CITOPECO", así que fue a ver de qué se trataba y cuando llegó vió que era su amigo.Se alegró mucho y todo volvió a ser como antes.
Cuando suene el teléfono. Ylenia Moreno Suárez. 4ºB
Cuando suene el teléfono.
Creo compartir esta situación con más personas... la típica en la que seguramente casi todos nos hemos encontrado alguna que otra vez.
Ese día en el cual piensas que no ocurrirá más que lo ocurrido días atrás... hasta que pasa.
Conoces a una persona especial con la que te es realmente fácil conversar... con la que te sientes bien estando a su lado, y a la vez sorprendida por congeniar tan bien con alguien a quien apenas acabas de conocer...
Después de charlar durante un buen rato, compartir aficiones y risas, confidencias y alguna que otra experiencia, te intercambias los números de teléfono; es imposible no volver a hablar con él... tiene algo que te llama tanto la atención... algo que despierta tu interés... como casi nada lo había despertado.
Definitivamente tiene algo que te engancha.
A continuación nos despedimos... con cierto temor a no volvernos a ver, pero con la mejor de nuestras sonrisas.
Yo le sonreí y le dije de quedar para vernos otro día, él aceptó encantado y prometió llamarme nada más llegar a casa... para concretar mejor el lugar, la hora y el día.
Aún recuerdo lo desesperada que estaba por oir mi móvil sonar, lo mucho que miré la pantalla llendo de camino a casa para asegurarme de que no me había llamado.
No tardó demasiado en hacerlo... y recuerdo que lo primero que le dije fue "te juro que pensé que no me llamarías..."; a lo que él respondió: "¿cómo no iba a hacerlo?... estaba deseando llamarte y oir tu voz"
Los yernos. EML. M
Porque está claro que no se los van a leer. Porque la mayoría de jóvenes de hoy no leen, y los pocos que lo hacen, lo ocultan para no convertirse en el hazmerreír de la clase. Y la verdad es que no saben lo que se pierden. Pero yo tengo la fortuna de que a mis hijas no les avergüenza reconocer que aman la lectura. Por ello, quizás con algo de suerte, puedan contagiar a mis queridos yernos y a sus revoltosas hormonas.Sin embargo, jamás permitiré que toquen mi tesoro, esos libros son toda mi vida.
Recortamos juntos. GDC. EML. IHR. Grupo: Las Pin y Pon.
Belén no pudo rechazar la oferta y, además de a su hija Andrea, se trajo a su marido Fran. Todo parecía idílico hasta que Belén, caminando por la piscina, encontró un gato negro encima de su hamaca. Numerosos presagios negativos pasaron por su cabeza, mientras observaba cómo el gato se revolcaba en su toalla de La Sirenita.
En efecto, la cadena de desdichas comenzó en ese mismo instante. La Esteban había conseguido espantar al gato pero más feroces eran los felinos que se encontraban escondidos detrás de un arbusto para fotografiarla en bikini. Alterada y con altos niveles de azúcar en sangre, cogió su Iphone 4 y le mandó un whatsapp a Paulinito, que en ese momento se encontraba con los jeques árabes para hablar de la posibilidad de montarse un harén típico canario, para comentarle lo sucedido. Rivero echó a todos los fotógrafos del hotel y Belén se quedó más tranquila tras su chute de insulina.
Mientras tanto, Fran había decidido investigar más allá de las paredes del Waikiki Bar y así acabó en la playa donde conoció a Teri, una suculenta gobernanta de hotel que le había picado el ojo nada más llegar. Pasaron la tarde caminando entre las dunas de Maspalomas, pero pronto anocheció y Fran tenía que regresar. Olvidó que había quedado con Belén para "amortizar el todo incluido" en el bufet. Apresuradamente, se dirigió al comedor donde lo esperaba su querida esposa con cara de impaciencia. Las prisas hicieron que Fran no se cambiara de ropa y, mientras se servían una doble ración de lasaña precocinada, Belén divisó una mancha roja de pintalabios en el cuello de la camiseta de su marido. Enfurecida, mandó a Andreíta a por una ración de tarta y, sin pensárselo dos veces y ante la mirada atónita de la pareja de recién casados que estaban sentados a su derecha, le lanzó con gran ímpetu tal apetitoso manjar.
Al día siguiente, sorprendentemente, el hotel ocupó todas sus habitaciones, por lo que el deseo de Paulino se hizo realidad. ¿Serían turistas o periodistas del corazón?
Los yernos. Máster. IHR
Y por eso desde hace un tiempo no pego ojo pensando en cómo proteger mis tesoros. Me despierto sobresaltado dos o tres veces durante la noche sin saber qué hacer. Por el día, vigilo mis libros de miradas y tocamientos incestuosos.
Poco a poco, he ido escondiéndolos por la casa, en sitios estratégicos donde nadie pueda encontrarlos. La biblioteca se queda cada vez más vacía y me cuesta poner excusas para que no se den cuenta de lo que está sucediendo: "No, querida, es que me he llevado estos cinco para hacer una lectura comparada"; "Ah, esos dos tomos se los dejé a Rafael"…
Los libros fueron desapareciendo y cuando ya no podía argumentar más ejemplos para evadir las preguntas, acusé a mis yernos de que me estaban roban los libros. Por fin he conseguido que nadie se acerque a ellos, ni mis yernos ni mis hijas y seguramente, ni mis propios nietos.
LOS YERNOS. VAT. Máster
No es que mis hijas no formen parte de mí, pero una biblioteca no está destinada a tratarse como cualquier objeto que puede cogerse y tirarse como un trapo cuando el saqueador se cansa. Así es como actúan muchos hombres ante las mujeres, pero la diferencia es que ellas tienen la capacidad de decidir, mientras que el libro es el ser más sumiso del mundo, sí el ser ¿acaso no tiene vida?, ¿no la da cuando lo abrimos para leer y oler sus páginas?, tiene cuerpo, tiene olor, tiene historia, un ser en toda regla.
Con esto tampoco quiero decir que mis hijas estén destinadas a que sus maridos las traten como a un trapo, más que nada porque ellas no lo permitirían, han salido a su madre. Simplemente quiero resaltar el valor de un ejemplar que en muchísimas ocasiones es el único que nos apoya, que nos da consejos, que nos da ganas de seguir adelante, que nos hace reír, que nos hace llorar, … el único capaz de provocar unas sensaciones imposibles o casi imposibles de sentir junto a un ser humano. Por ello, el libro es un objeto que tenemos que tratar como él nos trata a nosotros, se lo merece.
