Lectores y escritores

En este apartado el protagonista es el lector y sus creaciones, EL LECTOR ESCRITOR, en su sentido más amplio; es decir, no sólo el lector de mis libros sino todo aquel que quiera enriquecer este rincón literario con sus textos. Envíalos a la dirección:

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La luz en la niebla. Pedro Márquez. Gran Canaria.



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¡BIENVENIDOS!

La mirada del pintor. Haydee Fuertes Gallego. GC.

En una tarde de primavera había dos niños en la calle jugando con soldaditos. Ellos trataban de imitar una guerra. Trascurrieron varios minutos y lo niños se marcharon para sus casas pero se despidieron con un emotivo abrazo ya que uno de ellos se iba a marchar a otro país.

Un día anunciaron por la tele que había una amenaza de guerra y que todos los jóvenes deberían dirigirse al ayuntamiento con lo más mínimo para presentar sus servicios al país.

Los jóvenes estaban reunidos y le dieron los coches, los armamentos y todos los utensilios para marcharse a luchar en defensa de su país.

Una vez en la trinchera todos se prepararon a la espera del enemigo. Enseguida empezaron a caer bombas, se escucharon ruidos de los aviones y escucharon ruidos de los casco de los caballos cuando rozaban el suelo.

Pasaron minutos intensos y ya una vez cara a cara se enfrentaron con todo lo que tenían. Después de un intenso movimiento los jefes de los dos bandos se tuvieron uno enfrente del otro y se miraron fijamente.

-         ¿Marcos eres tú? Dijo una voz suave y exaltada.

-         ¿Y tú eres Carlos?

-         Si Marcos soy yo tu amigos después de tato tiempo.

Los jóvenes mandaron a cada una de sus ejércitos que pararan que era una guerra sin sentido.

Se dieron un abraso muy intenso y charlaron dándose cuenta cada vez más que toda aquello era en falso y que nadie tenía la culpa de lo ocurrido y no se podía perder mas vidas.

A pesar de la tristeza todos juntos armaron una especie de mesa y festejaron que todo había acabado y los amigos en especial ya que hacia años que nos se veían y no se imaginaron que seria de aquella forma parecida a como lo habían dejado de niños.

Todo volvió a la normalidad. El amigo que se había marchado  volvió a su antigua casa y ya con su vida echa y siguieron siendo tan amigos como de pequeños.

Marcos que había estudiado dibujo ya era un pintor muy conocido decidió dibujar un cuadro con mucho valor sentimental. En el dejo plasmado el momento del rencuentro de el y su amigo en aquellas circunstancias.

La mirada del pintor. Oscar Mendoza . GC

 

En 1740 un grupo de personas paseaban por un parque que daba para el mar. De repente una pareja de amigos se quedó observando como se movía el agua y se quedaron extrañados pero nada dejaron pasar eso.

Pocos meses después salió por las noticias que se había descubierto una nueva isla y estaba completamente poblada de animales exóticos y de plantas nunca vistas. Esto levantó la admiración de muchos conquistadores que deseaban tomar la isla y hacer con ella maravillas.

Muchos trataron de imponer su reinado por la fuerza pero eran echados así uno tras otro asta que se cansaron y dejaron que la isla pasara hacer una isla turística donde las personas iban a observar todas las especies que la ocupaban. Pero nadie podía permanecer más de un día en ella.

Las primeras personas que vieron el movimiento no se lo podían creer y los dos amigos de aquel grupo decidieron hacer un viaje.

Una vez en la isla los jóvenes se propusieron que cuando alcanzaran una cierta edad serían los dueños de aquel paraíso

El tiempo trascurrió y ya la isla había sido visitada por muchas gente y cada ves eran menos frecuentes los viajes a ella.

De pronto estalló una guerra de varios conquistadores que querían intentar de nuevo conquistar aquella isla y convertirla en todo un centro turístico.

Muchos fracasaron, otros tantos murieron y algunos que otros desistieron por aquella decisión. Al final sólo quedaban dos y eran aquellos amigos que una ves se habían propuesto conquistar esa islas.

Con el paso del tiempo iban teniendo la idea mas clara que querían apoderarse de la isla y fueron surgiendo problemas entre ellos y se fue desasiendo su amistad para verse finalmente enfrentados en una absurda lucha.

Finalmente obtuvieron un permiso y se enfrentaron en duelo con sus tropas por la luchas de aquella isla. Hicieron un gran despliegue de personas con todo su armamento. Se dieron cita en aquella isla y se dijeron que sería a vida o a muerte.

Llego el día esperado por los dos hombres y se vieron las caras ya convertidos en enemigos irreconciliable pero lo que ellos no imaginaron que mientras transcurría la lucha le venían imágenes de aquellos tiempo que habían vivido juntos y cundo dijeron que los dos serian los dueños de la isla. Hubo un momento donde se miraron y dijeron que todo era una absurda y mejor seria cumplir aquella promesa de conquistar los dos las isla.

Firmaron un tratado donde ponían sus nombres como jefes absolutos de la isla e hicieron un gran festín con sus tropas para conmemorar así el comienzo del futuro de aquella isla que se convertiría así en una gran ciudad turística donde las personas pudieran hospedarse y gozar de todas las especies exóticas nunca vistas por muchos de ellos.

la mirada del pintor. Daniel Ramos García. Gáldar

Una vieja historia cuenta que hace mucho tiempo, concretamente en
1635, dos ejércitos, el español y el francés se enfrentaron por una
absurda razón. Un carro francés de mercancía había volcado en la
frontera entre Francia y España y no había llegado a su destino en
España, se perdió mucho dinero y nadie quiso asumir la culpa y pagar.
El general del ejército español que se llamaba José García Sánchez,
alias Pepe el Grande, ya tenía 54 años cuando se vio envuelto en una
trifulca con el gobierno francés que terminó en guerra. Las primeras
semanas la guerra fue tímida los dos ejércitos intentaban afianzarse
en un sitio estratégico para sorprender al enemigo, los españoles
conocían más el terreno pero los franceses quizás tenían mejores
armas, el caso es que las primeras semanas murió poca gente. Pero
cuando el ejército francés empezó a conocer mejor el terreno y a
sentirse más seguro en él empezaron las matanzas contra el ejército
español, el general, ya viejo y herido por el último combate le dijo a
su hijo Manuel García que ahora él quedaba al mando. A Manuel le costó
mucho adaptarse, unos tres mil muertos aproximadamente, pero Manuel
decidió unirse al ejército portugués para derrotar a Francia. Al día
siguiente en el frente por donde venían arrasando los franceses
aparecieron soldados para cubrir las víctimas anteriores y de sobra
para derrotar teóricamente a los franceses. Un gran despliegue de
efectivo desde luego. Pero algo fallaba en este gran ejército, aún
seguían muriendo soldados a manos del enemigo. Los nuevos aliados
tenían mejores armas y Manuel llegó a un acuerdo con Deco, general del
ejército portugués, para que le vendiera el arsenal que tenía para sus
necesidades y las armas de reserva, y también las trasladara a la
batalla en una noche si podía ser. Y así fue, todos los soldados
españoles y portugueses tenían arma de la última tecnología en sus
manos y se suponía que nadie les podía parar.
La siguiente semana fue todo bombas y trincheras ardiendo en contra de
los franceses y hubo pocas muertes españolas y aliadas. Dos meses más
tarde los franceses se vieron obligados a parar esta matanza
descomunal y a solicitar un acuerdo de paz. El general Manuel García
llegó al acuerdo de que Francia le cediera paso libre y comercio libre
en su país de españoles y portugueses y que le diera un trozo de
tierra más arriba de los pirineos. El ejército francés volvió
derrotado a casa y Manuel García se convirtió en Don Manuel García, el
fantástico, ya que el rey lo convirtió en su mano derecha.

la mirada del pintor. Jose Adam Santana Godoy

La mirada del pintor

Esta historia transcurre entre los siglos XVI-XVII en un pequeño
pueblo de Sevilla llamado Nervión. Allí vivía un joven noble llamado
Juan de Avellaneda,que quería llegar alguna vez a ser rey de Sevilla.

Un día Juan mando a buscar a uno de sus vasallos para que le llevase
una carta al príncipe de la provincia de Córdoba pidiéndole verse
algún día para hablar de lo que podía hacer cuando fuese rey de
Sevilla. El príncipe de Córdoba aceptó la petición a cambio de que el
le cediese la mano de su hija Macarena de Avellaneda , una joven
muchacha de tez blanca y cabellos de oro.

Juan indignado le dijo que no que su única hija se iba a casar con el
rey de Huelva para poder unir las dos provincias y así tener un poder
mayor. Pedro de Uriarte que así es como se llamaba el príncipe de
Córdoba muy enfadado le declaro la guerra a Sevilla por haberle dicho
que no.

Juan asustado por lo que le había dicho el príncipe intento
solucionar por las buenas el conflicto, pero fue inútil el príncipe ya
estaba muy enfadado. Le mando una carta al rey de Huelva comentándole
el problema que tenía con Pedro de Uriarte, el rey le dijo que no
pasaba nada que el y su ejercito lo iban a ayudar a vencerlo uniendo
sus ejércitos.

Al final llegó el día de la gran guerra entre las provincias de
Sevilla y Córdoba los dos jefes se acercaron para desearle la suerte
de quien gane el mejor. Pedro viendo la que se le iba a venir encima
se asusto, y le dijo a Juan que porque iban a luchar si de todos modos
era una tontería discutir por el amor de una mujer, y acordaron unir
sus provincias con una saludo de manos y una fiesta en conmemoración
de la unión entre Sevilla y Córdoba a pesar de que la hija de Juan se
casase con el rey de Huelva.

La mirada del pintor. Patricia Tacoronte. Gran Canaria

En el año 1675, En el pequeño pueblo de Santa Bárbara en Almería, había dos grandes amigos, los cuales se pasaban cinco meses de edad y se habían criado juntos, como era una época difícil y había guerras, los padres de Felipe tuvieron que huir del pueblo. Cuando Carlos se quedó en el pueblo, pasó mucha tristeza; añorando a su amigo, y echando en falta su compañía, sus rizas y juegos en común. Así que después de esta fecha, nunca más estuvieron en contacto. Pasaron los años y la situación no había mejorado. Llegaron a la edad de combatir en las batallas que había en esa época y coincidió que estaban diferentes bandos. La guerra duró varios años. Ambos, fueron generales de sus ejércitos sin conocerse, pues con los años, ambos habían cambiado, y ninguno se reconocía. Soldados de un bando y de otro sabían que eran amigos porque todos eran de pueblo cercano y los conocían desde niño, aunque lo mantuvieron en silencio, pues tenían que continuar con aquella situación. Se veía mucha miseria, hambre y los soldados de ambos bandos, sin poder más con aquella situación y conociéndolos a ellos, intervinieron en una conversación con sus generales. Cuando a Carlos y a Felipe le comunicaron quien era ese general con quien iba a combatir hicieron un pacto para parar la guerra, se encontraron cara a cara y en realidad se conocieron, recordando su niñez, y todos los momentos duros que estuvieron uno al lado del otro. A partir de ese momento, se dieron cuenta que esa guerra no servía para nada y que debían unir los dos bandos y hacer un pueblo único.



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La mirada del pintor.Alba María Del Pino Martín.

 
                                       La Mirada del pintor.
 
 
 
Había una vez un pintor, era el mejor del pueblo, aunque él no lo creía.
Una vez fue y pintor un cuadro se lo enseño a su amigo, el le dijo que tenía mucho arte y que si se lo enseñaba al pueblo ganaría mucho dinero, de repente el rey del pueblo se entero de su arte de ese pintor y hizo que le hiciera un cuadro pero, el pintor antes de empezar a realizar el trabajo de pintar el cuadro le dijo que la verdad él no sabía bien pintar.
Luego al terminar el cuadro el rey le dijo que lo que había dicho antes de empezar se había equivocado porque era un gran pintor y que si quería con el arte que tenia podría ganar dinero y viajar, ser un gran pintor de los años históricos.
Viajo a muchos estados, pero encontró a otro rey que le entregaba mas salario y se fue con él, de repente hubo una guerra entre los dos reyes.
El pintor cuando se entero de la guerra se negó del acuerdo y dijo que mejor era ser pintor para los dos y tal cual.


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La mirada del pintor. María Montesdeoca

La mirada del pintor

 

Una mañana de Febrero de 1903, John se encontraba trabajando con sus trabajadores en su tienda de cuadros. Esa tienda la había heredado de su padre el cual había muerto un año antes. John trabaja todos los días para sacarla adelante como su padre hubiese hecho. En ella conservaba cuadros fabulosos y muchos de ellos muy antiguos los cuales los conservaba mejor que los demás. Pero al muchacho el más que le interesaba era uno que había sido también muy especial para su padre. Ese cuadro ya tenía sus años pero en el se podía seguir observando claramente la imagen. En el se reflejaba la imagen de uno de los conflictos que tuvo Italia con el Imperio Austríaco por la lucha de ciertos territorios. Por donde John tenía su tienda, había muchas personas los cuales el veía que miraban sus cuadros de una manera extraña. A la mañana siguiente fue a trabajar como de costumbre pero notó una cosa extraña y era que la puerta estaba abierta.

Él y uno de los trabajadores de confianza eran los únicos que tenían llave para entrar. El muchacho fue a mirar que cuadros se habían llevado. Mientras miraba se dio cuenta que el único que faltaba era aquel que el le tenía tanto agrado y el cual era su preferido.

 John furioso de rabia no sabía que hacer ya que aquel cuadro lo había pintado su padre.

Después de unos largos minutos de calma John decidió no alertar a la policía y se puso a pensar en quienes o quien podía a verse robado aquel cuadro. Primero empezó a sospechar por aquellos hombres que eran de por allí y en segundo lugar pensó en su trabajador de confianza. Al rato se puso a pensar en el segundo acusado, pero se dio cuenta que Fran que era su trabajador de confianza había estado toda esa semana de vacaciones. El muchacho quiso esperar al día siguiente para seguir pensando en que podía hacer sin alertar a la policía. Tras una noche larga John se levantó más temprano de lo normal y fue a la tienda. Mientras atendía a gente, Fran entraba por la puerta. Después de no haber nadie por allí John le contó lo sucedido. Él trabajador no se lo creía pero al buscar también con él vio que sí, que era cierto. Fran le dijo que no avisase a la policía porque al fin y al cabo no le iban a hacer mucho caso porque para ellos sería un simple cuadro. John muy triste y desanimado por lo que oía ya no sabía que hacer. Él día ya se les iba y lo que hicieron fue irse cada uno para su casa y que con el tercer día de aquel cuadro ya se viesen las cosas. A la mañana del tercer día el muchacho se encontraba en la tienda sentado mirando sus otros cuadros. Mientras los observaba Fran entraba, se saludaron mutuamente y Fran siguió para comenzar con su trabajo. Dada la 1  de la tarde y el muchacho allí todavía su trabajador de confianza se le acercó. Él le dijo que si se podía acercar un momento para que viese algo. John no dudó un momento y se levantó. En aquel entonces John no se creía lo que sus ojos estaban viendo. Era aquel cuadro tan admirado por el y su padre. Aquel cuadro el cual reflejaba la lucha de los de Italia con los de Austria por las tierras y  del cual cuentan que  no acabo muy bien aquel conflicto. El muchacho empezó a llorar de felicidad al ver aquel cuadro pero se quedó por un momento callado. Después de unos minutos preguntaba ansioso a Fran que donde o quien lo tenía. Fran le dijo que se lo había escondido en uno de los lugares de la tienda ya que era inmensa para que el no lo encontrase. Él trabajador también le dijo que se lo hizo más bien para que se fuese acostumbrando cuando se lo robasen de verdad. Ya que John no tenía mucha práctica en eso de los cuadros y para un poco saber reaccionar. El muchacho no se enfadó por aquello que hizo Fran, en cambio le agradeció por a verlo hecho ya que le servirá alguna vez. Ese día fue inolvidable para John al saber que aquel cuadro volvería a estar en su tienda el cual le asombraba aquella expresión por la cual su padre lo había pintado en una de sus tardes.



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